Natalia Anaya, mujer trans pionera del movimiento bisexual

Natalia Anaya, fundadora de la organización Opción Bi / Foto: Centro Cultural Border

Por años, el movimiento bisexual fue invisible en México, hasta que apareció Natalia Anaya, una mujer trans que rechaza la imposición de la monosexualidad.

Bien dicen que la B y la T son las letras más invisibles en la comunidad LGBTQ+. Además de los tabúes más comunes de la heterosexualidad normativa, una desafía la noción de monosexualidad. La otra enfrenta a  los transodiantes con la distinción entre sexo y género. Y en la intersección entre estas dos identidades apareció Natalia Anaya, la mujer trans pionera del movimiento bisexual en México.

Los orígenes de los primeros movimientos abiertamente lésbicos u homosexuales en México se remontan a la década de los 70, con organizaciones como el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria o el Grupo de Lesbianas Oikabeth. Sin embargo, de acuerdo con el libro La larga marcha, publicado por el Congreso de la Ciudad de México, los primeros movimientos que se identificaron como bisexuales no aparecieron sino hasta finales de la década de los 90.

No es que las personas bisexuales no existieran antes. Más bien es que se mimetizaban entre gays y lesbianas, o permanecían ocultos ante la bifobia. Hasta que apareció una mujer trans, Natalia Anaya que junto a otros activistas sacó del clóset al movimiento bisexual.

La salida del clóset

En 2006, en una entrevista con Anodis, Natalia reflejó en un comentario el tiempo que la bisexualidad tardó en afirmarse como identidad dentro del movimiento LGBTQ+:

«Me di cuenta de mi capacidad para amar y sentirme atraída por hombres y mujeres desde mi infancia. A los cinco años, ya tenía mi primera novia y a los 8, mi primer novio. Tuve parejas y amantes mujeres y hombres desde la adolescencia, pero escuché la palabra ‘bisexual’ hasta los 37 años».

Ilustración sobre Natalia Anaya / Foto: Twitter @bioEbelio

Natalia Anaya es una mujer trans que se identifica como bisexual. Su pareja es una mujer cisgénero, con quien tiene dos hijos. Hace poco más de 20 años, fue ella quien sacó del clóset al movimiento bisexual.

Junto con José Antonio Hernández Reyes y Myriam Brito, es cofundadora de la organización Opción Bi. El proyecto empezó como un mecanismo de difusión sobre el tema de la bisexualidad. Sus fundadores identificaron que prácticamente no existía literatura al respecto en español.

Manifestación de la organización Opción Bi en Guadalajara / Foto: Facebook

Según se relata en La larga marcha, Opción Bi se acercó paulatinamente a otros movimientos de la diversidad sexual. Finalmente, terminó protagonizando varios «momentos de empuje político de iniciativas de ley».

Entre la heterosexualidad y la monosexualidad

Acostumbrada a la discriminación desde su identidad como mujer trans, Natalia Anaya ha logrado retratar en pocas palabras la encrucijada bisexual:

«Padecemos discriminación desde la heterosexualidad hegemónica y obligatoria y nos oponemos a sustituirla por la monosexualidad obligatoria».

En la entrevista que concedió a Anodis hace casi ya 15 años, la activista se refirió también a la bifobia que prevalece tanto en el mundo del activismo como en las propias relaciones sentimentales:

«Otra cosa que les amenaza mucho a las personas monosexuales es que, cuando son nuestras amantes, temen que les seamos infieles con el otro sexo, pues no pueden competir con un pene o con unos pechos femeninos, según sea el caso, como si los hombres y las mujeres fuéramos sólo eso».

Sin embargo, la trayectoria de Natalia Anaya es la prueba viviente de que no somos «sólo eso»; de la gente trans y bisexual rompe tabúes.

Con información de La larga marcha y Anodis

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