Así era ser lesbiana en el siglo XIX

Había muchas implicaciones en ser lesbiana en el siglo XIX. / Foto: News Dog Media

Ser lesbiana en el siglo XIX implicaba ser perseguida y vigilada por la comunidad médica, los jueces y los vecinos. Te compartimos algunos datos sobre este episodio en la historia del lesbianismo.

A pesar de que se denuncia una historia silente, existen significativos esfuerzos en los que se documentó lo que implicaba ser lesbiana en el siglo XIX; gracias a esto se ha podido nutrir la historia del lesbianismo.

Dentro de los acercamientos más populares podemos encontrar las reconstrucciones biográficas de Anne Lister, quien es considerada «la primera lesbiana moderna». En caso de que no lo recuerdes, en 2011 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reconoció a los diarios de Lister como documentos referenciales de la historia británica.

Asimismo, el Programa de Memoria del Mundo de la Unesco subrayó que los escritos «constituyen el relato exhaustivo y dolorosamente honesto de la vida de las lesbianas» durante el periodo también conocido como ‘siglo de las revoluciones’. Los diarios de Anne Lister datan desde 1806.

El estigma social para una mujer que se identificaba como lesbiana en el siglo XIX era tan fuerte que Lister escribió en código. Además de sustituir el nombre de las mujeres con las que tuvo algún vínculo afectivo, utilizó el alfabeto griego antiguo. También recurrió al lenguaje matemático. En algunas ocasiones se valió de los signos del zodiaco.

Ella es Anne Lister. / Imagen: Wikipedia

Historia del lesbianismo en la época victoriana

Otra de las mujeres que fueron clave para reconstruir el retrato de ser lesbiana en el siglo XIX fue la psicóloga, activista y directora de cine experimental Barbara Hammer. Con producciones como The Female Closet (1998) y Love/Other (2006), Hammer se convirtió en pionera del cine lésbico y feminista. MIRA LA GUÍA MÁXIMA DE PELÍCULAS LÉSBICAS QUE NECESITAS EN TU VIDA.

En los 60 minutos de The Female Closet se explora la intimidad de 3 artistas lesbianas: Alice Austen, Hannah Höch y Nicole Eisenman. Tanto Alice como Hannah encarnaron algunas de las implicaciones de lo que significaba ser lesbiana en el siglo XIX.

Alice es considerada como una figura fundamental en la historia de la fotografía. Nació en Nueva York. Pero durante su adolescencia se dedicó a documentar la vida de mujeres que amaban a otras mujeres insertas en las normativas de la época victoriana.

Al rescatar las contribuciones de Anne Lister, Barbara Hammer y Alice Austen no podemos dejar de mencionar a la novelista Cristina Domenech. Con un lenguaje muy sencillo y actualizado, Domenech se ha encargado de construir una ficción que da cuenta de algunos pasajes recordados por la propia Lister o el despertar sexual de los personajes de Jane Austen.

En 2019, Domenech atrajo la atención de diarios españoles por la publicación de Señoras que se empotraron hace mucho. En realidad, este libro comenzó con un hilo de Twitter en el que la joven escritora dio algunos datos sobre las relaciones entre mujeres en la época victoriana. HAZ ESTE TEST PARA SABER SI ERES LESBIANA.

Tanto en Twitter como en el libro, Domenech expone algunas de las vivencias que explican lo que implicaba ser lesbiana en el siglo XIX. Uno de los rasgos que más caracterizan a este periodo —y que se sigue replicando en la actualidad— es que el romance sáfico tenía que disfrazarse de amistad.

Las lesbianas tenían que renunciar a su trabajo o a su hogar

A través del relato humorístico de la historia de Marian Woods y Jane Pirie, Domenech denunció la persecución política que se dictó en contra de Woods por «tener demostraciones de afecto con otra mujer». Ser lesbiana en el siglo XIX era un motivo suficiente para que las y los habitantes de las provincias te dieran la espalda, perdieras tu empleo y dedicaras tu tiempo a asistir a los tribunales.

A muchas mujeres lesbianas el acecho judicial y político las obligó a abandonar su país de origen. Como ejemplo podemos recordar a Elisa y Marcela, quienes se conocieron en 1880 y a principios del siglo XX tuvieron que huir de España. Marcela y Elisa no solo se enfrentaron a la violencia por parte de las autoridades gubernamentales. También tuvieron que lidiar con el acoso por parte de la prensa local.

Fotografía de Elisa y Marcela / Foto: Verne

Una de las cosas que no hay que perder de vista respecto a la historia del lesbianismo en el siglo XIX es que, para entonces, se fortalece el discurso heteropatriarcal respecto a la sexualidad desde la ciencia. Aquí es donde empiezan a trazarse narrativas para la formulación del concepto ‘sexualidades periféricas’. En este periodo también se intensifica el sistema carcelario.

Constantemente se busca negar la historia del lesbianismo en el siglo XIX argumentando que las mujeres estaban casadas con hombres. Sin embargo, es importante tener presente que muchas mujeres recurrían al matrimonio para asegurar estabilidad económica y vínculos familiares.

¿Qué pasaba en México?

Al igual que otros países de América Latina, en México los primeros años del siglo XX fueron terreno para hacer un recuento de los trabajos de investigación respecto a la historia del lesbianismo en el país. Tal y como lo expresa Fernanda Núñez Becerra (Instituto Nacional de Antropología e Historia), las investigaciones dedicadas a las implicaciones de ser lesbiana durante el siglo XIX se deben a factores que no forzosamente tienen que ver con la metodología.

Además del difícil acceso a los relatos originales, las académicas se enfrentan al reto de saber si para entonces las mujeres se asumían dentro del lesbianismo. Esto también deriva de que muchas mujeres tenían que contar con el aval de sus maridos, padres o hermanos para hablar. Por supuesto, el tema de la sexualidad era impensable.

Algunos de los documentos en los que se habla sobre mujeres no heterosexuales —por ejemplo, los escritos del doctor Vicente Suárez Casañ— enmarcan los casos de mujeres que abandonaron a sus esposos por «una amante de su mismo sexo».

Advertencias sobre el lesbianismo en el siglo XIX

Lo que podemos saber a partir de los textos de Suárez Casañ es que se utilizaban como una advertencia. Los padres de familia debían prestar atención a sus hijas. Desde su perspectiva, la amistad entre mujeres era, lo que ahora llama la ‘chaviza’, una red flag. Se aseguraba que el vínculo afectivo entre mujeres era «una vergüenza que conspira contra la moral, familia y salud individual». En su mayoría, el público que consumía estos textos eran mujeres de los sectores acomodados.

Otra de las implicaciones que tenía el ser lesbiana en el siglo XIX es que las mujeres tenían que lidiar con los discursos que aseguraban que el lesbianismo «era una prueba de una sexualidad adormilada».

La historia del lesbianismo durante el siglo XIX se caracterizó por el uso del término ‘clitorismo’. Descrita en los diccionarios como una enfermedad, la palabra ‘clitorismo’ se utilizó desde la comunidad médica para explicar al lesbianismo como «un problema de comportamiento».

Supuestamente, este padecimiento podía ser genético. Sin embargo, también se presumía que el clitorismo «era aprendido». En este punto es fundamental mencionar que en el siglo XIX las lesbianas tuvieron que enfrentarse a prácticas médicas muy invasivas.

No era poco común que los doctores compararan el tamaño de este órgano. Si excedía la medida ‘normal’, algunas mujeres eran sometidas a la amputación del clítoris. A estas intervenciones se les consideró una alternativa «para curar los excesos femeninos». A la fecha, no se sabe con exactitud si en México se llevaron a cabo estas intervenciones.

¿Conocías estos datos sobre lo que implicaba ser lesbiana en el siglo XIX?

Con información de Mujeres Bacanas, Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister, El Mundo, Información España, Gatopardo e Historia y Grafía No. 31 (2008)