Dan electrochoques a mujer lesbiana y le roban sus ahorros

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Una mujer lesbiana recibió electrochoques en una 'terapia de conversión' en Veracruz (imagen ilustrativa) / Foto: Faro de Vigo

En Veracruz, una mujer lesbiana fue sometida por su propia madre para que un pseudodoctor le diera electrochoques en una ‘terapia de conversión’.

Una mujer lesbiana —a quien llamaremos Rebeca— fue intervenida con electrochoques en la cabeza por un pseudodoctor contratado por su mamá y su exnovio para realizarle una ‘terapia de conversión’, práctica fraudulenta y degradante también conocida como Ecosig (Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual y la Identidad de Género).

Podría parecer que estamos contando una historia antigua, cuando este tipo de prácticas estaban normalizadas y aceptadas, pero lamentablemente ocurrió durante marzo y abril del 2021 en el estado de Veracruz, México.

Intentan ‘curar’ a mujer lesbiana con electrochoques en una ‘terapia de conversión’

El 26 de marzo del 2021 acudí por invitación de una amiga que colabora en organizaciones civiles a tomar un café con una mujer lesbiana que fue sometida a una ‘terapia de conversión’ en su propia casa. Pero ella no fue la única que me habló del caso, pues ese mismo día también me contactaron organizaciones del estado para saber si podíamos acudir al lugar de los hechos.

Mi abogada, mi amiga y yo nos dirigimos a la localidad nombrada Úrsulo Galván, también conocida como Chachalacas, muy cerca del puerto de Veracruz. Ahí supe que la ‘terapia de conversión’ había consistido en electrochoques para ‘revertir’ el lesbianismo de Rebeca; algo imposible, pues nada ni nadie puede modificar tu orientación sexual.

Esta no era la primera noticia que recibía acerca de la vigencia de estas prácticas. Días antes me había contactado por Facebook una mujer, que decía radicar en Cuba, cuya pareja había sido agredida con este mismo procedimiento.

‘Terapias de conversión’: prácticas fraudulentas y degradantes que violan los derechos humanos de las personas LGBT+

Era una mañana muy calurosa, de esas en que los paisajes verdes de siembra de caña de azúcar y el cielo azul resaltan. Durante el trayecto, mis acompañantes y yo comentamos lo importante que sería dejar un antecedente jurídico de lo ocurrido mediante una denuncia por parte de la víctima. Sin duda, dar electrochoques a una persona para ‘modificar’ su orientación sexual en una ‘terapia de conversión’ era delito.

Después de recoger a Rebeca en el negocio donde trabaja, nos dirigimos a la ciudad más cercana para desayunar y conversar. Al principio, la plática estaba llevada por mi amiga, mi abogada y yo, quienes —entre diversos temas— hablamos sobre la discriminación. Yo les dije que no deberíamos dejarnos de nadie, cada vez que se expresarán mal de la orientación sexual o identidad de género. Acto seguido, nos quedamos calladas y miramos a Rebeca para expresar nuestro apoyo y que estábamos ahí para escucharla.

Rebeca parecía querer hablar, pero sus ojos se humedecieron. Le dijimos: «Espera tu café, tómalo con calma, puedes tomarte tu tiempo». Así, proseguimos con el tema de la discriminación, nuestras amistades en común y después les conté que yo también viví una ‘terapia de conversión’. Les hablé sobre el coraje que me causa el hecho de que siguen sucediendo esas prácticas y que no podemos permitir que nos sigan señalando por ser quienes somos. Es ahí cuando Rebeca decidió hablar. Lo que sigue es mi intento de reproducir lo que ella nos contó.

El testimonio de Rebeca, mujer a la que dieron electrochoques en la cabeza por ser lesbiana

«Imagínense que su propia madre consiga a alguien para que les dé electrochoques en la cabeza. Ella se puso a rezar, con una Biblia en la mano, mientras el disque ‘doctor’ me ponía algo tipo gorra con cables. Otras personas, entre ellas un hombre que fue mi novio, me sometían para ponerme eso en la cabeza. La primera vez, los electrochoques no fueron tan fuertes. Sin embargo, yo seguía gritando y dando patadas.

»Al fondo estaba mi hermano menor, quien me decía: “Déjate, todo va estar bien”. Yo quería salir de ahí, pero me volvieron a dar otra descarga. Esta vez fue tan fuerte que comencé a perder el conocimiento. A lo lejos escuchaba las voces de mi mamá y otras personas que decían que el doctor era bueno y que, si no funcionaba, iban a tener que llevarme a la clínica para ‘curarme’. Antes de quedar inconsciente, comencé a llorar y les dije que sí iba hacer lo que ellos querían, pero que ya no siguieran con las descargas». LÍDERES RELIGIOSOS PIDEN PROHIBIR LAS ‘TERAPIAS DE CONVERSIÓN’.

El día después de recibir electrochoques por ser lesbiana

«Después, no supe nada de mí sino hasta el otro día. Estaba en mi recámara, acostada, con muchos mareos y dolor de cabeza. Me costaba hablar y sentía como si estuviese cruda. Llegó otra vez esa persona que decía era ‘doctor’ y me inyectó drogas que, según, eran calmantes.

»Así me tuvo todo el fin de semana. Me dijo: “El tratamiento va a funcionar, pero debes poner voluntad”. Yo le decía que sí a todo para que no me pusieran nuevamente las descargas eléctricas. Repetían él, mi mamá y mi exnovio que eso de andar con otras mujeres no estaba bien. “Sí, yo voy a dejar eso”, les dije». CONOCE LA HISTORIA DE OTRO SOBREVIVIENTE DE UNA ‘TERAPIA DE CONVERSIÓN’.

Lo que le hicieron a esta mujer lesbiana es un delito

Tras escuchar la historia de terror, nos quedamos unos minutos en silencio mientras a Rebeca se le escurrían las lágrimas. La abogada comentó que era muy importante que denunciara porque lo que le hicieron es un delito, pues atentaron contra su vida. Explicó que estaban todos los elementos para proceder.

Además, su hermano —quien tiene 12 años— vio los hechos. La abogada terminó diciendo:

«Habría que ver a ese charlatán, porque no puedo decirle de otra forma, y dónde tiene ubicada dicha clínica para proceder a que lo encarcelen o mínimo nunca vuelva hacer ese tipo de prácticas inhumanas».

La compañera de la asociación civil agregó lo siguiente:

«Yo creo que tu mamá, en su afán de ‘ayudarte’, te va a matar en una de esas. No dudo que sienta amor por ti; la familia, al parecer, quiere lo mejor. Pero su forma de pensar sobre el lesbianismo no es el correcto y lo que está tratando de hacer es que tú vivas como ella y tu demás familia quieren que vivas. Eso no es así, tú debes vivir tu propia vida, amar a quien tú quieras».

Por mi parte, comencé a relatarle mi caso de ‘terapia’ en un centro de rehabilitación y en una iglesia cristiana. Le dije que lo único que hacen ese tipo de procedimientos es hacernos sentir mal sobre nuestra propia identidad y orientación sexual. Nos meten en la cabeza que estamos ‘enfermas’ y que debemos hacer todo lo posible por vivir según los conceptos, roles y estereotipos que socialmente son aceptados como ‘correctos’ y generalizados como la única forma de formar alguna familia. En realidad, hay una gran gama de identidades de género y orientaciones sexuales, las cuales no tendrían que ser criminalizadas ni ser objetos de rechazo sociocultural.

Además de electrochoques en la cabeza, a esta mujer lesbiana le robaron sus ahorros

Recalqué, igual que mis compañeras, la importancia de interponer una denuncia. Le expresé a Rebeca que se tomara su tiempo y meditara sobre ello, pero que su vida sería muy complicada en su localidad porque se trata de una comunidad muy pequeña y podrían querer controlarla siempre. Además, le dije que ya es una mujer mayor de edad, graduada profesionalmente; que podría salir sola adelante.

Sin embargo, Rebeca movió la cabeza y dijo:

«Hasta eso, me robaron el dinero de mi tarjeta. Tenía ahí unos ahorros y ya no tengo nada».

La aboga estalló:

«Pues eso también es otro delito. Así sea tu mamá, tía, exnovio, eso es un delito. No pueden actuar de esa forma».

Al terminar nuestra reunión con Rebeca, le escribí en un papel mi número telefónico y redes sociales. «A cualquier hora puedes llamar si sucede algo. Créeme, he pasado por ello. Si bien no igual que tú, pero te comprendo», le dije. ESTOS SON LOS DIPUTADOS QUE RECHAZARON LA INICIATIVA PARA PROHIBIR LOS ECOSIG.

Electrochoques, robo y también amenazas a punta de pistola

Pasaron aproximadamente dos semanas sin saber nada de Rebeca. Pero una tarde de abril de 2021 me envió un mensaje para decirme que su exnovio le había puesto una pistola en la cabeza y su mamá estaba nuevamente insistiendo para internarla en una clínica.

Respondí preguntando dónde estaba, que pasaríamos por ella, pues estábamos en una localidad cercana a la suya. Mi mensaje no recibió respuesta sino hasta un par de horas después, cuando ya estaba yo en el puerto de Veracruz. Le dije que podía tomar el autobús o un taxi para llegar a la ciudad, que yo iba por ella o que llegara a una dirección que le proporcioné. Sin embargo, recibí otro mensaje donde Rebeca decía ya estar en casa de una amistad, se quedaría ahí y al día siguiente viajaría hacia el puerto.

En la noche, un par de horas después, sonó mi teléfono. Era Rebeca, quien decía que ya venía hacia el puerto de Veracruz, pues la habían encontrado en casa de su amiga. Había dejado su maleta con ropa en su negocio, así que solo contaba con sus documentos y nada más. Se quedó a dormir en mi departamento mientras coordinamos qué hacer para que estuviera segura.

Un espacio seguro para estar mujer lesbiana que recibió electrochoques

Hoy, Rebeca ya se encuentra en un lugar seguro y muy lejos de sus agresores; lamentablemente, entre ellos se encuentra su madre. Tal vez por inconsciencia, o por sus creencias religiosas, ella creyó que poner descargas eléctricas en la cabeza de su hija sería ‘lo mejor’ para que dejara de ser lesbiana. CONOCE EL CASO DE UNA CHICA LESBIANA QUE SE QUITÓ LA VIDA TRAS 7 AÑOS DE ‘TERAPIA DE CONVERSIÓN’.

La activista Jazz Bustamante con ‘Rebeca’, la mujer que recibió electrochoques por ser lesbiana / Foto: Jazz Bustamante

Sin embargo —y para desgracia de la señora—, el lesbianismo, al igual que la transexualidad o bisexualidad, no son ninguna gripe que pueda curarse. Esas creencias son prejuicios y conceptos ignorantes empleados comúnmente dentro de las religiones y culturas conservadoras.

Urge prohibir las ‘terapias de conversión’ en toda la República Mexicana

En el informe Poniéndole límites al engaño, ILGA World resalta cómo en varias partes del mundo se siguen realizando estas prácticas conocidas como Ecosig o ‘terapias de conversión’. Con una justificación religiosa o de carácter prejuicioso e ignorante sobre la identidad de género o la orientación sexual de las personas LGBTI+, se les quiere obligar a seguir el modelo de la heteronorma y cisnorma hegemónica.

Numerosos países han adoptado medidas legales para restringir las ‘terapias de conversión’. Varios de ellos lo han hecho por medio de leyes nacionales o estatales y muchos otros están considerando actualmente promulgar tales restricciones.

Hoy en día, el término ‘terapia de conversión’ se ha convertido en la expresión paraguas más común para referirse a cualquier esfuerzo sostenido para modificar la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género de una persona. Como la mayoría de estos esfuerzos fueron concebidos originalmente a mediados del siglo XX en respuesta a lo que se consideraba una «patología», fueron enmarcados y administrados en el campo de la salud mental como «’terapia’».

Nada que curar

Bajo ese paradigma, la heterosexualidad y la alineación del sexo asignado al nacer con la identidad de género se entendía como ‘la norma biológica’. Cualquier forma de diversidad sexual fue caracterizada como una ‘desviación’, una ‘perversión’ o una ‘enfermedad mental’ que podía curarse, cambiarse o «convertirse con un ‘tratamiento’» específico. Sin embargo, son varias las razones por las que el uso de esta expresión puede ser problemático.

Las definiciones comunes de la palabra ‘terapia’ se refieren a cualquier tratamiento «de un problema físico o una enfermedad o de alguien con una enfermedad en particular». O a un «tratamiento que ayuda a alguien a sentirse mejor, a ser más fuerte, etc., especialmente después de una enfermedad». Por lo tanto, el uso de este término para referirse a los esfuerzos que tienen como objetivo cambiar la orientación sexual, la identidad de género o la expresión de una persona, conlleva la idea de que estas características constituyen enfermedades. Es decir, que hay algo que ‘curar’ o ‘sanar’. Pero no: no hay nada que curar. MIRA QUÉ DECÍA SIGMUND FREUD ACERCA DE LAS ‘TERAPIAS DE CONVERSIÓN’.

¿Qué estados de México sancionan los Ecosig, también conocidos como ‘terapias de conversión’?

En México, desde hace ya más de un año se encuentra en el Senado una iniciativa para sancionar los Ecosig. En julio del 2020, CDMX logró aprobar la reforma del artículo 206 del Código Penal local para sancionar con hasta 5 años de cárcel dichos procedimientos degradantes e inhumanos. A la par, el Estado de México hizo lo propio en octubre del 2020, cuando se aprobó sancionar con hasta 3 años de cárcel a quienes practiquen Ecosig o ‘terapias de conversión’ a gays, trans, lesbianas, bisexuales o personas intersex.

Como el caso de Rebeca, hay cientos de casos en la clandestinidad. Están torturando a personas LGBT+ en México y varias partes del mundo para querer ‘curar’ o ‘corregir’ algo que jamás podrá curarse o corregirse, porque no es ninguna patología. EN VERACRUZ, DE 30 CRÍMENES DE ODIO, 27 SIGUEN IMPUNES.

Vive orgullosa y orgulloso de tu sexualidad. Y recuerda que estamos aquí para ti.

¿Qué opinas que de la mamá de Rebeca la haya sometido a una ‘terapia de conversión’ donde le dieron electrochoques en la cabeza por ser lesbiana?

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