sábado, mayo 18, 2024

Historia de cuando los baños públicos se volvieron punto de encuentro gay

En el slang gay, ‘cottaging’ es uno de los términos que nos ayudan a entender la historia de los baños públicos como un punto de encuentro para los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH).

La historia de los baños públicos como punto de encuentro para los hombres gay tiene como antecedente los gimnasios de la Antigua Grecia. Con el paso de los siglos, las reuniones —en su inmensa mayoría con fines sexuales— en sanitarios de estaciones de tren/metro/autobuses, clubes o universidades se configuraron como una las prácticas dentro de lo que hoy en día conocemos como cruising.

A mediados del siglo XX, uno de los términos que describió los encuentros de hombres gay en baños públicos fue ‘cottaging’. Fue una palabra que estuvo en la jerga de la clandestinidad en el Reino Unido. MIRA CÓMO ERA LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ÉPOCA VICTORIANA.

Acontecimientos que recordamos en la historia de los baños públicos como punto de encuentro de hombres gay

Hay varios capítulos en la historia que nos hacen entender por qué estos lugares se volvieron en spots tan importantes para esta letra del colectivo. Uno de ellos fue el nombramiento de Luis Víctor José Antonio de Habsburgo como el archiduque del baño.

A mediados del siglo XIX, el también príncipe real de Hungría y Bohemia solía visitar con bastante frecuencia los lavabos públicos de Viena. Los acompañaban los hombres que, además de trabajar para él, le parecían atractivos. En una ocasión, el hermano menor de Maximiliano de Habsburgo y el consentido de la princesa Sofía de Baviera fue sorprendido con otro hombre en uno de los establecimientos de Kaiserbrundl. Cuando la noticia llegó a oídos de la realeza, se le envió a un castillo en el que únicamente vivió con mujeres.

Con características en común, el pintor Simeon Solomon se sumó a las figuras históricas que enfrentaron sanciones por prácticas sexuales en baños públicos. Este hecho fue inmortalizado por el propio exponente prerrafaelista. La obra que da cuenta de ello es el boceto de “The Bride, The Bridegroom and Sad Love”.

The Bride, The Bridegroom and Sad Love simeon solomon
“The Bride, The Bridegroom and Sad Love” / Boceto: Simeon Solomon

Fue en 1873 cuando se vio a Solomon teniendo relaciones sexuales en unos lavabos de la calle Oxford. Además de ser acusado de ‘sodomía’, se obligó al pintor a que pagara una multa de 100 libras esterlinas.

Con las miradas londinenses sobre él, Solomon pasó un tiempo en Francia. Su estancia no duró mucho. Cuando visitó unos baños públicos en París lo volvieron a descubrir. En dicha ocasión tuvo que pagar con una estadía en prisión. De ahí, su carrera empezó a caer en picada. Solomon quedó en la ruina económica y sufrió de alcoholismo. CHECA ALGUNAS PINTURAS SOBRE ROMANCES LGBT+.

¿Quiénes fueron los ‘picking up trade’?

Otra de las locaciones en las que este tipo de historias fueron comunes fue Holanda. Uno de los episodios más recordados de la historia LGBT+ neerlandesa fue el arresto multitudinario en baños de Ámsterdam durante la década de 1760.

En esas mismas fechas, la Policía británica volvió a los hombres gay que visitaban baños —usualmente conocidos como ‘picking up trade’— en un target para la persecución y el arresto. En una situación similar se encontraban ciudades como Toronto y Nueva York.

De acuerdo con David Higgs, Michael D. Sibalis, Dan Healey, Gert Hekma y Randolph Trumbach —autores del libro Queer Sites. Gay Urban Histories Since 1600 (1999)— los dos periodos en los que aumentó la popularidad de los baños públicos como punto de encuentro de hombres gay fue a principios del siglo XIX y a partir de 1950.

En esta segunda etapa, el número de establecimientos de esta índole incrementó en un 75%. Las urbes protagonistas fueron Londres y Nueva York. DESCUBRE EL ORIGEN HISTÓRICO DEL CRUISING.

De cara al siglo XXI

Para los 80 —en plena crisis del VIH—, la historia de los baños públicos como puntos de encuentro de hombres gay y HSH tomó un rumbo más complejo. Según recuerda Hank Trout, escritor y activista en pro de los derechos de las personas que viven con VIH, desde la escena política y mediática se articuló un esfuerzo para que los baños públicos de San Francisco tuvieran un cierre definitivo. CONOCE LA DIFERENCIA ENTRE GAYS Y HOMBRES QUE TIENEN SEXO CON OTROS HOMBRES. 

La situación no era particular de California. Entre 1950 y 1960 este tipo de establecimientos se volvió columna vertebral de la vida clandestina —sin ocupar este adjetivo bajo un sentido peyorativo— de las ciudades más importantes del mundo. A veces los encuentros tenían lugar en los sótanos de los hoteles o cuartos de barrios con altos índices de violencia.

A partir de una perspectiva homo y serofóbica, el Gobierno encabezado por la entonces alcaldesa —actualmente senadora— Dianne Feinstein autorizó que la Policía llevara a cabo actos de espionaje a quienes acudían a estos spots. De ahí derivó el cierre de muchos baños entre 1980 y 1990.

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Hombres gay se manifiestan acerca del tema del cierre de baños públicos en San Francisco / Foto: The New York Times

Disensos y acuerdos en el colectivo gay: uno de los rasgos más importantes de la historia de los baños públicos como punto de encuentro

Algo que rescatar de dicho periodo es que este tipo de propuestas no solo fueron hechas desde la política formal. Algunos sectores del colectivo gay también sugirieron e impulsaron iniciativas para el cierre masivo de los baños públicos.

La confrontación entre posturas es uno de los momentos más recordados en las reuniones con Harvey Milk. Cabe destacar que no solo tuvo un efecto negativo ni de separación.

Activistas como Cleve Jones reflexionaron que, si bien era imprescindible impulsar medidas de sexo seguro, los baños también podían ser una oportunidad para educar y concientizar a los hombres (sobre todo los que no habían salido del clóset) sobre la sexualidad.

A esto, el líder social agregó que la razón de existir de los baños públicos no solo era sexual. Para muchos hombres gay, eran un espacio de socialización y cuidado de su salud física.

Algunas casas de baño ofrecían gimnasios, piscinas, saunas y, en menor medida, servicios de alimentos. Al respecto, el también activista por los derechos de la población que vive con VIH, Harry Breaux, comenta:

«El restaurante o snack bar y las áreas de la sala estaban animadas con conversaciones interesantes sobre todo tipo de cosas. Estas casas de baños eran un lugar para establecer contactos antes de los teléfonos celulares. Además, había paz y amabilidad básica allí con hombres. Éramos iguales. Los baños eran los juegos de golf de la comunidad. Muchos tratos se hicieron en esos baños. Las conexiones y la igualdad de la toalla proporcionaron muchas carreras hacia arriba y hacia abajo».

En esta misma línea, Breaux expresó que otra de las consecuencias de cerrar los baños fue que el tema del VIH (cómo prevenirlo y tratarlo) fuera desconocido para algunos. Los medios no eran una opción. En su mayoría, seguían la narrativa estigmatizante de ‘la peste rosa’. Así recuerda lo que sucedió en San Francisco:

«Cerrar los baños en 1984 fue como apagar internet. Nuestras líneas de comunicación en la guerra contra el sida se cortaron. Las soluciones estaban en nuestras narices y la Dra. Silverman lo sabía (información, condones, cordura). Pero la alcaldesa Dianne Feinstein ejercía su poder sobre la base de su miedo, intereses y prejuicios. Ninguna otra ciudad que conozco cometió un error tan devastador y miope. Los esfuerzos de concientización y prevención del sida se perdieron, pero perdimos más».

¿Ya conocías la historia de los baños públicos como punto de encuentro para los hombres gay y HSH?

Con información de History of Gay Sex, Journal of the History of Sexuality (Vol. 5, 1994), Queer Sites. Gay Urban Histories Since 1600 (1999), BBC y San Francisco AIDS Foundation

Ana Flores
Ana Flores
she/her/they/ellæ. Escribo sobre diversidad sexual, justicia reproductiva y movimientos sociales.

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