Casos de violencia policial contra la comunidad LGBT+

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La violencia policial pone en riesgo los derechos de las personas LGBT+. / Foto: La Silla Vacía

La violencia policial es uno de los problemas más graves que enfrenta la población LGBT+. Descubre por qué.

Hablemos de la violencia policial que se ejerce contra la comunidad LGBT+. El abuso de los cuerpos de ‘seguridad’ pública son una de las mayores vulneraciones a los derechos humanos en los países de la región. Este tipo de violencia no es emergente y tampoco se puede analizar sin denunciar al propio Estado.

Deriva de la impunidad y —sobre todo— de una cultura institucional en la que prevalecen narrativas que ponen en riesgo la garantía de los derechos humanos como lo es la criminalización de la protesta. Lamentablemente, la violencia policial es sistemática y ha sido un tema ignorado por los gobiernos —supuestamente— democráticos.

En el caso concreto de México, las denucias contra la policía se han hecho cada vez más visibles. Esto no es precisamente algo positivo, ya que se puede llegar a interiorizar que la represión y demás acciones violentas por parte de la policía son «algo que sucede a diario» o «una fuerza necesaria» para contener las manifestaciones y así «evitar disturbios y vandalismo».

La violencia policial aumenta en México. / Foto: Excélsior

En junio de 2020, el diario El Financiero encuestó a 410 adultos para conocer su percepción sobre la policía. El 21% consideró que era justificable el accionar de los cuerpos de ‘seguridad’ frente a las protestas por Giovanni Flores, joven que fue arrestado en Jalisco «por no usar cubrebocas». Giovanni no salió con vida. MIRA CÓMO POLICÍA LANZÓ INSULTO HOMOFÓBICO A CHICO GAY.

¿Qué pasa con la violencia policial y las personas LGBT+?

La comunidad LGBT+ no está exenta de los abusos de la fuerza pública. A finales de marzo de 2006, Amnistía Internacional (AI) presentó el estudio Stonewall: Seguir exigiendo respeto. Abusos policiales contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en Estados Unidos.

Como principal hallazgo destacó que la policía violenta sexualmente a las mujeres lesbianas y bisexuales a «manera de castigo o corrección». Algunas de las encuestadas expresaron que, al momento de denunciar, fueron remitidas a un ‘programa de orientación’. También se enfatizó que los policías culpan a las víctimas LGBT+ de sus propias agresiones. En el apartado final de dicho estudio, AI señala lo siguiente:

«Las personas LGBT+ son objeto del uso de perfiles cuando se les aplica de forma selectiva ciertas disposiciones por considerar que han transgredido determinadas normas sociales».

¿Qué sucede en Latinoamérica respecto a la violencia policial contra la comuidad LGBT+?

Anexo a las observaciones de Amnistía Internacional, en noviembre de 2015, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó la investigación Violencia contra personas LGBTI. Se dedicó una sección a la denuncia de las violencias por parte de las fuerzas del Estado. Conforme a los datos del Registro de la Violencia de la CIDH, «se documentaron 43 casos de abusos policiales entre enero de 2014 y marzo de 2015». ENTÉRATE DE CÓMO EL ESTADO PERUANO RESULTÓ CULPABLE DE UNA VIOLACIÓN A UNA MUJER TRANS.

En la investigación previamente citada, la CIDH expresa que es fundamental contextualizar la violencia policial que sufre la población LGBT+. Algunos de los puntos a considerar son:

  1. La policía suele compartir los prejuicios sociales respecto a la comunidad LGBT+.
  2. La detención arbitraria es una de las constantes en América Latina. La policía y las fuerzas públicas justifican las detenciones en la prevención de «escándalos públicos» y preservación de la moral. Por ejemplo, en Belice, dos mujeres trans fueron arrestadas por «no vestir como hombres».
  3. La violencia policial ocurre en todas las etapas de la custodia: desde la aprehensión hasta el procedimiento en los centros de detención.
  4. Las formas de abuso más denunciadas son extorsiones, demandas de ‘favores sexuales’, uso excesivo de la fuerza, palizas, usos de arma de fuego, desnudos públicos, actos de humillación, el misgendering y abusos verbales.
  5. El abuso policial es frecuente en las zonas en las que las personas LGBT+ socializan (por ejemplo, los bares o lugares en donde hacen concursos).
  6. Los agentes de la policía incitan a que terceras personas agredan verbal y/o físicamente a las diversidades sexuales. ASÍ VIOLENTARON LOS CARABINEROS A UNA CHICA LESBIANA.

Casos específicos de violencia policial contra personas LGBT+ en el Estado mexicano

Según se reporta en la encuesta Global Law and Order (GALLUP, 2020), México es el segundo país latinoamericano con el mayor índice de desconfianza en la policía. El primero es Venezuela.

En 2018, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y la Secretaría de Gobernación (Segob) publicaron la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género. Entre uno de los resultados más relevantes se encontró la incidencia de las denuncias por violencia policial: 3 de cada 10 personas encuestadas experimentaron un trato discriminatorio por parte de la policía.

En la encuesta participaron 12 331 personas. Según revelaron las cifras, con un 35.4%, las mujeres trans fueron el mayor grupo que reportó ser víctima de actos violentos por parte de las fuerzas policiacas. Le siguen gays (31.5%), personas con identidad de género no normativa (29.8%), lesbianas (23.6%), hombres trans (19.8%), hombres bisexuales (17.9%), personas con orientación sexual no normativa (11.1%) y mujeres bisexuales (9.2%)

Las mujeres trans enfrentan altos índices de violencia policial. / Foto: El Espectador

Estos son solo algunos de los abusos policiales que se han cometido contra la población LGBT+ en nuestro país:

Chihuahua

El 24 de mayo de 2007, al menos 20 integrantes de la Policía Militar de Ciudad Juárez irrumpieron violentamente en la vivienda de 40 mujeres trans. Además de los ataques con balas de gomas, las mujeres trans —algunas de ellas trabajadoras sexuales— vieron como los agentes destrozaban sus hogares. También fueron víctimas de robo.

Según reportaron las testigos, la policía las agredió verbal y físicamente. Las amenazaron de muerte y las agarraron a patadas. Algunas de ellas presentaron lesiones muy graves y se encontraron hospitalizadas. Una de ellas fue Débora Álvarez, quien estuvo en condiciones críticas a causa del estallamiento de una prótesis en el muslo.

Otras chicas fueron arrestadas arbitrariamente. Una de ellas notificó que antes de ser trasladada al Centro de Detención Estación Las Delicias recibió amenazas de que los policías la iban a desaparecer.

Nuevo León

La periodista Glenda Prado Cabrera ha sido arrestada en tres ocasiones por la policía de Monterrey. En un testimonio otorgado a Verne, Prado comentó que las fuerzas de ‘seguridad’ justificaban los arrestos con la preservación del «orden moral», pues se temía que las personas trans «abusaran de alguien» o estuvieran involucradas con el tráfico de drogas. En la conversación con Verne, Glenda confirmó que las autoridades legitimaban su violencia como un castigo necesario. Además, las extorsionaban con dinero.

«Debía pasar 24 horas encerrada en un área especial para “jotos como yo”, me decían los policías. Nos insultaban y humillaban hasta que alguien pagaba $400».

En 2013, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recibió una denuncia por abuso policial en Monterrey. En febrero de dicho año, el Ministerio Público Federal ordenó una redada en un bar en el que se llevaba a cabo un concurso de belleza LGBT+. Además del arresto de 70 personas, les denunciantes dijeron que los agentes habían lanzado insultos homofóbicos y transfóbicos. Por ejemplo:

«Maricones, les llevamos porque vestirse de mujer es inmoral».

Ciudad de México

En marzo de 2013, miembros de la policía capitalina arrestaron a Jonathan Zamora. En entrevista con La Jornada, el joven narró que los cuerpos de ‘seguridad’ sostuvieron la arbitrariedad de sus acciones en que «andaba de puto».

«Iba caminando hacia mi casa y de repente se paró una patrulla para preguntarme qué estaba haciendo a esa hora y si había tomado. Les dije que sí, pero que no estaba haciendo nada malo. De todos modos me obligaron a que me subiera».

Los policías condicionaron su libertad a cambio de sexo oral. Jonathan se negó y lo trasladaron al Juzgado Cívico No. 4 de la Ciudad de México. Estuvo encerrado durante varias horas. El joven presentó una denuncia ante el Ministerio Público. Fue violentado físicamente durante el trayecto; lo despojaron de sus pertenencias y —al esposarlo— los policías lo patearon. Jonathan no recuperó su dinero ni su teléfono celular.

Pese a la entusiasta publicidad del Gobierno estatal, CDMX no es precisamente una entidad progre ni LGBT-friendly. La policía no solo nos reprime en protestas. Podemos ser víctimas al salir con nuestro ligue de la prepa o ser amenazades con una pistola por pegar carteles que promuevan actividades artísticas. CONOCE LAS HISTORIAS DE ALGUNAS PERSONAS LGBT+ QUE HAN SIDO VÍCTIMAS DEL ABUSO POLICIAL.

Chiapas

En marzo de 2020, el Observatorio Ciudadano de Derechos de la Población LGBTTTI en Chiapas denunció una agresión por violencia de género y lesbofóbica. Una agente de policía fue quemada por sus compañeros al hacer pública su orientación sexual. Ante este despliegue de odio, el Observatorio exigió que la Fiscalía General del Estado diera seguimiento al caso a partir del Protocolo de actuación para el personal de las instancias de procuración de justicia del país en casos que involucren la orientación sexual y la identidad de género. Asimismo, se solicitó que el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez sancionara a los responsables.

Así lucen algunas de las heridas de la policía mujer que sobrevivió este atroz ataque por parte de sus compañeros, quienes la quemaron viva. / Foto: Chiapas Paralelo

Durango

Para 2011, activistas de Durango convocaron a una movilización para denunciar, al menos, 70 casos de violación y abuso a trabajadores gays y trans por parte de la policía local. Según reportó la CIDH en la investigación Violencia contra personas LGBTI, estos crímenes quedaron impunes.

Estado de México

En 2020, Édgar salió con su novio al cine. Como cualquier pareja, se despidieron con un beso. Acto seguido, un policía los abordó y los cuestionó «sobre sus actividades». El agente no les dio oportunidad de hablar y los amenazó. Los acusó de tener sexo oral en la vía pública y llamó a 7 patrullas.

Los jóvenes quedaron rodeados por los cuerpos policiacos y los trasladaron al Ministerio Público. Sin ningún tipo de proceso, los metieron a una celda con personas que también los agredieron. La madre del novio de Édgar tuvo que «pagar debajo de la mesa» para que pudieran recuperar su libertad. La pareja jamás vio la supuesta fotografía en la que se les había captado teniendo sexo oral.

Veracruz

A finales de septiembre de 2020, integrantes de la Coalición Estatal LGBTTTIQ denunciaron que los policías violentaron a trabajadoras sexuales de la Avenida Lázaro Cárdenas. Conforme a la declaración de la presidenta de la asociación Transformando Vidas, Frida Méndez Oropeza, las trabajadoras fueron hostigadas por 4 patrullas. Tanto a ellas como a los clientes se les exigió entregar sus pertenencias. ENTÉRATE DE CÓMO POLICÍAS DE VERACRUZ ROBARON A TRABAJADORAS SEXUALES.

«A una compañera un policía la bajó saliendo de un hotel y le quitó su dinero (…) Siempre que pasa esto tomamos el número de la patrulla, pero no han hecho nada».

Aguascalientes

Las agresiones policiacas contra trabajadoras sexuales no es una problemática exclusiva de Veracruz. En julio de 2020, un grupo de mujeres trans que se dedican al trabajo sexual interpusieron una denuncia ante la Fiscalía General del Estado. En el documento se detalló que habían sido víctimas de violación, acoso, robo, extorsión y discriminación por parte de cuerpos de la policía municipal.

Trabajadoras sexuales trans denunciaron el abuso que han sufrido por policías (foto ilustrativa) / Foto: Facebook

En una declaración otorgada al portal de LJA, la coordinadora de la asociación civil Fangoria Nice, Wendy Soto, señaló:

«Nos piden que nos coloquemos de espaldas, esto con la finalidad de que no se logre identificarlos, ni a ellos, ni a los números de las unidades que tripulan. Y nos exigen que les entreguemos cantidades de dinero como cobro de piso de $300. Además de que nos exigen favores sexuales bajo amenazas de detenernos y presentarnos ante la autoridad municipal si hay negativa de nuestra parte».

En México, la violencia policial aumenta día con día. La mayoría de las agresiones son cubiertas con el silencio institucional. La policía no nos cuida. Nos viola, golpea, patea, quema, detiene, humilla, desaparece y mata.

¿Conoces algún otro caso de violencia policial contra personas LGBT+? Escríbenos para anexarlo a este texto y denunciarlo.

Con información de Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género, GALLUP, El Financiero, Amnistía Internacional, Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), CIMAC, Verne, La Jornada, La Silla Rota, LJA y Chiapas Paralelo

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