Mujer trans lesbiana cuenta cómo aceptó su orientación sexual

Linda Ellen Rueda, mujer trans lesbiana

A Linda Ellen siempre le gustaron las mujeres, pero nunca se identificó con el género masculino. A sus 41 años se asumió como mujer trans lesbiana.

Comprender los conceptos de orientación sexual e identidad de género le permitió a Linda Ellen entender que una mujer trans puede ser lesbiana. Finalmente, a los 41 años de edad, las charlas de docentes de la secundaria en las que trabaja le permitieron asumir su orientación sexual y su identidad de género.

Sin embargo, el camino no fue fácil. La discriminación y la falta de información la llevaron incluso al borde del suicidio. Pero al final, su historia demuestra la importancia de los espacios inclusivos y el acompañamiento de redes de apoyo para la comunidad LGBT+.

La época de la confusión

Antes de asumirse como una mujer trans lesbiana, Linda Ellen Rueda pasó por una etapa de confusión: «Si soy gay, ¿por qué me siguen gustando las mujeres?», se cuestionaba.

Entrevistada por el portal de noticas LMNeuquén, Linda Ellen contó que antes de su transición, su expresión de género la hizo objeto de burlas, sobre todo en la adolescencia, cuando cursaba sus estudios en una escuela militar. La molestaban por su tono de voz y le decían «putita» o «maricón». Incluso la humillaban bajándole los pantalones para revisarle el ano y ver si no se había «dejado violar» por algún compañero.

Linda Ellen Rueda

En medio de la confusión por su orientación sexual e identidad de género, Linda Ellen buscó asesoría psicológica. Sin embargo, nadie le ayudó a entender que era una mujer trans lesbiana. Por el contrario, lo que recibió fue desinformación:

«Cuando pude acceder a médicos y psicólogos me decían que tenía un desequilibrio hormonal y que me tenían que gustar las mujeres. ¡Pero a mí siempre me gustaron las mujeres! Solo que no me identificaba con mis genitales».

Tratando de mantenerse en los cánones cisgénero y heteronormativos, intentó adoptar una expresión de género masculina. Se casó y tuvo cuatro hijas. Pero la inconformidad con el género que se le asignó al nacer le causó depresión y la llevó a intentar suicidarse. Luego, cuando intentó explicarle a su esposa lo que pasaba, esta decidió romper la relación.

El reconocimiento y la aceptación

Mientras tanto, Linda Ellen sobrevivió ejerciendo varios oficios. Fue repositora de supermercado, electricista, encargada de mantenimiento y vendedora, hasta que finalmente obtuvo la concesión de un kiosco en el CPEM N° 55 de Plottier, una escuela de nivel secundario en la provincia argentina de Neuquén. Finalmente, allí entendió que podía ser una mujer trans, y al mismo tiempo, ser lesbiana.

Linda Ellen contó a LMNeuquén que las pláticas de las docentes de la escuela le permitieron reconocer su identidad de género y su orientación sexual.

«Ahí pude salir. Me empecé a dejar crecer el cabello, a pintarme las uñas, a experimentar con la ropa y el calzado, pero sobre todo empecé a sonreír».

Tras asumir su orientación sexual y su identidad de género, Ellen les explicó a sus hijas que es una mujer trans lesbiana. A ellas no les sorprendió.

Además, encontró el acompañamiento de la Mesa por la Igualdad de Neuquén, una organización que le brindó apoyo y le ayudó a obtener sus nuevos documentos de identidad.

Por fortuna, la historia de Linda Ellen terminó con un final feliz: una mujer trans lesbiana orgullosa de su identidad de género y de su orientación sexual. Todo gracias a que finalmente encontró la información oportuna, el trato inclusivo y el acompañamiento que tantos años buscó.

Con información de LMNeuquén

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