Carlos Monsiváis, el revolucionario gay que no necesitó salir del clóset

Carlos Monsiváis en la década de los setenta, cuando dirigía la revista Siempre! / Foto: Cultura Colectiva.

Carlos Monsiváis no necesitó salir del clóset para ser reconocido como ícono de la comunidad gay en México: lo dijo todo con su activismo y sus obras.

Aunque nunca salió del clóset con una declaración explícita, cualquiera que conozca la obra de Carlos Monsiváis sabe que el escritor no solo era gay. Además, protagonizó los momentos que revolucionaron el activismo en pro de los derechos LGBTQ+.

Incluso podría decirse que Monsiváis sacó del clóset al movimiento LGBTQ+ en México. Con sus textos, sus manifiestos y con los espacios que abrió para la circulación de ideas, el escritor visibilizó problemas como el acoso y los abusos por parte de la policía que enfrentaba la comunidad gay en su tiempo. También fue precursor del activismo en defensa de las personas que viven con VIH. E incluso plasmó en sus escritos los aportes de la comunidad LGBTQ+ a la cultura mexicana.

Manifiestos y marchas

Salir del clóset es un acto que consiste en aceptarse y mostrarse públicamente como gay, bisexual, lesbiana, travesti, trans o queer. Pues bien; durante su trayectoria como intelectual, Monsiváis hizo precisamente eso: darle visibilidad a los problemas de la comunidad LGBTQ+. Pero también al orgullo de pertenecer a la misma.

Desde su rol como director de la revista Siempre!, el escritor brindó una plataforma al movimiento. Allí, gracias a su labor, se publicaron los primeros manifiestos a favor de los derechos de la comunidad LGBTQ+.

Carlos Monsiváis con el directo Emilio Fernández / Foto: Protesta en Digital

En 1974, apoyó a la escritora Nancy Cárdenas para publicar el primer manifiesto a favor de los derechos LGBTQ+. El texto denunciaba los abusos policiales en contra de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Un año después también hizo posible la publicación de otro manifiesto redactado por Luis González de Alba. Además, Monsiváis firmó ambos textos junto a intelectuales como Juan Rulfo, José Revueltas, Elena Poniatowska, Pablo Gómez, Héctor Aguilar Camín y Gabriel Zaid.

Por otro lado, participó en el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria. En 1978, esta organización se convirtió en la primera en realizar una movilización abiertamente LGBTQ+ en México al participar en la conmemoración de la matanza del 2 de octubre de 1968. Un año después, participó en la primer Marcha del Orgullo en Ciudad de México.

Defensor de los derechos de personas con VIH

Posteriormente, durante la década de los 80, Carlos Monsiváis se convirtió en activista por los derechos de las personas que viven con VIH. Su compromiso con la causa incluso lo llevó a romper relaciones con el periódico La Jornada, donde colaboraba.

Todo ocurrió cuando el diario publicó una nota que resaltaba la supuesta disminución de casos de VIH en Cuba gracias a la medida del régimen castrista de recluir a las personas que tenían el virus. Monsiváis criticó la medida afirmando que a las personas con VIH se les estaba convirtiendo en «los leprosos del Siglo XX». Más tarde fundaría Letra S, una organización sin fines de lucro que se dedica a difundir información sobre el VIH.

Carlos Monsivías y Juan Gabriel / Foto: El Universal

Ganador del Premio Nacional del Periodismo y del Premio FIL Literatura de Guadalajara, obtuvo doctorados honoris causa por la UNAM y otras tres universidades. En su obra retrató las contribuciones de figuras homosexuales a la cultura mexicana, desde Salvador Novo hasta Juan Gabriel.

Sin necesidad de salir del clóset

Por su obra, la comunidad gay no necesitó que Carlos Monsiváis saliera del clóset para abrazarlo como uno de sus principales referentes. El vínculo es tal que al momento de la muerte del escritor, en 2010, el flautista Horacio Franco cubrió su féretro con la bandera LGBTQ+.

Funeral de Carlos Monsiváis / Foto: Uno TV

Pese a todas sus contribuciones, Carlos Monsiváis llegó a recibir críticas de parte de la comunidad LGBTQ+ por no declararse gay o salir del clóset. A decir de Braulio Peralta, uno de los más cercanos amigos del escritor:

«La homofobia no es exclusiva de los heterosexuales: existe entre los propios homosexuales. A quienes criticaron, y critican, a Carlos por no haber salido explícitamente del clóset les recordaría que él hizo por el movimiento gay mexicano mucho más que cualquiera de sus críticos, que se asumieron gays de siempre».

No es que Carlos Monsiváis haya evitado salir del clóset para negar que era gay. Nunca ocultó sus visitas a los baños de vapor de Ciudad de México que en el siglo pasado sirvieron como lugares de encuentro para homosexuales.

Tampoco es que lo haya hecho para evitar insultos homófobos. Se sabe que a sus espaldas había quienes se referían a él como «La Monchi» o «la señora». Incluso en una ocasión el político Diego Fernández de Cevallos lo llamó «joterete».

De acuerdo con Braulio Peralta, más bien Monsiváis no quería ser recordado única y exclusivamente como un escitor gay:

«El compromiso de Carlos con las causas minoritarias siempre fue patente y claro, pero no quería que se le juzgara porque su papel de intelectual era muchísimo más amplio que las minorías sexuales. Se ocupó de los indígenas, de la izquierda, de los derechos humanos, de la democracia, de la lucha civil. No quería que lo segmentaran como el escritor homosexual».

Al final, Carlos Monsiváis no necesitó decir públicamente salir del clóset para ganarse un lugar en la historia como uno de los máximos referentes del activismo gay en México.

Con información de El Universal

error: Alert: Ya te vimos pillín, mejor comparte.