Demandas LGBT+ que debieron formar parte de la Independencia

independencia de méxico LGBT demandas
Te compartimos algunas de las demandas LGBT+ que pudieron ser parte de la Independencia de México. / Imagen: México Desconocido

¿Qué habría pasado si en la Independencia de México (1810-1821) activistas LGBT+ hubieran presentado sus demandas?

A pesar del entusiasmo que predomina en la narrativa oficial de la Independencia de México, sectores de la población (como lo fue el caso de las personas LGBT+) no fueron escuchados y mucho menos incluidos. Pero es cierto que Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Ignacio Allende y Leona Vicario, entre otros, tuvieron un gran peso para la denuncia de los estragos de la crisis financiera en la entonces Nueva España.

Sin embargo, el relato oficialista y —sobre todo— estatal forma parte de una construcción histórica excluyente y hegemónica. Lo sabemos: entre 1810 y 1821 fueron varias las demandas que quedaron a los márgenes de la lucha por un México independiente. También tenemos presente que es muy complicado trazar una genealogía del movimiento LGBT+ en México, mucho más pensándola desde los términos y contextos actuales. Por tanto, recurriremos al what if e imaginaremos cuáles pudieron ser algunas de las demandas LGBT+ en la Independencia de México. ENTÉRATE DE QUE ESPECIALISTAS DEL INAH TIENEN LA HIPÓTESIS DE QUE MARIANO MATAMOROS PUDO SER UN HOMBRE TRANS.

Respeto a las deidades propias

Además del despojo epistémico, la destrucción de templos, códices y estatuillas implicó una serie de dificultades para rastrear la concepción que se tenía sobre las sexualidades diversas antes de la Colonia. Gracias a la labor de especialistas en antropología, historia, arte y sociología tenemos algunos datos de referencia.

Sabemos que antes de la colonización y genocidio por parte de los españoles, Xochipilli era uno de los dioses más respetados por las y los habitantes de Tenochtitlán. Se tiene el supuesto de Xochipilli protegía a los mexicas gay. También se tiene la hipótesis de que era una de las figuras centrales de quienes se dedicaban al trabajo sexual.

Dejar de usar ‘pecado nefando’

Durante el periodo colonial, uno de los términos que ganó mayor popularidad fue ‘pecado nefando’. Sustentado en la criminalización del cuerpo y deseo, el término ‘pecado nefando’ se utilizó para orquestar persecuciones políticas y religiosas. Además de sentar las bases para los discursos LGBTfóbicos, legitimó la evangelización.

Definitivamente, una de las demandas LGBT+ en la Independencia de México habría sido evitar eventos como el de Cotita de la Encarnación.

En caso de que no recuerdes este terrible episodio de la historia de nuestro país: nos referimos al periodo transcurrido entre 1657 y 1658. En este lapso, Juan Galindo de la Vega (aka Cotita) y otros 15 jóvenes fueron mandados a la hoguera por reunirse a tomar chocolate, hacer el pecado nefando y bailar ‘lascivamente’. Asimismo, las autoridades españolas ordenaron el encarcelamiento de 100 hombres.

Ilustración del caso Cotita de la Encarnación en Nueva España / Foto: Hombre Aproximativo

Deslindar a las creencias religiosas de la sexualidad

Como bien sabrás, en los siglos de la Nueva España se insistió en que la sociedad estaba inmersa en una ‘crisis’ de los valores clásicos. No es secreto que la expresión y el ejercicio de la sexualidad se encasilló en la categoría de ‘lo maligno’.

Si en ese entonces se hubiera formado una organización LGBT+ que se presentara como tal, se habría insistido en la urgencia de deslindar la religión de las prácticas sexuales. ¡Qué bodrio que las corporeidades estuvieran condicionadas por el ciclo litúrgico y fisiológico!

Eso sí: por la naturaleza y procedencia de quienes se nombraron como los héroes de la Independencia, la separación de las creencias religiosas se veía como una propuesta bastante complicada.

Bye bye al Santo Oficio

La desaparición del Santo Oficio no encontró una motivación LGBT+, pero es una de las consecuencias de la Independencia de México que permitieron que de ahí en adelante se pudiera gestar la resistencia de las diversidades sexogenéricas.

Es cierto, después del Grito de Dolores el Tribunal de la Santa Inquisición todavía estuvo un tiempo considerable en el territorio mexicano. Se habló de su eliminación en 1812, pero el contexto internacional no era precisamente el más favorable. En 1815, la presentación de los absolutistas como grupo político de España causó gran preocupación en las excolonias.

México fue un caso muy particular en la supresión del Santo Oficio. Si bien se presentó un decreto histórico el 22 de febrero de 1813, fue hasta mayo de 1820 que el actuar de la autoridad religiosa y de tortura dejó de ser una preocupación central. ASÍ SE VIVÍA LA HOMOSEXUALIDAD EN LA EDAD MEDIA.

Combatir a la patologización de las orientaciones sexuales no hegemónicas

Con el uso de adjetivos como ‘ofensa’, ‘perdición’, ‘lujuria’, ‘depravación’, ‘vicio’ y ‘suciedad’, no es de sorprendernos que desde la ciencia se patologizaron y criminalizaron las orientaciones sexuales disidentes. El siglo XIX fue un periodo fundamental para que el lesbianismo se explicara como «un problema de comportamiento» y «una vergüenza que conspira contra la moral, familia y salud individual». Sin duda, la insistencia en que no había (ni hay) nada que curar habría sido una de las grandes demandas LGBT+ en la Independencia de México.

¿Qué otra demanda LGBT+ crees que pudo haber formado parte de la Independencia de México? ¡Cuéntanos!

Con información de Instituto de Investigaciones Históricas (UNAM), Revista semestral. Centro de Poética, Instituto de Investigaciones Filológicas (UNAM) e Historia y Grafía No. 31 (2008)

 

 

error: Alert: Ya te vimos pillín, mejor comparte.