LGBTQ+ Activismo Cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica

Cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica

Es importante conocer la cronología del activismo LGBT+. / Foto: El Comercio

A continuación, te presentamos una breve cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica.

Si te preguntaran sobre la cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica, ¿qué episodios mencionarías? Como lo hemos discutido en otras ocasiones, gran parte de la historia LGBT+ es relatada desde la perspectiva norteamericana (concretamente estadounidense) y europea. Si bien es importante reconocer los antecedentes, no podemos olvidar que existe un riesgo de incurrir en la violencia epistémica. Por tal motivo, te compartimos un muy —pero muy— breve recuento histórico del activismo LGBT+ en los países de América Latina.

Ser LGBT+ durante las dictaduras latinoamericanas

La Guerra Fría propició un discurso internacional de incertidumbre. Mientras los países de los bloques mantenían un vínculo pasivo-agresivo, la población de América Latina se enfrentaba a la consolidación de proyectos nacionales apoyados en la vulneración de los derechos humanos.

Si bien cada una de las dictaduras debe ser abordada desde su especificidad, no podemos perder de vista que guardaron significativas similitudes respecto al tipo de sociedad que querían dirigir: un Estado-nación altamente represivo.

Con la promesa de gobernar bajo estándares de la ‘moral’, los protagonistas de la Guerra Sucia perfilaron una política contradictoria, hipócrita y —sobre todo— violenta. La familia tradicional —conformada por mamá, papá e hijos heterosexuales— se posicionó como la unidad básica para legitimar y fortalecer la política del ‘buen ciudadano’.

Cualquier orientación, expresión e identidad sexogenérica que saliera del ‘deber ser’ se consideraba perversa, degenerada y pilar de la ‘agenda comunista’. Cada país permitió sus ‘autoridades morales’. Por ejemplo, Argentina contó con la Brigada de Moralidad de la Policía Federal.

De todas las víctimas de desaparición forzada durante el periodo dictatorial de América Latina no se tienen datos exactos. / Foto: Sputnik Mundo

Los métodos de los escuadrones de la muerte se aplicaron a todos aquellos sectores que significaban «una amenaza». Por supuesto, las personas LGBT+ eran un sector a criminalizar, desaparecer, torturar y eliminar. A la fecha, los organismos que han dictado procesos contra los crímenes de Estado no cuentan con registro —o al menos una aproximación— de qué porcentaje de las más de 90 000 desapariciones pertenece a las personas LGBT+.

Frente a la violencia estatal, resistencia LGBT+

Ante este contexto, las disidencias sexogenéricas optaron por plantar una lucha que no siempre se declaró LGBT+. Recordemos que algunas de las irrupciones públicas se orquestaron con otras luchas. Entre ellas podemos mencionar a las y los activistas LGBT+ mexicanos que formaron parte la movilización estudiantil y sindical de finales de los 60.

A través de la escritura de manifiestos y otras expresiones de la comunicación contestataria, ser homosexual no se limitó a aceptar la patologización institucional. Ser homosexual estaba ligado a construir una identidad colectiva. Esto hizo que en el movimiento LGBT+ tomara las calles de Buenos Aires. Previo a la revuelta de Stonewall, América del Sur ya contaba con el primer grupo homosexual: Nuestro Mundo.

A la par de los puntos álgidos del Proceso de Reorganización Nacional (Argentina) y la Junta Militar de Honduras, los sectores LGBT+ se reunían ‘clandestinamente’ para discutir los planteamientos de la revista SOMOS. Esta fue la primera publicación LGBT+ en Latinoamérica. De aquí la relevancia del Frente de Liberación Homosexual como bisagra de la desobediencia sexual. ESTO IMPLICABA SER LGBT+ EN LA DÉCADA DE LOS 70.

A su vez, en Brasil las movilizaciones de la industria automovilística se empataron con las demandas de grupos anarquistas para reconocer a la lucha LGBT+ como una de las más necesarias en el continente. Así surgió la agrupación Lampião da Esquina. Cuando el equipo editorial de SOMOS se dividió, la resistencia lésbica —aglutinada en el Grupo de Acción Lésbica Feminista (GALF)— se articuló con grupos feministas de Río de Janeiro.

El papel de la comunicación disidente en la cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica

Para los años 70, la urgencia de una revolución sexogenérica se extendió a lo largo del continente. En Colombia, la escritura del sexólogo y psicólogo Giraldo Neira fue un precedente para la apertura de espacios de socialización LGBT+. Entre ellos destacaron El Arlequín, El Farol y Yango. En 1976 se creó el Movimiento de Liberación Homosexual. Su cofundador (León Zuleta) estuvo a cargo de uno de los primeros medios de comunicación LGBT+ en Colombia: El Otro. ASÍ SE HIZO PRESENTE LA COMUNIDAD LGBT+ EN EL PARO DE COLOMBIA.

Dedicatoria a León Zuleta / Imagen: Sentiido

En vísperas de la década de los 80, algunas organizaciones LGBT+ latinoamericanas participaron en la Marcha Nacional por los Derechos de las Lesbianas y los Homosexuales en Washington D.C. También en este momento, las y los activistas de la región fundaron la Coalición de Lesbianas y Homosexuales Latinoamericanos.

Además del nacimiento de importantes organizaciones—que después se convirtieron en referentes de la lucha contra el VIH—, el activismo LGBT+ durante los gobiernos dictatoriales se caracterizó por las manifestaciones ‘artivistas’ y disidencias académicas.

Dentro de los Estudios Culturales, la homoerótica subrayó que, si bien era importante reconocer lo que pasaba en Norteamérica y Europa, la lucha LGBT+ latinoamericana debía partir de sus propias condiciones históricas. Perspectivas como las de Pedro Lemebel y Néstor Perlongher permitieron denunciar el neocolonialismo y la narrativa centralista y ‘clasemediera’ que se tenía sobre el movimiento LGBT+. Asimismo, las distintas corrientes del lesbianismo latinoamericano hicieron fuertes críticas a la colonialidad del género y la patriarcalización de las disidencias sexogenéricas.

¿Qué pasó durante la Marea Rosa?

Para continuar con esta cronología sobre el activismo LGBT+ en Latinoamérica, mencionaremos algunos episodios importantes durante los gobiernos de la Marea Rosa (también conocidos como progresistas o pink tide). La entrada del siglo XXI estuvo acompañada de un contexto sociopolítico muy particular. Frente a las directrices del neoliberalismo —esencialmente privatización y desregulación—, se originó una intersección entre distintos movimientos.

Durante el periodo de la ‘ONGización’ estuvieron presentes demandas feministas, queer, antirracistas, antiglobalización y decoloniales. La acción colectiva y el fortalecimiento de proyectos de izquierda o centro-izquierda ofreció una buena expectativa respecto al avance de políticas relacionadas con el género y la sexualidad. Sin duda, podemos asegurar que las luchas que han encabezado las primeras 2 décadas de los 2000 son la aprobación del matrimonio igualitario y la interrupción legal del embarazo.

Uruguay

Uno de los primeros gobiernos que alentó a los países latinoamericanos fue el de Uruguay. Desde 1993 se convirtió en uno de los referentes para la conmemoración del Mes del Orgullo. Después de 2 años de la fundación de Ovejas Negras —que destacó por su perspectiva interseccional—, en 2005 la movilización LGBT+ recibió el nombre de Marcha por la Diversidad en las principales ciudades uruguayas.

Con el antecedente de la creación de organismos estatales en contra de la discriminación (por ejemplo, la Comisión Honoraria para la Lucha contra el Racismo, la Xenofobia y Toda Forma de Discriminación), Uruguay fue el primer país de América Latina en aprobar una ley de jurisdicción nacional para regular las uniones consensuales de parejas del mismo sexo. En ese entonces, México y Argentina tenían una agenda similar.

Integrantes del Colectivo Ovejas Negras / Foto: Facebook (Ovejas Negras)

Al hablar del activismo LGBT+ uruguayo no podemos olvidar que fue el primer país del mundo en desarrollar políticas de acción afirmativa para la población trans. Este se consideró uno de los precedentes para que en 2012 las personas trans tuvieran acceso al Programa de Tarjeta Social. Dentro de los logros de las ONG también se encuentra la reforma al Código del Niño para el derecho de adopción lesbomaternal y homoparental.

Argentina

En la primera década de los 2000, Argentina fue otro de los países que inspiraron a la lucha LGBT+ en Latinoamérica. Gracias a la labor de organizaciones como la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, en 2010 se logró la aprobación del matrimonio igualitario. Se reconoció el derecho a la identidad de género en el ámbito legislativo 2 años después.

Pareja durante una Marcha LGBT+ en Buenos Aires / Foto: Ronaldo Schemidt (AFP)

Chile

Aunque en Chile es primordial la resistencia por parte del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Movimiento por la Diversidad Sexual (Mums) y Fundación Iguales, el avance de los derechos LGBT+ se enfrenta a un problema estructural: la familia heteropatriarcal como principal figura de las políticas del consenso.

Sin embargo, en el periodo progresista chileno podemos destacar logros como la presentación de distintas iniciativas por el matrimonio igualitario (la primera fue de 2003) y la aprobación de una ley que prohíbe la discriminación por orientación sexual e identidad de género.

Está de más decir que ambos avances no se debieron a las ‘buenas voluntades’ de las autoridades gubernamentales, fue gracias a la labor de la comunidad LGBT+ chilena que se organizó para solicitar la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). AQUÍ TE EXPLICAMOS QUÉ TAN REAL ES EL APOYO DE SEBASTIÁN PIÑERA AL MATRIMONIO IGUALITARIO.

Brasil

A pesar del evidente proceso inconcluso de democratización, desde los 80 la lucha LGBT+ brasileña ha sido un ejemplo de politización del género y la sexualidad. La demanda de la desracialización del Estado ha sido una constante de la movilización de les defensores de la tierra y la vivienda urbana, feministas, diversidades sexuales, afrobrasileñes y campesines.

El compromiso interseccional del activismo brasileño se tradujo en la creación de la Secretaría de Políticas Públicas de Brasil para la Promoción de la Igualdad Racial. Fue la primera instancia de este tipo en el continente.

La Marcha de las Margaritas es una de las movilizaciones más importantes de Brasil. / Foto: El Comercio

Brasil es también un referente en la cronología del activismo LGBT+ de Latinoamérica por la Marcha de las Margaritas y la Marcha de las Putas. Asimismo, el movimiento transfeminista fue clave para el empuje de demandas históricas como la Ley Pública 7.670/1988 (mejor conocida como Lobby da Bottom) y la Ley Pública 10.406/2002. Esta segunda se logró gracias a la resistencia de integrantes de la Plataforma brasileña de derechos políticos de la comunidad LGBT+.

Bolivia

En 2016, Bolivia se convirtió en el cuarto país del mundo en sancionar una Ley de Identidad de Género. A pesar de que el ascenso de Evo Morales causó regocijo entre la población que se movilizó durante la Guerra del Agua y el Gas, el mandatario no era tan proLGBT+.

Cuando Evo Morales asumió la presidencia (2006), gran parte de las disidencias sexogenéricas de Bolivia ya estaba organizada en el Colectivo Nacional LGBT+. Para entonces, se demandaba la aprobación del matrimonio igualitario, la inclusión de una cláusula antidiscriminatoria y el derecho a la adopción lesbomaternal y homoparental.

Aunque algunas de ellas se incluyeron en la Constitución de 2009, las organizaciones LGBT+ de Bolivia siguen pugnando por una sociedad más incluyente. En los últimos años, los esfuerzos de las disidencias se han concentrado en la eliminación de las mal llamadas ‘terapias de conversión’.

Venezuela

Para finalizar con esta muy reducida cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica hablaremos brevemente sobre la resistencia en Venezuela. Durante la etapa del nuevo contrato social bolivariano, la sociedad civil logró una articulación entre las demandas del movimiento feminista y LGBT+.

Por las condiciones en las que se encontraba el país, los primeros años de los 2000 estuvieron dedicados a la asistencia social. La micropolítica de coaliciones como la Araña Feminista también se debió a que la agenda y el activismo LGBT+ no se incluyeron en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). En el ámbito legislativo, uno de los mayores logros fue el reconocimiento del principio de no discriminación en la Ley Orgánica del Poder Popular (2010).

La denuncia de pinkwashing también forma parte de la cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica

Antes de cerrar con este recuento histórico sobre las luchas LGBT+ en la región es fundamental reconocer que en países como Nicaragua y Ecuador las y los activistas se dedicaron a denunciar las estrategias de pinkwashing por parte de sus respectivos gobiernos.

¿Qué más agregarías a esta cronología del activismo LGBT+ en Latinoamérica?

Con información de Cuadernos del Sur, Debate Feminista (2016), Bajo el volcán. Revista del Posgrado de Sociología (BUAP), Movilizaciones, protestas e identidades políticas en la Argentina del Bicentenario (2010), Colombia Diversa y Biblioteca del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso)

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