Sobreviviente de ‘terapia de conversión’ cuenta su historia

Miguel Magaña vivió 5 años en una 'terapia reparativa' para curar su homosexualidad. / Foto: Centro Bonanova

Kalío, un hombre de 34 años que vive en Ciudad de México, sobrevivió a una ‘terapia de conversión’ y compartió su historia con Homosensual.

Kalío vive una vida tranquila como un hombre abiertamente gay, pero su historia está llena de capítulos difíciles, como cuando le tocó experimentar una ‘terapia de conversión’.

En Twitter se tomó la libertad de compartir un video muy interesante. En él, Pepe y Teo discutían con Everardo Martínez, quien promueve en México las ‘terapias reparativas’. Kalío dio algunos datos respecto a su experiencia con Everardo, revelando que estas no funcionan.

Homosensual platicó con él sobre su experiencia y nos compartió cómo logró salir adelante a pesar de la adversidad.

Una infancia complicada

Miguel nació y creció en La Paz, Baja California Sur. Se crió en el seno de una familia tradicional, con valores muy arraigados. Durante su infancia vivió la ausencia de su padre, pues él trabajaba en Estados Unidos, por lo que su madre tuvo mucha presencia en el hogar.

A pesar de su corta edad, él afirma:

«Siempre supe lo que estaba sintiendo, no me pasó como a otras personas que descubren su sexualidad a cierta edad, conmigo fue desde el principio».

Miguel era víctima de bullying y muchos compañeros varones lo molestaban constantemente, por lo que prefería la compañía de las niñas. Sin embargo, esto llamó la atención de una mamá, quien se quejó públicamente de su actitud durante una junta de padres y maestros, pues no quería que su hijo estuviera en el mismo salón que un ‘joto’.

Su papá también comenzó a notar que su hijo quizá no era heterosexual. Sin embargo, en lugar de hablarlo, lo expresaba haciendo comentarios ofensivos contra una chica trans local que vendía flores en la playa.

Al crecer, fue sintiéndose cada vez más culpable de ser gay, pues era «injusto sufrir las consecuencias de algo» que él «no había elegido». Rezaba y lloraba todas las noches para que eso no le ocurriera a él, pues solo le traía problemas y disgustos a su vida.

En ese momento, Internet no era tan accesible y la única información sobre el tema era proporcionada por programas televisivos como Hoy, que solo confundían más con sus prejuicios. Miguel se sentía solo y sin nadie a quien poder acudir.

‘Terapias de conversión’

Finalmente, la presión lo alcanzó y le reveló a su papá todo lo que sentía: que era gay, que quería dejar de serlo y que en ese momento estaba ya al punto del suicidio. Su padre, preocupado, hizo lo que su hijo le pidió e investigó sobre el tema. 

Juntos descubrieron que en México existía un Ministerio Cristiano llamado Venser que podría ofrecerles una solución. Así que Kalío tomó un avión hasta Guadalajara para asistir al Primer Congreso de Psicología Cristiana. 

Fue ahí que conoció a Everardo Martínez, quien en ese momento promocionaba las ‘terapias reparativas’, que prometían corregir la conducta homosexual. Everardo le ofreció a Miguel iniciar un proceso con ellos. Al respecto del momento en el que él aceptó ingresar a la ‘terapia’, comentó:

«Cuando tienes mucha esperanza en algo, no lo piensas. Así como dicen, ves el barco pasar frente a ti y no lo dudas y lo tomas».

Así que Kalío tenía 18 años cuando empezó a tener ‘terapias’ a distancia cada semana con Everardo. A final de mes, viajaba a Guadalajara para ser parte de una ‘terapia grupal’, en la que conoció a otros chicos que se sentían de la misma manera que él. Esto lo reconfortó mucho, pues se dio cuenta que no era el único que pasaba por ese tipo de ‘problemas’.

Sin embargo, la ‘terapia’ consistía en una humillación pública en la que se le obligaba a hablar de sus miedos e inseguridades, haciendo que los otros los juzgaran por sus ‘errores’, cuestión que lo avergonzaba mucho. Además, contactar a alguien fuera de estas sesiones estaba estrictamente prohibido.

A pesar de esto, Kalío decidió continuar con su ‘terapia’, pues constantemente le repetían que el suyo era un caso fácil. Sobre el tema explicó:

«En la ‘terapia’ había personas que tuvieron que sacrificar mucho por estar ahí. Dejaron amistades, relaciones, pues en la ‘terapia’ tienes que dejar atrás todas las influencias negativas. Y en mi caso no, yo nunca me había involucrado en nada de eso».

La desilusión

Al pasar el tiempo, Kalío empezó a tener dudas sobre su historia con las ‘terapias de conversión’. Por ejemplo, cuando preguntaba dónde estaban las personas que ya estaban dadas de alta o cuales eran los casos de éxito, Everardo lo evadía y le pedía tener fe.

En cambio, eran a él y a otro grupo de jóvenes a los que llevaba a dar testimonio sobre cómo su vida había cambiado gracias a la ‘terapia’. Además, comenzó a notar que también era un negocio muy lucrativo, pues claramente las ‘terapias’ tenían un costo que no era precisamente económico.

La gente involucrada ya no sabía qué hacer con él, pues llevaba ya mucho tiempo en la ‘terapia’ y no tenía ningún cambio. Por ello le exigieron cosas nuevas:

«Me dijo que necesitaba convivir con más personas heterosexuales, pero pues todas la personas que conocía lo eran. Entonces me decía que tenía que conocer personas heterosexuales fuera de la congregación. Después me dijo: “Te tienes que meter a un equipo de futbol”. Y yo decía, ¿cómo eso me va a ayudar a no ser gay?».

Un futuro prometedor

Finalmente, después de 5 largos años, Kalío tomó la decisión de dejar la ‘terapia’. Hoy es un orgulloso hombre gay, que a pesar de su historia con las ‘terapias de conversión’, logró salir adelante:

«Ya ahora estoy muy feliz. No fue culpa de nadie. Al principio sentía que todo era muy injusto. Pero luego me di cuenta de que toda la gente vive con una lucha muy fuerte. Esa fue la que me tocó vivir, y me fue bien. Solo no tenía la inteligencia emocional para lidiar con eso en ese entonces».

Sin embargo, cree que es muy importante compartir su historia, pues personas como Everardo siguen promoviendo sus ‘terapias correctivas’ y continúan aprovechándose de las personas:

«Se me hace muy ruin que la gente quiera lucrar con el dolor de otra gente, con la esperanza de otra gente».

Pero sobre todo, Kalío quiere compartir su historia para que otros como él puedan escucharla y sientan que no están solos, que otras personas pueden sentir lo mismo que ellos. Hoy él vive feliz, sin prejuicios y siendo él mismo con libertad.

Kalío compartió su historia con la ‘terapia de conversión’ para prevenir a otras personas del fraude que sigue cometiendo Everardo Martínez.

Con información de Miguel Magaña

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