El lugar sin límites: Datos que definitivamente no conocías

Te contamos el chismecito cinematográfico detrás de El lugar sin límites. / Foto: Miguel Garzón

Ahora que la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) nominó a Arturo Ripstein en la categoría de mejor director del Premio Ariel 2022, es un buen momento para recordar algunos datos curiosos de El lugar sin límites (1978), película protagonizada por Roberto Cobo (la Manuela) y Gonzalo Vega (Pancho) que mostró el primer beso gay en la filmografía de nuestro país.

Para aprovechar que Arturo Ripstein se perfila nuevamente como posible ganador de los Premios Ariel (esto gracias a su trabajo en El diablo entre las piernas, 2019), recopilamos algunos datos curiosos de la película que lo posicionó como referente en el cine LGBT+ mexicano, El lugar sin límites (1978).

A finales de los 70, la adaptación de la novela homónima de José Donoso —cuyo protagonismo estuvo a cargo de Roberto Cobo, Gonzalo Vega, Ana Martín (la Japonesita), Lucha Villa (la Japonesa), Carmen Salinas (Lucy), Fernando Soler (don Alejo), Emma Roldán (Ludovinia) y Julián Pastor (Octavio)— fue uno de los títulos que recibió más nominaciones en el galardón que otorga la AMACC. Finalmente, resultó victoriosa en la categoría de mejor película y mejor actor.

Para 1979, El lugar sin límites volvió a Arturo Ripstein ganador del reconocimiento como mejor director en los Premios ACE. Previo a ello, obtuvo el premio especial del jurado en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Tras este resumen de los triunfos del filme mexicano, nos vamos con algunos datos curiosos que forman parte del chismecito cinematográfico.

La odisea para encontrar a la Manuela

Así como Brokeback Mountain (2005), El lugar sin límites fue una de las películas cuyos protagónicos tomaron a los directores muchísimo tiempo (y estigmas) para encontrar. Pese a ser una de las novelas de diversidad sexual referentes de la literatura latinoamericana, varios actores rechazaron el proyecto. ENTÉRATE DE QUIÉNES SE NEGARON A INTERPRETAR PAPELES LGBT+.

Algunos de ellos no se limitaron a dar una negativa. Fueron groseros y dejaron ver su homofobia. Uno de ellos fue Adalberto Martínez Chávez (mejor conocido como Resortes). Cuando El lugar sin límites estaba en proceso de planeación, Arturo Ripstein se acercó a Martínez Chávez.

Adalberto Martínez Chávez / Foto: Distrito Comedia

De inmediato, el también comediante y bailarín rechazó la propuesta e hizo saber que no le había caído en gracia. Años después, Arturo Ripstein compartió el comentario que recibió de su parte:

«Cuando necesite un director joto, te llamo».

¿Cómo llegó Roberto Cobo a la producción?

Tras varios intentos de dar con el protagonista ideal, Luis García de León encontró a Roberto Cobo (Calambres). Para entonces, el capitalino era más que conocido en el medio por su trabajo con Luis Buñuel, quien era un entrañable amigo de Arturo Ripstein desde que fue su asistente en el rodaje de El ángel exterminador (1962). Si quieres conocer más sobre la amistad entre ambos directores, te recomendamos ver el documental Arturo Ripstein habla de Luis Buñuel (Augusto M. Torres, 2002).

Sin embargo, en la década de los 70 Roberto Cobo era más que nómada. Después de una fallida relación con una chica regiomontana, el actor viajó por Madrid y, al regresar, comenzó a trabajar como bailarín en un bar de la Zona Rosa.

Pero no permaneció mucho tiempo en el entonces Distrito Federal. Se movió a Guerrero. Fue en uno de los clubes nocturnos de Acapulco en donde lo encontró Luis García de León. AQUÍ PUEDES CONOCER MÁS SOBRE LA VIDA DE ROBERTO COBO.

Igual aquí te va otro de los datos curiosos de El lugar sin límites: originalmente, quien iba a estar a cargo de la película era el propio Buñuel. Fue él quien compró los derechos para la adaptación de la novela. No obstante, abandonó la misión después de que el actor español que tenía en mente para interpretar a la Manuela rechazara el papel.

Colaboración de Arturo Ripstein y José Emilio Pacheco en El lugar sin límites

Además de un referente para el cine LGBT+ mexicano, El lugar sin límites representa la columna vertebral de la relación entre el hacer cinematográfico de Arturo Ripstein y los clásicos de la literatura latinoamericana. La adaptación de las novelas lo llevó a trabajar de la mano con escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y José Emilio Pacheco.

Fue precisamente el autor de Las batallas en el desierto (1981) quien se involucró en la historia de la Manuela. Fue coguionista. La admiración mutua y el entendimiento propiciaron que José Emilio Pacheco y Arturo Ripstein hicieran equipo en otras 3 producciones: El castillo de la pureza (1972), El santo oficio (1973) y Foxtrot (1976).

Aunque se les recuerda por ser una de las grandes mancuernas del cine mexicano, la verdad es que su amistad empezó desde mucho antes. Se conocieron en las reuniones que se llevaban a cabo en la casa de Carlos Fuentes. Posteriormente, coincidieron en la redacción de la revista Siempre!.

Después de la muerte del escritor (26 de enero de 2014), Ripstein otorgó algunas entrevistas. En ellas, recordó a su fiel amigo y cómplice como una persona «talentosa, divertida y con una enorme cultura». Además, subrayó:

«Para un director de cine siempre será preferible trabajar con un escritor que con alguien que solo es guionista. Porque hacen mejores aportaciones y tienen ideas más interesantes. En eso, José Emilio era inigualable».

Producir, escribir, dirigir y filmar con recursos limitados

En los 70, la industria del cine atravesó por un periodo de precarización. Pese a ser un director de renombre, Arturo Ripstein y el equipo que trabajó en El lugar sin límites tuvieron un presupuesto casi raquítico.

Se sabe que solo se contó con 2 lentes, cuando lo que se necesitaba era un dolly. Es decir: una herramienta que facilita el desplazamiento frontal y lateral. Con el dolly es posible lograr las tomas en ángulo picado.

En cuanto a la ambientación, únicamente se contó con un lugar teñido de rojo y negro. Asimismo, una de las críticas que se hicieron a la película tiene que ver con la musicalización, pues esta se considera fundamental en los melodramas.

También hubo uno que otro disenso con Francisco del Villar, quien se encargó de la producción. Se dice que no estuvo en total acuerdo de la elección del elenco.

Aun así, El lugar sin límites de Arturo Ripstein fue aplaudida por las referencias culturales a través del lenguaje cinematográfico. Para que tengas una guía la próxima vez que veas este filme de 1978, te decimos que encontrarás guiños a Oscar Wilde y Christopher Marlowe. Por supuesto, abundan las referencias bíblicas. AQUÍ TE CONTAMOS LO QUE SUCEDIÓ EN EL SET CUANDO SE GRABÓ EL PRIMER BESO GAY DEL CINE MEXICANO.

Foto de Gonzalo Vega (derecha) a lado de Ana Martín (izquierda) en el set de El lugar sin límites. / Foto: Miguel Garzón

¿Ya sabías estos datos curiosos sobre El lugar sin límites, película mexicana dirigida por Arturo Ripstein?

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