Ser trans y poder decidir sobre nuestro cuerpo

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Las personas podemos —y debemos— decidir sobre nuestro cuerpo, aunque incomodemos a la gente. / Foto: Twitter (@olivernashbb)

¿Qué harías si alguien se incomoda o se opone a que puedas decidir sobre tu propio cuerpo y tu vida?

Ser trans y poder decidir qué hacer y qué no hacer con nuestro cuerpo también es romper con estereotipos. La mayoría de las personas trans nos vemos obligadas a pasar parte de nuestra vida reprimiendo quiénes somos y cómo queremos expresar y vivir nuestra identidad. Por eso, en este mundo que oprime nuestra existencia, tener acceso a hacer lo que nos haga sentir más cómodos con nuestro cuerpo, salva vidas.

Por ejemplo, salvó la mía. Decidir hacer la mastectomía —o sea, sacarme las tetas— fue la mejor decisión que pude tomar tanto física como psicológicamente. Pero tardé años en animarme. Desde que era chico sentía que las tetas eran algo ajeno a mí. No entendía por qué a los otros nenes no les salían y a mí sí. Fue uno de los primeros momentos en que noté que la gente no me veía por quien yo era. No tenía educación sobre diversidad y ni siquiera sabía que existía la gente trans, así que le hice caso a lo que todo el mundo me decía: intenté ser un nene. Reprimí quien era —como si borrar la identidad de uno mismo fuera posible—.

Fue frustrante. Era solo un nene. ¿Por qué tenía que sufrir así? El malestar aumentaba. Había encerrado lo que me pasaba en un armario interno tan profundo que ni siquiera podía ponerlo en palabras. Se tradujo en ansiedad y, un poco más tarde, en depresión. Todo eso por no tener las herramientas ni espacios para hablarlo. No estaba así por ser trans: estaba así por no poder serlo libremente.

«Para la gente pueden ser unos días, pero para mí fueron más de 20 años esperando»

Las personas trans vivimos en una constante presión social. Por un lado, si seguimos estereotipos, estamos reproduciendo el sistema. Por otro, si no los seguimos, entonces no debemos ser tan de nuestro género como decimos. No hay nada que venga bien porque lo que incomoda es nuestra existencia. Mucha gente no se da cuenta de que cuando sos trans, lo que sea que hagas con tu cuerpo ya rompe con esos estereotipos establecidos por la cisnormatividad.

Intenté acoplar toda mi vida y mi cuerpo a lo que la sociedad quería. Me habían enseñado que solo podía verme de una forma y eso es lo que me generaba rechazo conmigo mismo. Así fue hasta que entendí que mi cuerpo es mío y puedo decidir cómo quiero verme.

Estos últimos meses ya no aguantaba más. Me estaba destruyendo poco a poco. Pocas personas estuvieron de acuerdo con que me operé. No parece el momento ideal ir al quirófano en medio de una pandemia. No entendían por qué no podía esperar unos meses más. Y mi respuesta, la que les convenció, fue la verdad: «No aguanto ni un día más». Para la gente pueden ser unos días, pero para mí fueron más de 20 años esperando.

Operarme mejoró mi salud mental en solo unos días —todo lo que no había logrado mejorar en años—. No solo fue sacarme una parte del cuerpo, fue sacarme dos grandes pesos de encima: la represión y los años de ocultamiento. Conecté con mi cuerpo por primera vez y empecé a sanar todo ese dolor.

Al conectar con mi cuerpo, salvé mi vida. / Foto: Twitter (@olivernashbb)

Por supuesto que no es obligación operarse ni hacer tratamientos hormonales. Pero sí debería ser una obligación que todas las personas trans tengan acceso a la salud para lograr una mejor calidad de vida. En un mundo que nos pone las cosas tan difíciles solo por ser trans, lo mínimo es que podamos sentirnos bien con nuestro propio cuerpo. Por eso, más allá de lo que diga la sociedad, lo que decidas hacer va a estar bien. Al fin y al cabo, quien lleva tu cuerpo sos solo vos.

Las personas trans tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo; las demás, la obligación de respetar nuestras decisiones.

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