Hombres trans: Mitos y realidades del cispassing transmasculino

Por cómo es percibido un hombre trans, puede recibir tratos distintos. / Foto: Verizon

Algunas personas hablan del ‘privilegio’ que tiene hacer cispassing como hombres trans o alguien transmasculino, pero esto no es así.

Ser alguien que se identifica como transmasculino y a quien la gente lee a diario como hombre (es decir, hace cispassing siendo un hombre trans) no siempre significa acceder a los ‘privilegios’ con que se asocia comúnmente la masculinidad, contrario a lo que se podría creer.

¿Qué es cispassing?

El cispassing o solo ‘pasar’ en el contexto del género es una expresión que hace referencia a cuando una persona trans es percibida como una persona cisgénero. Para decirlo de forma burda, me refiero a que ‘no se nota lo trans’. En otras palabras, cuando logramos cumplir con las expectativas de la sociedad en la que vivimos y otras personas no saben que somos trans estamos ‘pasando’. CONOCE MÁS ACERCA DEL CISPASSING Y CÓMO AFECTA A LAS PERSONAS TRANS.

En mi caso, antes de transicionar viví mis últimos años de vida siendo una mujer feminista radical. Me era muy difícil poder conectar con la idea de que los hombres también vivían opresión a mayor o menor medida. Es común que cuando recién entras al mundo del feminismo el primer contacto que tengas sea con la idea de que los hombres por default tienen más privilegio que las mujeres, sin excepciones.

Recuerdo perfectamente estar en asambleas feministas y escuchar mencionar que los hombres trans al decidir transicionar (cayeran o no en cispassing) estaban traicionando la feminidad y tomando el lado del opresor al cambiar su corporalidad y vivir en el ‘privilegio’. Al ser joven, nueve en ese mundo y poco firme con mis posturas, era muy susceptible a lo que decían las feministas de ciudades más grandes y con más experiencia leyendo teoría feminista. Genuina e ingenuamente les creía. Recuerdo que en ese entonces me preocupaba mucho quedar bien con el movimiento feminista y no convertirme en ese traidor… hasta que ¡oh sorpresa!

Si te dicen que ‘no se te nota lo trans’, no es un cumplido, es cispassing. / Foto: Pixabay

¿Qué trae consigo el cispassing como hombre trans?

Los primeros meses después de mi transición fueron un balde de agua helada para el sistema de creencias con el que venía cargando mi yo de ese entonces.

En mi caso, fue muy rápido mi cambio físico debido a las hormonas. Desde meses muy tempranos tuve mucho cispassing como alguien transmasculino. No siempre es evidente cuando una persona trans lo es, especialmente cuando se transiciona ‘de mujer a hombre’. Lograr ser leíde como una persona cis puede involucrar muchos factores, entre ellos: estabilidad económica que permite acceder a atención médica especializada en la afirmación de género, la genética de cada quien, las expectativas sociales de belleza, el tipo de corporalidad, etc.

Una persona trans que es percibida como cisgénero puede enfrentar menos prejuicios, acoso e incluso menos riesgo de vivir violencia. También es más probable que tenga mejores oportunidades de trabajo. Pasar históricamente ha sido esencial para la seguridad de las personas trans, ya que es más probable que nos discriminen si llamamos la atención. Pero pasar muchas veces también viene con otros costos.

Algunas cosas que experimentan hombres trans con el cispassing

Una de las primeras cosas que noté era que, al ser un hombre moreno, la Policía me hostigaba más. Nunca me habían revisado el cuerpo buscando armas o drogas tantas veces en la vida siendo leído como mujer como ahora lo hacen. Llamó mucho mi atención cómo al ser leído como hombre moreno pasaba por inercia a ser percibido como un potencial criminal.

Recuerdo que al principio de mi transición conocí a Eduardo, un chico trans que vivía en los alrededores de Guadalajara. Era un hombre que tenía ya varios años en testosterona, tenía tatuajes, usaba ropa holgada estilo urbana y era de clase obrera. Nos encontramos en su casa porque me iba ayudar con un trámite de cambio de nombre.

Por ese entonces en todo el país se escuchaba cómo mujeres en Ciudad de México se habían manifestado en una de las fiscalías debido a que 4 policías habían violado a una menor de edad. Si bien a simple vista yo no era un blanco, me aterraba ser descubierto y correr la misma suerte que ella. Al final, tenía pocos meses de haber transicionado. Sentado en la sala de Eduardo salió a tema esto y le contaba que me desesperaba ser descubierto trans y que me fuera peor o igual que tantas historias de mujeres había escuchado. Para mi sorpresa, él me compartió una anécdota que no esperaba. MIRA QUÉ SIGNIFICA SER TRANSMASCULINO.

Un testimonio sobre cómo el cispassing transmasculino no trae privilegios por default

Me contó que era de madrugada cuando escuchó ruidos en el patio y notó que era la Policía que había entrado a la vecindad donde varios integrantes de su familia vivían en diferentes casas. Los uniformados habían entrado sin previo aviso a la propiedad privada sin una orden de restricción y comenzaron a rastrear.

Me contó que tiraron la puerta de su casa y entraron por él, lo tiraron al suelo y lo esposaron. A su esposa le ordenaron que le pusiera una playera en la cabeza a modo de capucha y lo sacaron en boxer. De la casa de al lado —que era de la abuela de su mujer— tenían a todos acostados boca abajo incluida la señora que usaba andadera. Los hostigaron y se llevaron a 4 hombres: el tío de su esposa, 2 primos y él. Todos inocentes, no sabían qué estaba sucediendo.

Los subieron a una patrulla y les comenzaron a dar vueltas por las cuadras. Todo el tiempo estuvieron hablando en clave, y cada vez que preguntaba qué estaba sucediendo le decían que se callara. Los bajaron en un baldío donde había aproximadamente 5 patrullas y los hincaron esposados. A través de lo poco que la playera le dejaba ver notó que los habían puesto pegados hacia la pared volteando hacia un muro separados entre un metro de distancia a cada uno.

Eduardo contó que entonces comenzaron a preguntarle a uno de los primos mientras lo golpeaban que «para quién trabaja, que no se haga pendejo, que se lo va cargar la verga». Luego comenzaron a darle choques eléctricos al tío de su esposa preguntando lo mismo. Así uno a uno hasta que lo levantaron con la punta de un arma larga entre las esposas a él.

Un momento de cispassing transmasculino en medio de la violencia

Eduardo continuó su historia:

«Entonces, en ese momento a mí me levantan con el arma. Sentí helado, entre las esposas no sentí manos, pusieron entre las esposas el arma. Y dicen: “A ver tú, tú me vas a decir para quién trabajan”. En ese momento yo le dije que yo no sabía de qué estaba hablando: “No por el hecho de que tenga tatuajes quiere decir que soy quien buscas. Yo trabajo en una empresa de manufactura, mi nombre es Elisa”».

Ante la reacción del policía, quien —en palabras de Eduardo— «se sacó de pedo», siguió. ENTÉRATE DE QUÉ ES EL CISEXISMO.

«Y le dije; “Sí, yo soy mujer. Soy un chico transgénero, te estás equivocando de persona”. Y dijo: “A ver, ahorita checamos eso”. Y me regresó a mi lugar».

También mencionó que en ese momento se le olvidó cruzar los pies. Porque una vez hincados los policías les pedían también cruzar los pies:

«Se me olvida cruzar los pies y otro elemento se arrima y me da con el arma en las costillas unos 3 golpes: “¡Que cruces los pies! Te estoy diciendo que no te hagas pendejo. ¿Quieres valer verga?”. Yo solamente le dije que me disculpara, que se me había olvidado».

Al mismo tiempo comenzaron a golpear al otro primo de su esposa, quien también aseguró que no sabía nada de lo que le estaban hablando:

«Después de un momento que estuvieron golpeándolos, una persona atrás de nosotros dice: “No, a él, él y él no. Llévenselos, solamente déjenmelo a él”. No estábamos viendo, estábamos con los ojos tapados, así que no podíamos saber de quienes hablaban. Nos levantan a mí y otros 2, dejan al tío. Nos llevan y nos tiran como a 3 cuadras de mi casa diciéndonos que no volteáramos, que el que volteara iba valer verga y nos iban a dar un tiro».

Hombres cis y trans viven violencia y racismo en esta sociedad

Eduardo comentó que a las 2 horas de ser liberados todavía no sabían nada del tío de su esposa. Pasaban patrullas, preguntaban, pero les respondían que no sabían de qué estaban hablando.

«A las 3 horas nos dimos cuenta de que habían asaltado la Guadalajara y estaban buscando a los asaltantes. Mencionan que las personas se fueron corriendo por la cuadra por la que nosotros vivimos y por eso llegaron con todo a mi casa. Al tío lo involucran con los otros 2 que buscaban y lo torturaron y demás. Estuvo a punto de ser encarcelado con los demás porque ellos afirmaban que él estaba con ellos».

Cuando escuché esta historia me quedé helado. Creo que para ambos lados del espectro binario del género les es muy difícil dimensionar las diferencias de trato que hay entre uno y otro. Para mí fue así. No fue sino hasta que lo viví de primera mano que pude entender por completo esas diferencias.

No fue sino hasta que vi de primera mano cómo era ser hombre en esta sociedad que entendí y empaticé con muchas de las formas en las que los hombres viven. Mucho tiempo pasé también cuestionando hasta dónde hablar, habiendo salido de la santa iglesia feminista donde me enseñaban que decir cualquier cosa que no se apegara a lo que decía el feministometro podía perjudicar a todo el movimiento.

Lo cierto es que conforme más pasa el tiempo, más me convenzo de que es necesario hablar de la violencia que los hombres entre hombres viven. No veo cómo ni el feminismo ni la comunidad LGBT+ en general puedan avanzar a un mundo sin menos violencia si los hombres no resuelven la violencia que viven entre ellos. CHECA ALGUNOS MITOS TRANSFÓBICOS QUE URGE DECONSTRUIR EN EL FEMINISMO.

La importancia de visibilizar la violencia que viven hombres cis y trans más allá del cispassing transmasculino

Es desafortunado, pero le guste a quien le guste lo veo así: la vara está puesta en la masculinidad. Los hombres son violentos entre hombres primero y desde que son niños básicamente son adiestrados para serlo entre ellos. Desde el micromachismo hasta el narcoestado, la violencia está impregnada en todos lados. Por eso, cuando un hombre se sale de la bendita hombría es castigado por sus pares. En esa escuela de hombría te enseñan que las mujeres, lo femenino, es menos. Y lo femenino muchas veces no se ve como una mujer, algunas veces se ve como un hombre cis gay, otras como un hombre trans.

El género es una cosa mucho más compleja y con más aristas que solo el binario simplista ‘hombres y mujeres’. Dentro de la construcción del género entran también en juego códigos sociales tales como la orientación sexual, la clase social, la raza, la forma de vestir. Yo tengo la creencia de que el género por sí mismo es violento y que el lugar donde nos encontramos en ese espectro y la forma en que expresamos el género es el vehículo a través del cual esa violencia se expresa, como lo muestra este testimonio de cispassing de alguien transmasculino. Si te leen como alguien masculino o femenino, te van a violentar de diferentes formas. CONOCE EL ORIGEN PATRIARCAL DEL DISCURSO TRANSFÓBICO.

Con este ejemplo de cispassing transmasculino se puede mostrar por qué es importante hablar y detener la violencia que atraviesa a los hombres, sean trans o cis.