¿Cuál es la diferencia entre un ‘mayate’ y un ‘chacal’?

Chacal / Foto: Tumblr

Palabras como ‘mayate’, ‘chacal’ y ‘chichifo’ son comunes para referirse a los homosexuales, pero ¿cuál es la diferencia entre cada uno de estos términos?

Las palabras que utilizamos en México para referirnos a los homosexuales son reflejo de nuestra cultura mestiza y nuestras raíces indígenas. Desde el ‘maricón’ hasta ‘mayate’, pasando por ‘chacal’ y ‘chichifo’, cada una de estas palabras reflejan diferencias en el rol sexual, la conducta o el nivel socioeconómico de a quien designan.

En los países de habla hispana es prácticamente universal el uso del término ‘maricón’. Su uso se atribuye a una deformación del nombre María y se usa despectivamente para adjetivar a los hombres afeminados. Pero en México se usan otros términos con raíces indígenas que también se usan para referirse a los homosexuales, y que demuestran que la homosexualidad no necesariamente es sinónimo de feminidad.

El ‘mayate’

La palabra ‘mayate’ proviene de la palabra ‘máyatl’, que en náhuatl significa escarabajo. De acuerdo con un artículo publicado por la activista Jazz Bustamante, el término se asoció originalmente a los homosexuales de forma peyorativa. Se les asociaba con los escarabajos por considerarlos sucios y desagradables. Sin embargo, esta palabra también comenzó a usarse para describir a los homosexuales «de aspecto rudo y tosco».

Actualmente, en México se entiende que un ‘mayate’ es un hombre que tiene relaciones sexuales con otros hombres. Sin embargo, se define como heterosexual, o en todo caso como bisexual, pero nunca como gay. Además, en las relaciones homosexuales adopta siempre un rol activo.

El ‘chacal’

Por otro lado, una variante del rol del ‘mayate’ es la del ‘chacal’, que también suele ser un hombre hipermasculinizado que adopta el rol activo en relaciones homosexuales, con algunas diferencias principalmente físicas.

A los ‘chacales’ se le suele denominar de esa forma en función de su estatus socioeconómico o de su color de piel: por lo general se trata de hombres trabajadores, morenos, de clase trabajadora. Al escritor Carlos Monsiváis se le atribuye la descripción del ‘chacal’ como una sexualidad proletaria:

«En la jerga de los entendidos, el chacal es el joven proletario de aspecto indígena o recién mestizo, ya descrito históricamente como Raza de Bronce y rebautizado por la onomatopeya del sarcasmo. El chacal es la sensualidad proletaria, el gesto que los expertos en complacencias no descifran, el cuerpo que proviene del gimnasio de la vida, del trabajo duro, de las polvaredas del futbol amateur o llanero, de las caminatas exhaustivas, del correr por horas entonando gritos bélicos […] Las camisetas entalladas, los jeans ajustados y convenientemente rotos, las gorras de béisbol, el perfeccionamiento de la mirada hostil o indiferente que sin embargo invita. De ningún modo el prostituido, en modo alguno el inaccesible».

El ‘chichifo’

Finalmente, está el término ‘chichifo’. Si bien en este caso no se tiene claro el origen, suele hacer referencia a hombres que mantienen relaciones más o menos estables y duraderas por tiempos relativamente prolongados. Sin embargo, a estas relaciones se les atribuye un sentido instrumental, de conveniencia. Se entiende que lo hacen con el fin de obtener beneficios materiales o económicos en forma de regalos.

Si bien quienes gustan de tener sexo con hombres que se ajustan a la descripción de ‘mayates’, ‘chacales’ o ‘chichifos’ pueden usar el término en tono «halagador», lo cierto es que por lo general suelen tener connotaciones negativas por su uso extendido en el mundo del comercio sexual.

Sin embargo, estas palabras también se han ido resignificando con su uso cotidiano. Por eso, para cerrar, vale la pena retomar la reflección de la activista Jazz Bustamante:

«En México existen palabras coloquiales para referirse a personas de las disidencias sexuales y es aquí donde me gustaría que pusieran su mente receptiva y hagamos de estas palabras un significado reivindicativo y no solamente como algo despectivo».

Así que ahora que conoces los orígenes de las palabras ‘mayate’ y ‘chacal’, ¿puedes darles un uso reivindicativo?

Con información de Jazz Bustamante y Gay México

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