Origen y evolución de la palabra ‘bisexual’

Te contamos la historia del origen y significado de la palabra 'bisexual'. / Foto: La Marea

Te contamos cuál es la historia (origen) y evolución de la palabra ‘bisexual’.

Así como otros términos LGBT+, la palabra ‘bisexual’ tiene un origen, una historia y evolución. Muchas veces, el desconocimiento, mal entendimiento y, por qué no, la intención de estigmatizar son pilares a los que recurren las personas —sean funcionarias públicas o no— para justificar su bifobia.

El significado y el propio robustecimiento del término han tenido una jugada doble para describir esta orientación sexual e identidad política.

En los últimos años, grupos conservadores (y otros que presumen no serlo, pero tienen los mismos argumentos) se han valido de todo tipo de estrategias para invalidar a las personas y experiencias que se nombran en y desde la letra ‘B’. Algunos han encontrado un campo de oportunidad en el prefijo y otros han hablado sobre el ‘privilegio heterosexual’ o ‘posturas sexuales tibias’ (lo que sea que eso signifique).

Empecemos con la parte más formal, ¿a quién se le atribuye la palabra ‘bisexual’?

La primera vez que alguien ocupó el término ‘bisexual’ fue en 1892. Fue el neurólogo Charles Gilbert Chaddock. Lo utilizó para referirse a personas a las que les atraen hombres y mujeres. En sí, el vocablo no es suyo. Lo adaptó de una traducción que hizo al trabajo de Richard von Krafft-Ebing.

En caso de que no lo recuerdes, este psiquiatra alemán fue autor de Psychopathia sexualis (1886), considerado el primer libro sobre «las perversiones sexuales», según data Wikipedia. Desde este momento, el origen, la historia y el significado de la palabra ‘bisexual’ encuentran una gran desventaja con el resto de los términos LGBT+. Fue uno de los que quedó en los márgenes para su estudio hasta la segunda mitad del siglo XX.

Señalar que había un punto ciego en el academicismo respecto a las diversidades sexogenéricas fue una de las muchas contribuciones que hicieron los colectivos bisexuales que se unieron a la lucha por los derechos civiles. Una de las figuras que más recordamos de este periodo es Donny the Punk, fundador del primer grupo LGBT+ de la Universidad de Columbia.

Por esas mismas fechas, Brenda Howard (mejor conocida como «la madre del Pride») militaba con otras mujeres bisexuales entre las filas del movimiento por la liberación sexual y en contra de la guerra de Vietnam. AQUÍ PUEDES APRENDER SOBRE EL LEGADO DE BRENDA HOWARD.

No había evento en el que Brenda no apoyara. / Foto: The Advocate

Segunda etapa en la historia de la palabra ‘bisexual’: su evolución en los manifiestos

Para la década de los 70 —y con una duración que nos hubiera gustado fuera más larga— jóvenes neoyorquinas/os fundaron el National Bisexual Liberation Group. Dicha organización fue responsable de The Bisexual Expression, el boletín informativo más antiguo en Estados Unidos. Ayudó a que activistas de Nueva York y San Francisco unieran esfuerzos.

Fue en este momento en el que las organizaciones —muchas de ellas concebidas en el seno universitario— se dieron a la tarea de combatir los estigmas y malentendidos (algunos intencionados y otros no) en el origen de la palabra ‘bisexual’.

Aunque el contexto actual nos haría pensar en una separación tajante con los colectivos del feminismo radical, la verdad es que a mediados de los 80 la alianza entre las mujeres bisexuales y las que militaban por un lesbianismo político fue clave en muchos aspectos.

Para muestra se tuvo la marcha de 1987 en Washington D. C. Dicha movilización fue más que relevante para la primera conferencia bisexual en Estados Unidos, misma que se llevó a cabo en 1990. CONOCE ESTOS 6 EPISODIOS CLAVE DE LA HISTORIA DEL MOVIMIENTO BISEXUAL.

Personas bisexuales definen lo que es la bisexualidad

De acuerdo con lo que documentaron las activistas Naomi Tucker, Liz Highleyman y Rebecca Kaplan en el libro Bisexual Politics. Theories, Queries & Visions (1995), a esta primera gran reunión asistieron 454 personas bisexuales de diferentes partes del país. Sus profesiones eran tan diversas como las formas en las que vivían su sexualidad.

A la par del encuentro, en 1990 la revista Anything That Moves publicó “The bisexual manifesto: Beyond the Myths of Bisexuality” (mejor conocido como “Manifiesto bisexual”). Su escritura estuvo a cargo de integrantes de Bay Area Bisexual Network (ahora Bay Area Bi + & Pan Network), un grupo con incidencia en San Francisco, Estados Unidos. LEE MÁS SOBRE EL “MANIFIESTO BISEXUAL”.

Para los 90, la comunidad bisexual ya había identificado que varios grupos bifóbicos (incluso algunos dentro de la propia población LGBT+) estaban aprovechando lo problemático que podría ser el prefijo para sustentar su discurso. Por ello, en el “Manifiesto bisexual” se hizo un llamado a pensar a esta orientación sexual e identidad política fuera y más allá del binarismo.

«La bisexualidad es una identidad completa y fluida. No asuman que es binaria o dual en su naturaleza: que tenemos 2 lados o que debemos actuar simultáneamente con 2 géneros para ser seres humanos completos. De hecho, no asuman que solo hay 2 géneros. No interpreten nuestra fluidez con confusión, irresponsabilidad o como una falta de compromiso. No equiparen la bisexualidad con promiscuidad, infidelidad o comportamientos sexuales poco seguros».

Tercera etapa de la evolución de la palabra ‘bisexual’: la bisexualidad es una identidad paraguas, uno de los principales cambios en la definición de origen

Así como se subrayó desde el “Manifiesto bisexual” y, 4 años más tarde, en uno de los escritos (“Sexual diversity and bisexual identity”, 1995) de la escritora y socióloga Carol Queen —quien se presenta como una «activista radical del sexo»—, la bisexualidad es una orientación sexual paraguas. Es decir: nombra y describe las experiencias de las identidades no monosexuales desde el sentido más amplio de la complejidad.

En los últimos años, la comunidad bisexual se ha enfrentado a una narrativa en la que se nos exige suprimir la palabra. En sectores como el de ‘feministas’ transexcluyentes se ha movido la falacia (por decirlo de una forma amable) de que las mujeres bisexuales «somos tibias y no queremos renunciar al privilegio heterosexual de relacionarnos sexoafectivamente con hombres».

Por la parte de los chicos, algunos hombres gay dejan ver su bifobia cuando les exigen a sus parejas «que si van a ser gay, lo sean ‘bien’». Desde otra de las esquinas de la población LGBT+ se acusa que quienes queremos seguirnos identificando como bisexuales ‘incentivamos a la transfobia’. ESTAS SON ALGUNAS IDEAS FALSAS SOBRE ‘LO QUE ES’ LA BISEXUALIDAD.

Por alguna extraña (y muy bifóbica razón), las personas heterosexuales nos exigen a las, los y les bi que «nos asumamos como gays o lesbianas». / Serie de viñetas: Alice Oseman

No existe una sola forma de ser bisexual

Aunque el párrafo que citamos del “Manifiesto bisexual” tendría que dejarlo claro, aquí va de nuevo: el ‘paraguas de la bisexualidad’ (también llamado ‘paraguas bisexual’ o ‘bisexual umbrella’) es uno de los términos para hablar de la diversidad de experiencias en esta orientación sexual.

Este término es una de las propuestas más importantes para abordar a la bisexualidad desde su principal característica: el dinamismo en los afectos y prácticas sexuales. Por ello, no solo se relaciona con la orientación. Primordialmente, tiene que ver con la identidad de una persona. DA CLIC PARA LEER CON MAYOR DETENIMIENTO LO QUE ES EL PARAGUAS DE LA BISEXUALIDAD.

El paraguas de la bisexualidad agrupa, nombra y describe las experiencias de las identidades no monosexuales. Por ejemplo:

  • Bisexual: es la persona que siente una atracción erótica afectiva por personas de un género diferente al suyo y de su mismo género, así como la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con ella.
  • Polisexual: se emplea para hablar de una persona que siente atracción hacia una variedad de géneros y orientaciones sexuales.
  • Pansexual: según apunta el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) en el Glosario de la diversidad sexual, de género y características sexuales, las personas pansexuales sienten «atracción erótica o afectiva con independencia del sexo, género, identidad de género, orientación sexual o roles sexuales».
  • Otras identidades bisexuales: pueden ser personas panrománticas, bisensuales, pomosexuales, antrosexuales y bidyke.

Nos vamos a seguir nombrando, les guste o no

Es a partir de estas y muchas otras consideraciones con las que identificamos una evolución de la historia y el significado de la palabra ‘bisexual’. Así como muchos otros términos, su definición conceptual es susceptible a posturas críticas y procesos de historización.

Sin embargo, la bifobia no es —y nunca será— un elemento que necesitemos en nuestra búsqueda y defensa conceptual e identitaria. Para muchas personas, el nombrarnos bisexual nos salva la vida. Hemos luchado durante muchísimo tiempo. No tenemos intenciones de desaparecer. ESTAS SON 30 COSAS QUE DEBES SABER SOBRE LA BISEXUALIDAD.

¡Dilo alto, Charlie! / Foto: Netflix

Y antes de que te vayas: actualmente, instituciones como el Conapred definen a la bisexualidad como:

«Capacidad de sentir una atracción erótica afectiva por personas de un género diferente al suyo y de su mismo género. Así como de mantener relaciones íntimas y sexuales con ellas. Esto no implica que sea con la misma intensidad, al mismo tiempo, de la misma forma, ni que sienta atracción por todas las personas de su mismo género o del otro».

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