5 mitos transfóbicos que urge deconstruir en el feminismo

Foto: ZonaDocs

Existen varios mitos transfóbicos en el feminismo que cuestionan e invalidan a las personas trans, por eso es importante acabar con ellos.

Últimamente, se han estado difundiendo ideas y mitos transfóbicos en el feminismo que cuestionan a las personas trans y sus derechos, en particular a las mujeres trans, motivando a excluirlas y a atacarlas de diversas formas. Con esto nadie gana nada, salvo el patriarcado.

A continuación, te presentamos 5 mitos transfóbicos en el feminismo que urge erradicar.

1. «Las mujeres trans tienen privilegios de hombres».

Las mujeres trans viven violencias de género. De hecho, según un informe de Letra S (2018), el 55% de los crímenes de odio son contra mujeres trans. Por lo tanto, mujeres cis y mujeres trans estamos expuestas a violencias machistas, incluyendo la violencia sexual y el riesgo de feminicidio. Aunado a esto, la falta de oportunidades y la exclusión social empujan a la mayoría a la pobreza y marginación.

2. «Las personas trans están replicando estereotipos de género, ¡ser mujer no es un sentimiento!».

Estamos completamente de acuerdo. Ser mujer no se puede reducir a un sentimiento porque es parte de nuestra identidad, que vivimos a través de cuerpo y mente. Todas las personas, tanto cis como trans, sufrimos presión social por seguir los estereotipos de género.

Las personas trans que ‘replican’ los estereotipos de género no lo hacen porque quieran seguir sometidas a ellos, sino porque la estructura social a la que pertenecemos indica que ‘así debe ser’.  Este es uno de los mitos transfóbicos en el feminismo que debemos combatir. Y para lograrlo debemos cuestionar esa imposición, sin atacar la libertad de todas de vivirnos y expresarnos como deseemos.

Un cartel que dice la puritita verdad / Foto: El País (cortesía del colectivo ES Fotografía)

3. «¡Hay que abolir el género!».

Es importante que entendamos que, aunque la gran mayoría de las personas ‘seguimos los mandatos de género’ de una manera o de otra —sea a través de la ropa que vestimos, la personalidad que tenemos o las actividades que realizamos—, eso no significa que no podamos desafiarlos en paralelo. Nadie se ‘identifica con la opresión’ que padece y todas las mujeres cis o trans padecemos violencias por desafiar la imposición social del género.

En todo caso, no tiene ningún sentido responsabilizar a grupos vulnerables por cuestiones sistemáticas. Esto es como decir que, para abolir el capitalismo, hay que atacar a los obreros para que dejen de trabajar y que ya no exista la opresión de clase.

4. «¡Pero están borrando a las mujeres!».

Sería muy difícil que una minoría discriminada —que representa alrededor del 2% de la población—, pueda ‘borrar’ a un grupo mayoritario de más de la mitad de la población. Incluir a las mujeres trans no implica ‘borrar’, ni quitarle derechos a las mujeres cis, porque es una lucha en conjunto. Tampoco nombrar a personas no binarias y hombres trans en el acceso a derechos sexuales y reproductivos ‘borra a las mujeres’.

Entonces, hablar de mujeres trans y mujeres cis, lejos de ‘borrar a las mujeres’, da cabida a recordar que somos muchos tipos de mujeres y que las particularidades de todas deben ser consideradas y tomadas en cuenta. Todes merecemos derechos humanos y que se nos reconozca ante la ley.

5. «A las infancias se les impone ser trans».

La sociedad no fomenta el ser trans, al contrario, es algo que se reprime. A pesar de ello, hay algunes menores de edad quienes muy valientemente deciden vivir de acuerdo a su identidad dentro de su entorno. La ley de infancias trans les ayuda para que sus documentos oficiales sean conformes a su identidad, y no requiere cirugías ni hormonas. Nadie manda que, si a un niño le gustan las muñecas sea una niña trans o que a una niña que le gustan los deportes sea un niño trans. Los gustos y la identidad son dos cosas muy independientes.

Por último, recuerden que la transfobia es patriarcal. Focos rojos con eso de militar para que no se reconozcan los derechos de un grupo vulnerado, ¡porque eso no es activismo, es antiderechos! Las mujeres trans no son un caballo de Troya, y menos las responsables del patriarcado. Discriminarlas es contribuir a la violencia sexista que nos mata todos los días. Mujeres cis y trans hemos luchado juntas por décadas, y no dejaremos de hacerlo hoy, ni nunca.

¿Qué otros mitos transfóbicos consideras que hay en el feminismo? Cuéntanos en los comentarios.

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