Luis González de Alba, el líder gay del 68

Luis González de Alba en 1968, detenido por la policía / Foto: Especial

Luis González de Alba fue pionero del movimiento gay en México, aunque nunca se identificó como parte de la comunidad LGBTQ+ y hasta desdeñaba el término.

Como hombre gay, Luis González de Alba siempre se definió a sí mismo como una voz disidente, incluso dentro del propio movimiento. Oriundo de San Luis Potosí, él mismo definía su posición como «minoritaria dentro de la minoría» y reconocía que, en ocasiones, sus posturas le acarreaban enemistades.

En una entrevista con el semanario Proceso, González de Alba rechazó que, como tal, exista una «comunidad lésbico-gay», porque desde su punto de vista «existen homosexuales de todo tipo». Además, en esa polémica entrevista, el propio escritor se deslindó de la etiqueta de «defensor de los derechos homosexuales»:

«Yo nunca he querido abanderar la causa de los derechos humanos de los homosexuales ni nada de eso. No pertenezco a ningún grupo ni tengo buenas relaciones con ese mundo. Es más, todos ahí me detestan por mi manera distinta de concebir la homosexualidad».

Sin embargo, lo que no es objeto de debate es el lugar que Luis González de Alba ocupa como uno de los más prominentes intelectuales gay de la historia de México.

El líder del 68

Quizá la faceta más conocida de González de Alba es la de líder del Movimiento Estudiantil de 1968. Su participación en el movimiento marcaría no sólo su vida, sino su carrera como escritor e intelectual.

Luego del 68, cayó preso en la cárcel de Lecumberri, donde pasó dos años de su vida. Allí escribió una de sus más célebres obras: Los días y los años. Esta crónica en primera persona sobre el movimiento marcaría también uno de sus mayores antagonismos: con Elena Poniatowska.

Luis González estuvo preso en Lecumberri. / Foto: Gobierno de México

Años después, González de Alba logró comprobar por la vía legal que algunos fragmentos de La noche de Tlatelolco de Poniatowska no eran más que plagio de Los días y los años. Además, recriminó hasta su último día a la escritora el hecho de evadir la homosexualidad de su hermano Jan.

 El activista gay

Aunque él mismo rechazó que se le identificara como «defensor de los derechos homosexuales», lo cierto es que Luis González de Alba fue un prominente activista gay. En 1975, junto con Carlos Monsiváis y Nancy Cárdenas, redactó el primer manifiesto en defensa de los derechos homosexuales, publicado en la revista Siempre!.

También fue miembro del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, que se convirtió en la primera organización abiertamente gay en participar en una manifestación pública en México.

Luis González de Alba / Foto: Proceso

Luis González de Alba, el fundador

Por otro lado, revisar la biografía de González de Alba implica leer una y otra vez la palabra «fundador». Fundó el Partido Socialista Unificado de México. También el Partido de la Revolución Democrática y el diario La Jornada.

En el ambiente gay, Luis González de Alba también fue un prominente fundador. En la década de los 80 fundó ‘La tienda del Vauquero’, una sex shop y librería de temática homosexual. También creó el El Taller, uno de los primeros bares abiertamente gay, aunque hasta en eso fue polémico. El escritor creó el establecimiento para conocer hombres homosexuales según sus propios gustos, por lo que no permitía la entrada «ni a vestidas ni pintadas», sólo a gays masculinos.

Luis González de Alba tuiteó esta imagen de él pocas horas antes de quitarse la vida el 2 de octubre de 2016. / Foto: Twitter (@luisgonzalezdea)

Luego, cuando se enteró de que era seropositivo, creó la Fundación Mexicana del Sida. Lo hizo, según sus propias palabras, apoyado por sus «amigos bugas», puesto que no conservaba muchas amistades en el mundo gay.

Un final de novela

Y para tan polémica vida, no podría haber un final sin polémica. Luis González de Alba se quitó la vida el 2 de octubre de 2016, en el 48 aniversario de la matanza del 2 de octubre. Y lo hizo «adivinando el futuro».

Luis González de Alba / Foto: Astrolabio

El escritor redactó su última columna en el periódico Milenio casi dos meses antes, pero pidió que no se publicara sino hasta el 2 de octubre, fecha en la que, simultáneamente a la publicación, se quitó la vida con un arma de fuego. Se dio un balazo en el corazón. Brillante hasta el último momento, plasmó una severa crítica a las manifestaciones que ocurrirían ese día:

«Escribo esta predicción la noche del 4 de agosto. Cuando se publique será domingo 2 de octubre. Habrá una manifestación de chavos que no sabes qué es lo que “no se olvida” porque ya lo olvidaron o nunca lo han sabido».

 Así fue la vida de Luis González de Alba, un hombre gay que, en sus propias palabras, no perteneció a la comunidad LGBTQ+.

Con información de Milenio y Proceso

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