Pedro Lemebel, el héroe gay, ‘punk’ e indígena

Pedro Lemebel en una de sus icónicas indumentarias / Foto: El País

Entaconado y con mucho maquillaje, Pedro Lemebel desafío los convencionalismos de su natal Chile desde su condición como gay e indígena.

Según Pedro Lemebel, nació con lo peor que puede pasarle a una persona: ser pobre, indígena, feo y gay. Creció en un barrio muy pobre de Santiago, rodeado de basura y los prejuicios de los años 50. Y aun así salió a las calles sobre unos tacones, con la nariz empolvada, los labios teñidos de rojo y exhibió su rostro pintado con la hoz y el martillado, en un país que vivía una de las dictaduras más cruentas de la historia.

Fue escritor, cronista, provocador y disidente. Se hizo famoso por su estilo irreverente de abordar la marginalidad chilena, pero sobre todo por su explosiva y colorida personalidad. Era el único escritor que públicamente salía con rubor en las mejillas y no tenía miedo de gritarle al mundo que era gay.

Fotograma del documental sobre Pedro Lemebel. Foto: Revista Arcadia

Un duro camino al éxito

Loa años 70 fueron duros para muchas personas en Chile, pero sobre todo para Pedro Lemebel. Tras graduarse de la universidad, trató de ser profesor de artes plásticas, pero lo despidieron en dos ocasiones, alegando que tenía «una apariencia muy homosexual». 

Trató de perseguir su verdadera pasión, la escritura, pero al no tener preparación profesional fue rechazado por muchos. Afortunadamente, fue acogido por los talleres de escritoras feministas como Pía Barros, quienes lo ayudaron a hacer conexiones en el mundo literario y artístico de Chile.

Pedro Lemebel ocupaba vestuarios que lo conectaban con lo femenino. / Foto: Revista Arcadia

Es famosa su presentación de 1986, en donde leyó su clásico manifiesto Hablo por mi diferencia, durante una reunión de los partidos de izquierda del país. Fue la primera vez que se presentó públicamente en tacones y dejó perplejos a muchos con sus palabras:

«La gente guarda las distancias / La gente comprende y dice: / Es marica pero escribe bien / Es marica pero es buen amigo  / Súper-buena-onda / Yo no soy buena onda / Yo acepto al mundo / Sin pedirle esa buena onda / Pero igual se ríen».

Las Yeguas del Apocalipsis

Y así tan de repente, Pedro Lemebel pasó del discurso incendiario gay al performance radical. Junto con su amigo Francisco Casas, formaron el dúo Las Yeguas del Apocalipsis. Ambos se dedicaban a irrumpir en eventos públicos y sabotearlos con actuaciones provocativas en forma de protesta.

Por ejemplo, durante la Feria de Santiago de Chile ambos estuvieron repartiendo panfletos sobre el sida, disfrazados de mujeres de Cema Chile, la fundación de Lucía Hiriart, esposa de Luis Augusto Pinochet. 

Pedro Lemebel en entrevista para Gatopardo / Foto: Gatopardo

En total hicieron más de 15 intervenciones en eventos públicos alrededor de Chile, en los que se concentraron en visibilizar a la población LGBTQ+ y los problemas que esta vivía, haciendo especial énfasis en la epidemia del VIH. Esto le trajo grandes consecuencias, en especial de la mayoría de los movimientos políticos de izquierda. No obstante, esto le tenía sin cuidado y alguna vez declaró:

«Pero que no me hablen del proletariado, porque ser pobre y maricón es peor. Hay que ser ácido para soportarlo».

El legado de un ‘héroe punk’

En su libro Bareback Juke-Box, Wenceslao Bruciaga describió a Pedro Lemebel como punk y provocador. Esto porque nadie más fue tan sincero con su propia condición y tan guerrero para romper los paradigmas que lo acosaban por ello.

Durante su carrera publicó famosas obras como Loco Afán: crónicas del sidario y Tengo miedo torero, que al día de hoy son de las representantes más destacadas de la literatura gay en Latinoamérica. 

Pedro Lemebel durante una Marcha del Orgullo en Santiago de Chile. / Foto: MOR.BO

Pedro Lemebel murió a consecuencia del cáncer en 2015, no sin antes hacer un comentario tan irreverente al respecto: «Cómo es la vida, yo arrancado del sida y me agarra el cáncer».

El legado de ‘la lady indígena, como muchos lo conocían, es la costumbre de decirlo todo, escupirlo todo: esa fue su consigna, la de jamás ser cómplice de los silencios. Hoy tenemos voz gracias a héroes como él, un radical que jamás se escondió por nada y al final celebró todo lo que lo hacía diferente.

Pedro Lemebel fue uno de los primeros en hablar del tema gay e indígena como uno solo.

Con información de Memoria Chilena, El Comercio y Confabulario