Casos de ‘terapias de conversión’ reportados en México

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En México, los Ecosig (o 'terapias de conversión') ponen en riesgo los derechos humanos de la población LGBT+. / Foto: La República

Las mal llamadas ‘terapias de conversión’ (Ecosig) representan uno de los mayores atentados contra los derechos humanos de las personas LGBT+ en México.

En México, solo 3 de las 32 entidades federativas prohíben las ‘terapias de conversión’ o esfuerzos para corregir la orientación sexual e identidad de género (Ecosig). El modus operandi de las ‘clínicas’ y ‘centros de asesoría psicológica’ que las realizan son diversos.

Por ejemplo, la plataforma periodística Ruido en la red documentó que el grupo VenSer actúa vía WhatsApp. A través de mensajes se asegura a las personas que «el sentimiento de atracción homosexual se te puede quitar absolutamente». Para recibir los servicios por parte de este grupo de violentadores de derechos humanos no es necesario acudir a las instalaciones. Basta con pagar $900 para que durante 50 minutos se brinde una sesión por Skype, WhatsApp o llamada telefónica.

Al igual que en otros países, las ‘terapias de conversión’ en México tienen distintas estrategias. Estas van desde retóricas sumamente LGBTfóbicas hasta la tortura, privación de la libertad, medicalización forzada y ‘violación correctiva’. Todas atentan contra la integridad física y emocional de las personas.

Tal y como lo da a conocer Ruido en la red, nuestro país no cuenta con un registro oficial de los lugares en donde se llevan a cabo estas acciones. Tampoco se sabe con exactitud cuántas personas han sido violentadas por supuestos especialistas en salud mental. Sin duda, una de las grandes deudas de México en materia de derechos humanos de las personas LGBT+ es la prohibición de los Ecosig. ENTÉRATE DE QUE EN MORELIA REPORTAN ABUSOS EN CENTROS DE ‘TERAPIAS DE CONVERSIÓN’.

Carmen Francisco, uno de los testimonios que circuló por internet para denunciar la vulneración a derechos humanos a través de los Ecosig

Cuando Carmen empezó a sentirse atraída por una mujer, su grupo de amigas cristianas la llevó a ‘terapias de conversión’ en Ciudad de México. El personal del Centro Evangelístico Emmanuel le dijo que «tenía que atravesar por un proceso de restauración».

Durante 2 años Carmen asistió a las sesiones, cuyo costo se limitaba a «una aportación voluntaria». En entrevista con Milenio relató que «las personas oraban de rodillas para que se saliera el demonio». Con el testimonio de Carmen pudimos corroborar que la organización Exodus Latinoamérica extiende sus sedes a partir de talleres, jornadas y conferencias. Recordemos que esta organización antiderechos planeó un congreso de 3 días al que las y los jóvenes que «tienen Atracción al Mismo Sexo (AMS)» podían asistir para «restaurarse».

Kalío denuncia las ‘terapias de conversión’ en México a través de TikTok

En TikTok, Kalío hizo dúo a un video en el que Pepe y Teo estaban hablando con Everardo Martínez, quien defiende y da promoción a las ‘terapias reparativas’ en nuestro país.

Desde muy pequeño, Kalío se enfrentó al bullying escolar y a la homofobia encarnada en el seno familiar. Cuando habló con su papá sobre su orientación sexual, acudió a él muy desesperado y le pidió que lo ayudara a dejar de ser gay. A partir de los 18 años, el joven —originario de Baja California Sur— tenía sesiones a distancia con Everardo y, de vez en cuando, viajaba a Guadalajara, Jalisco.

En entrevista con Homosensual, Kalió contó que las reuniones presenciales se basaban en la humillación pública. Al igual que él, sus compañeres tenían prohibido hablar con alguien que fuera ajeno a las sesiones. Para que pudiera avanzar más rápido, Everardo les recomendó «convivir con más personas heterosexuales».

Los Ecosig son una forma de tortura en México

En abril de 2021 se reportó el caso de una mujer lesbiana que recibió electrochoques por parte de un pseudodoctor contratado por su propia madre. Esto ocurrió en Veracruz. Según relató la víctima —cuyo nombre no daremos por respeto a su identidad—, los hechos sucedieron al interior de su domicilio.

Una mujer lesbiana recibió electrochoques en una ‘terapia de conversión’ en Veracruz (imagen ilustrativa). / Foto: Faro de Vigo

Mientras la mujer era ‘atendida’ por ‘el médico’, su madre rezaba y tenía la Biblia en mano. Su exnovio y hermano también estaban presentes. Por supuesto, no le otorgaron ayuda. Es más, le dijeron «que se calmara, pues todo iba a estar bien». La intensidad de los eletrochoques hizo que perdiera el conocimiento.

Al día siguiente, ‘el doctor’ regresó y le administró drogas que, supuestamente, eran calmantes. La mujer vivió esta tortura durante un fin de semana completo. Incluso reportó que fue despojada de sus pertenencias.

No fue un caso de ‘terapias de conversión’, pero conservó rasgos en común: ingreso a la fuerza e incomunicación

Abril de 2021 fue el mes en el que Vero Fonseca habló sobre su reclusión en un centro de rehabilitación, la cual comparte ciertas características con los Ecosig en México. A finales de marzo de 2021, Vero se trasladó a la casa de su abuela, quien vive en Colima. En ese periodo tuvo una fuerte discusión con su madre, pues pensaba que consumía drogas y que quien se las facilitaba era su novia, Alondra.

Verónica Fonseca (derecha) con su novia Alondra Zamudio (izquierda) / Foto: Twitter (@Alondra_LRZ)

En un hilo de Twitter, Vero contó que, tras la hostilidad entre ella y su mamá, habían logrado llegar a un acuerdo. Para que Vero pudiera visitar a Alondra, su madre le pidió hablar con 4 tanatólogos. Ella accedió. Sin embargo, tan pronto llegaron a la casa de su abuela la trasladaron a un centro de rehabilitación en La Estanzuela, Jalisco. Antes de que fuera llevada a la fuerza, le quitaron el celular.

Al llegar al centro, engañaron a Vero. Le dijeron que si su prueba de antidoping salía negativa se podría ir. Esto no sucedió. La aislaron y la integraron con otres compañeres. Quedó incomunicada. En múltiples ocasiones pidió que la dejaran hablar con su madrina para contar con asesoría jurídica. Durante el tiempo en el que Vero estuvo en contra de su voluntad en el centro, Alondra la reportó como desaparecida. Con esto, la Comisión de Búsqueda de Jalisco planteó la hipótesis de que estaba en una ‘terapia de conversión’. Después del rescate, Vero aclaró que en el centro nunca se mencionó algo sobre su orientación sexual. En Twitter, Vero Fonseca compartió el argumento que le dio su mamá para ingresarla al centro:

«Personalmente no me sentí apta para hacerte entender que la vida no es como tú forzosamente quieres que sea».

Para finalizar con la aclaración respecto al caso que en un principio se creyó que tenia que ver con ‘terapias de conversión’ en México, Vero agradeció a quienes se preocuparon por ella. Asimismo, escribió lo siguiente:

«Entiendo la preocupación de mi mamá. Entiendo por qué lo hizo y la perdono. También quiero mencionar que mi mamá siempre me ha dicho que respeta mis preferencias y mi relación, pero que no se las mencione. Porque, claro, entiendo que es muy difícil para ella».

«Salir como una nueva persona», uno de los mayores ejes discursivos de este tipo de vulneración a los derechos de las diversidades sexogenéricas

En septiembre de 2020, la activista Jazz Bustamante compartió su historia de ‘terapias de conversión’ en México con CNN. A los 17 años, Jazz —quien es una mujer trans originaria de Veracruz— asistió a un ‘retiro espiritual’. En él, la iglesia que estaba a cargo le hizo firmar «una responsiva por si te llegas a morir en el proceso». Durante la jornada mantuvieron a las y los presentes sin ningún tipo de alimento. Tampoco tuvieron a la disposición sus objetos personales. Estos iban desde el celular hasta cualquier tipo de maquillaje.

Según relató Jazz, el descanso tampoco estaba permitido. Las y los asistentes pasaban la noche a la luz de las velas escribiendo sobre su infancia y adolescencia. Asimismo, las y los coachs daban ‘recomendaciones’ para poder «salir como una nueva persona». Como a muches otres, a Jazz le dijeron que «tenía que renunciar a la homosexualidad». A esto, ella contestó que es una mujer trans, pero los presentes le dijeron «que eso no existía» mientras la tenían de rodillas. También le prohibieron cualquier tipo de encuentro sexual, pues «se iba a morir de sida, llegar mutilada o ciega al proceso».

En una charla con El Sol de México, Jazz Bustamante hizo hincapié en los eufemismos con los que se les llama a los Ecosig. En algunas ocasiones, los Ecosig reciben el nombre de ‘terapias de amor’ o ‘terapias correctivas’.

Si conoces algún caso similar al de estas ‘terapias de conversión’ en México, escríbenos para denunciarlo. Los Ecosig no son ningún tipo de asesoría psicológica o práctica espiritual. Son delitos que amenazan y suprimen los derechos de las personas LGBT+. Recuerda que no hay nada que curar o corregir.

Con información de Animal Político, Ruido en la red, Milenio y CNN

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