Frente Homosexual de Acción Revolucionaria: ¿primer movimiento LGBTQ+ en México?

Marcha del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria / Foto: Cultura Colectiva

El Frente Homosexual de Acción Revolucionaria fue el primero en dar visibilidad al movimiento LGBTQ+ en México al reivindicar su orientación sexual.

La del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) es la historia de un movimiento que dio visibilidad a la comunidad LGBTQ+. Pero, al mismo tiempo, se dividió en medio de discusiones estériles sobre la forma en que se ejerce la orientación sexual y la identidad de género.

A esta organización se le atribuye la primera movilización que, metafóricamente, sacó del clóset a la comunidad LGBTQ+ en México. En 1978, el FHAR participó en la marcha por el décimo aniversario de la matanza del 2 de octubre. Un año después, encabezó la que es considerada la primera Marcha del Orgullo LGBTQ+ en nuestro país, el 17 de junio de 1979.

Marcha del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria / Foto: Cultura Colectiva

Sin embargo, en sus primeros años, su historia corre de forma paralela a la de otras organizaciones como el Grupo Lambda de Liberación Homosexual o colectivos lésbicos de los que posteriormente se distanciaría.

¿Qué fue el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria?

El FHAR fue una organización fundada en 1978 por militantes homosexuales de la izquierda mexicana. Si bien sus integrantes criticaban las posturas homófobas que prevalecían dentro de la propia izquierda, también consideraban que un auténtico cambio revolucionario debería derribar las estructuras de opresión de las personas con orientaciones sexuales diversas.

En sus inicios, la organización se dedicó a denunciar la represión policiaca contra homosexuales. En sus filas figuraron intelectuales como Luis González de Alba, Carlos Monsiváis o Nancy Cárdenas, ícono del feminismo lésbico que encabezó al contingente homosexual en la marcha de 1978.

Partido Revolucionario de los Trabajadores se suma a marcha del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria / Foto: Alejandro de la Garza

Además, se vinculó con el Movimiento de Liberación Homosexual, Lambda y el Grupo Autónomo de Lesbianas Oikabeth. Entre estas organizaciones, reunieron a alrededor de 7 mil personas en la primera Marcha del Orgullo LGBTQ+ que se realizó en Ciudad de México en 1979.

Si bien al FHAR se le atribuyen los momentos fundacionales del movimiento LGBTQ+ en México, lo cierto es que desde 1975 se tiene registro de colectivos de lesbianas que comenzaron a organizarse al ser rechazadas en el movimiento feminista heterosexual.

Al final, lo de menos es qué grupo apareció primero, sino la incapacidad de los colectivos de unificar objetivos.

Sectarismo

Ante la división interna, el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria dejó de existir en 1981. En su comunicado de disolución, dejó entrever las diferencias que existían en «el ambiente»:

«En el “ambiente” cunde el desánimo y la desconfianza, convertidas posteriormente en animadversión por el rencor de los homosexuales reaccionarios y reforzado por nuestra incapacidad para ofrecer alternativa o información útil para la gente del “ambiente”».

Por su parte, en 2016, el politólogo Roberto Rueda publicó un artículo en el que dio cuenta del sectarismo en el movimiento. Mientras el FHAR se radicalizó, Lambda adoptó un tono más moderado.

«El FHAR decía que “las locas” debían de ser eso, unas locas (siempre hombres, acá no cabían las mujeres) cuyo aspecto de obrero travesti retador y demoledor debía ser la norma, de lo contrario los homosexuales se estarían avergonzando de sí mismos. Serían algo así como unos homófobos por no vestirse de mujer en plan “¡A güevo, soy puto! ¡Y qué! ¿Qué me ves? ¿Algún pedo, cabrón?”. Mientras que para Lambda no existía sólo una forma de ser homosexual y la homosexualidad no sólo era masculina, por lo que las manifestaciones de esa preferencia [sic] podían ser muy diversas y diferentes entre sí».

https://www.homosensual.com/cultura/historia/luis-gonzalez-de-alba-el-lider-gay-del-68/

Al final, el Frente Homosexual de Acción Revolucionario tuvo la virtud de sacar del clóset al movimiento LGBTQ+ en un contexto donde primaba la represión y el autoritarismo del Estado. Pero su historia también podría servir de ejemplo para evitar los cismas al interior de la comunidad.

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