México bárbaro transfóbico: la próxima víctima puedes ser tú

¿Hasta cuándo nuestro México seguirá siendo tan transfóbico? / Foto: Especial

México es transfóbico, prueba de ello son los asesinatos a personas trans que han aumentado este 2020, la mayoría en absoluta impunidad.

Si dudas de que México sea un país transfóbico, las historias que estoy por contarte te harán ver que la situación que estamos viviendo en nuestro país este 2020 no puede ni debe continuar.

A principios de 2020, de enero a febrero, en el estado de Michoacán fueron asesinadas tres trabajadoras sexuales: Karla (municipio de Zamora), Samantha (municipio de Uruapan) y Angie (municipio de Uruapan), en un lapso de casi dos meses. Angie recibió 14 tiros de diferentes calibres de armas de fuego. El sometimiento y pleito territorial por parte de los cárteles para obligar a las trabajadoras sexuales a ser halconas (vigilantes) a su servicio ha desatado una oleada constante de asesinatos en Michoacán.

Recuento de un México transfóbico

El 29 de marzo, en Acapulco, Guerrero, fue encontrada sin vida la menor de edad de 16 años, Citlalli Romero, en el libramiento Paso Texca. El cuerpo de la joven mujer trans presentaba múltiples golpes. A su alrededor había varias piedras con sangre, fue lapidada. Citlalli era comerciante en la zona de la costera acapulqueña.

El 31 de marzo, Karla Valentina Camarena Castillo, una microempresaria y activista de las poblaciones trans en el estado de Guanajuato, fue interceptada en el municipio de San Felipe. Ahí fue abatida a tiros.

La madrugada del 4 abril fue encontrada en una banqueta de las calles céntricas del puerto de Veracruz Ana Karen Castelan Velasco, abatida con arma de fuego. Castelan Velasco era conductora en un programa por streaming de temática LGBTTTI+. Un mes antes tuve oportunidad de acudir a su programa, donde hablamos de los crímenes de odio en Veracruz y el país.

El 16 de mayo, en el municipio de Tapachula, Chiapas, fue encontradx sin vida Wiliam ‘N’ de 20 años de edad. El joven travesti fue atacado con un picahielo en múltiples ocasiones al interior de su domicilio.

Transfobia por toda la República Mexicana

El 20 de agosto, sobre el bulevar Ferrocarriles, en el municipio de Atlixco, Puebla, fue golpeada por un auto la motocicleta donde iba Samantha Rosales y su acompañante. Del golpe, ambos cayeron al suelo. Minutos después, su acompañante, un hombre joven, se levantó. Luego subió a la moto y se fue, dejando a Samanta sola.

Sam Rosales, víctima de transfeminicidio en Puebla

Acto seguido, Sam fue arrollada nuevamente con premeditación y ventaja por el mismo auto. Todo esto quedó grabado en una cámara de vigilancia aledaña al bulevar. Sam tenía 23 años de edad, era modelo y había logrado notoriedad en la región por haber ganado concursos de belleza.

En Guadalajara, Jalisco, el día 20 de agosto, fue encontrado el cuerpo de Julie Torres. La mujer trans de 34 años era defensora de derechos humanos en una organización de su estado. Su cuerpo tenía huellas de tortura y estaba envuelto en una sábana.

El 27 de agosto, con múltiples heridas de arma punzocortante y en avanzado estado de descomposición, fue encontrado el cuerpo de la activista transgénero Jeanine Huerta López. La joven defensora colaboró con la organización Centro de Servicio Ser A. C., donde daban asesoría y acompañamiento en servicios de salud a las poblaciones trans de Tijuana, Baja California.

México transfóbico y asesino

El 29 de agosto, familiares y amigos de Brandy Ronzón Huerta hicieron una enorme fila caminando, en autos y motocicletas, rumbo al panteón donde fue sepultada ella y su madre, doña Luisa, de 72 años. Tres días antes, doña Luisa intentó defender a su hija del brutal ataque que le quitó la vida y, sin piedad, ella también fue asesinada. Esto sucedió en el poblado de Cabezas, en el municipio de Puente Nacional Veracruz.

La compañera de 34 años de edad era una mujer transgénero dedicada a la venta de productos por catálogo. A la par ayudaba a su mamá en una tienda de abarrotes que ambas atendían. Brandy recibió más de treinta puñaladas, fue degollada y le cortaron su rostro en múltiples ocasiones con una navaja. Su madre también fue apuñalada y quedó a un lado de su hija en un charco de sangre.

Brandy Ronzón Huerta / Foto: Cortesía Jazz Bustamente

Por redes sociales, me contactó un primo de Brandy. Él se decía devastado por lo ocurrido, pero más aún porque no podría acudir al velorio, ya que se encontraba en Baja California trabajando y no podía viajar. Una tía que se encontraba en un estado colindante con Veracruz sí acudió.

Muchos de estos asesinatos han quedado impunes

La Fiscalía General de Veracruz nunca se pronunció en cuál sería la línea de investigación del multihomicidio o si aplicarían la causal de odio en el caso de Ronzón Huerta, la indiferencia por parte de la dependencia pública ha sido constante.

En Chihuahua, Chihuahua, el día 2 de septiembre, el cadáver de la activista Mireya Rodriguez Lemus fue encontrado por sus compañeras. Tenía múltiples marcas de saña y estaba en estado de descomposición. Mireya fue fundadora de Unión y Fuerza Trans Chihuahuense.

Leslie Rocha fue hallada en su domicilio con múltiples heridas de arma punzocortante y golpes el 6 de septiembre de 2020 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Leticia Sánchez, tía de Leslie, exigió justicia para su sobrina.

El 3 de octubre, la compañera Grettel Cevallos fue interceptada por desconocidos a bordo de una motocicleta al llegar a su casa. Le dispararon en múltiples ocasiones hasta quitarle la vida. Esto ocurrió en el municipio de Minatitlán, Veracruz. Y un día después, el 4 de octubre, fue encontrado sin vida Érick Deseano, alias ‘la Niño’. Érick, un hombre trans de 36 años de edad, fue asesinado de manera brutal y abusado sexualmente en el municipio de Ciudad Isla, Veracruz.

Érick Deseano, hombre trans asesinado en Veracruz / Foto: Jazz Bustamante

En este México transfóbico, agresores, medios y autoridades se niegan a reconocer la identidad de muchas de las víctimas

A Grettel, varios medios y personas le trataron de hombre, negando su existencia como mujer trans. A Érick, varios medios y personas le trataron de mujer, negando su existencia como hombre trans. Este tipo de acciones que borraron sus identidades de género no son algo inusual. En realidad, es una práctica muy común y arraigada en la sociedad mexicana machista, parida en ignorancia en cuanto a temas de sexualidad y con muchos prejuicios.

A Érick le ataron de pies y manos. Le desnudaron medio cuerpo para abusar sexualmente de él en múltiples ocasiones. A la par fue golpeado en varias ocasiones para después terminar con su vida a machetazos por todo el cuerpo. Según Rita Segato, antropóloga especialista en temas de género, «la violación es un acto de poder y de dominación». Y a Érick lo violaron en un acto de poder y dominación sobre su cuerpo.

El mensaje fue claro: tu expresión de género e identidad de género no tienen cabida y serán borradas. Es aquí donde nos hace falta una profunda reflexión como sociedad sobre respetar la autonomía de las otras formas de ser, sentirse y asumirse hombre o mujer. La genitalidad no define qué es ser hombre o mujer, ya que la sexualidad es un espectro cambiante y va más allá del sistema cisgénero y binario (hombre/mujer).

Sin duda, en este bárbaro, cobarde y atroz crimen participó más de una persona. Pero ¿por qué el debate más visible sigue siendo si «biológicamente» Érick era «mujer» por tener vagina o, en el caso de Grettel, era «hombre» por tener pene? ¿Por qué no el debate y acción es la exigencia de justicia?

¿Por qué la reacción de la sociedad mexicana sigue siendo tan apática y pasiva?

¿Cuántos asesinatos más necesitamos para tomar las calles y exigir justicia? ¿Cuántas críticas más necesitamos hacia el movimiento feminista por pintar paredes y romper vidrios acusándoles de «violentas», pero cuando asesinan a los nuestros la pasividad y el silencio hacen eco? ¿Qué estrategias vamos a exigir a las instituciones públicas o qué estrategias debemos implementar como ciudadanía?

En este México transfóbico ya no queremos más muertes trans. / Foto: Noticieros Televisa

La próxima víctima puedes ser tú o puedo ser yo. Nadie está segurx en un país donde la impunidad en los homicidios superan el 90% de los casos. Aquí solo hay un recuento de algunos de los muchos casos que ocurren en el México bárbaro. Este donde ser trans, lesbiana, gay, bisexual, intersexual o queer genera un debate donde lo que sobresale es qué genitales tenían en la entrepierna o si la víctima bebía alguna sustancia tóxica o si tenía alguna app de ligue y, solo por eso, él o ella se «lo buscó». ¿Hasta cuándo vamos a madurar como sociedad y dejar de legitimar los prejuicios y la ignorancia?

Ninguna persona merece que le arrebaten la vida, cualquiera que fuese la circunstancia. Vivimos en un tejido social fragmentado que ha sido superado por la realidad social. El sistema de justicia está colapsado. Las instituciones públicas en defensa de los derechos humanos están desmanteladas. Por eso, la estrategia para atender la problemática tiene que ser ciudadana. Tiene que interseccional. Y tiene que crearse y aplicarse en medida urgente.

¿Qué crees que podamos hacer como país para dejar de ser un México transfóbico?

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