Conoce a Leah Muñoz, bióloga que reivindica «la experiencia trans»

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Leah Muñoz Contreras es bióloga, futura maestra en Filosofía de la Ciencia y forma parte de House of Drags. / Foto: Instagram (@lashenkamx)

La bióloga trans Leah Muñoz nos habla sobre la peligrosidad del discurso antitrans en el movimiento feminista en esta entrevista exclusiva con Homosensual.

Originaria de la Ciudad de México, Leah Muñoz es una mujer trans de 26 años. Es licenciada en Biología y futura maestra en Filosofía de la Ciencia. Además de estar matriculada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leah escribe sobre medio ambiente, género, sexualidad y voguing, movimiento socioartístico del que forma parte al lado de House Of Drags. En 2019 estuvo al frente del Primer Festival de Danza Gay. CONOCE LA HISTORIA DEL VOGUE Y EL MOVIMIENTO LGBT+.

Si sigues de cerca las actividades del Museo Universitario del Chopo, es muy probable que la hayas escuchado hablar, pues fue una de las ponentes en el conversatorio de las genealogías de las Casa de Vogue en México. También participó en los ballrooms de clausura de 2017 y 2019. Dialogar con ella implica desnudar la teoría feminista y abrazar la politicidad de los cuerpos.

Leah Muñoz (derecha) formó parte del Primer Festival de Danza Gay. / Foto: Instagram (@houseofdrags)

¿Qué pasa con el discurso de odio en el feminismo radical transexcluyente?

En entrevista exclusiva con Homosensual, Leah denuncia y problematiza el discurso de odio en algunas ramas del feminismo —concretamente en el feminismo radical transexcluyente—. Para ella, uno de los hechos que debemos tomar en cuenta es que «la biología es un terreno de disputa», ya que —históricamente— ha sido lo que otorga «legitimidad discursiva e identitaria» a los sujetos.

En este sentido, si bien las diversidades sexogenéricas encontraron en la biología una vía para hacer frente a las narrativas hegemónicas, en los últimos años se ha fortalecido una «tensión discursiva» de lo que es «natural». Al respecto, Leah comenta:

«La biología está de nuestro lado porque podemos comprobar científicamente que existe la homosexualidad y transexualidad en todo el mundo animal. Sin embargo, ahorita estamos viendo que se generó una contrargumentación que se basa en un esencialismo biológico y en términos de genitalidad. El discurso transodiante toma como base una biología fija y que no tiene nada que ver con lo que se sabe de la disciplina actualmente. Se ignora todo lo que se ha avanzado en la constitución de los cuerpos».

No es una discusión novedosa ni emergente

Como lo hemos abordado en ocasiones anteriores, esta disputa discursiva no es nueva ni emergió de los encontronazos en redes sociodigitales. De acuerdo con Leah, podemos identificar una amplia tradición literaria en la que predomina y se ‘legitima’ el rechazo, la discriminación y criminalización de las personas trans. «Llevamos 50 años en la falacia de que odiar lo trans es parte o una vía para la radicalidad», expresa. MIRA CÓMO EL DISCURSO TRANSFÓBICO ES EL VERDADERO CABALLO DE TROYA DEL FEMINISMO.

Dentro de esta corriente del feminismo radical transexcluyente ubicamos a Janice Raymond, quien —al igual que teóricas transodiantes— retoma categorías y conceptos del feminismo marxista para guiar el debate a partir de un determinismo biológico y social. Uno de los conceptos centrales del discurso transexcluyente es el de «clases sociales», mismo que Leah problematiza de la siguiente manera:

«Si generas la idea de que la opresión está dada por una clase —en este caso los hombres—y bajo el supuesto de que ‘se violenta a las mujeres de la misma forma y con el mismo nivel de conciencia y poder’, lo que se genera es una narrativa en donde todos los hombres o, quienes ‘hayan venido de ahí’, son un enemigo en términos esencialistas, polarizados y dicotómicos».

Dentro de esta misma lógica, Leah enfatiza que el posicionamiento del discurso antitrans ha sido una respuesta de rechazo ante el avance de las políticas de género y del espacio de protesta de los estudios transfeministas.

De forma breve, la bióloga y maestrante rescata que —como lo señalan autoras como Susan Stryke y Talia Bettcher— pueden identificarse tres ‘olas’ de la postura ‘feminista’ transexcluyente: la década de los 70 con publicaciones como la de Raymond, los late ’80s con la negación a las contribuciones de Judith Butler y la expansión global del discurso de odio.

«Debemos pensar en las políticas del feminismo»: Leah Muñoz

Durante la charla con Homosensual, Leah Muñoz destacó que la tercera ola se caracteriza por la complejidad de las disputas discursivas. Ahora ya no solo son los medios de comunicación los que pueden ser espacios para proliferar y legitimar las narrativas esencialistas y patologizantes de las personas trans. Las redes sociodigitales también pueden constituirse como terrenos nocivos y pocos seguros para las mujeres y hombres trans y para les aliades. Asimismo, Leah reconoce que otra de las particularidades de este momento son las alianzas entre los grupos transodiantes y las facciones de la extrema derecha. CONOCE LAS 5 SIMILITUDES ENTRE EL DISCURSO TERF Y EL ULTRACONSERVADOR.

Desde su perspectiva, dichas uniones tienen dos finalidades: la desarticulación de las políticas trans y el desgaste del movimiento feminista. Conforme a lo que nos comparte Leah, podemos afirmar que la convergencia entre estos dos objetivos es la interrogante: «¿Quién es el sujeto del feminismo?». Para la bióloga y maestrante, plantear esta pregunta en términos excluyentes, exclusivos y violentos puede ser una gran amenaza y pérdida para la lucha feminista en México.

«Si se hace alianza con la derecha para ‘atacar’ al patriarcado, en realidad se le está fortaleciendo. No es que esos grupos tengan una agenda por el bienestar de las mujeres. No les importa garantizar el derecho a decidir o frenar la violencia feminicida. Esta postura ha generado la idea de una mujer fija y homogénea. El discurso transexcluyente llega a borrar las voces de muchas mujeres cisgénero que apoyan a las mujeres trans. Debemos recordar que no solo se piensa en el sujeto del feminismo. También debemos pensar en las políticas del feminismo».

¿Borrado de mujeres?

Como lo hemos visto en los últimos tres años, ejes narrativos como ‘el borrado de mujeres’ pueden llevar a que se «instrumentalice el feminismo». ¿Qué significa esto? Ignorar las realidades de las mujeres, no criticar las instituciones y «limitar y enfocar la lucha en oponerse a la existencia, dignidad y los derechos de las personas trans».

A manera de reflexión y denuncia, Leah Muñoz subraya que el fortalecimiento y la amplitud del discurso feminista radical transexcluyente se han logrado —en gran parte— por la situación de extrema violencia en nuestro país. ASÍ SE VIVE LA TRANSFOBIA EN MÉXICO.

«Vivimos en un contexto en el que 11 mujeres son asesinadas a diario. En entornos en donde tu integridad es amenazada a diario, la ‘radicalidad’ es algo a lo que puedes interpelar. Y, en sí, el problema no es la radicalidad, sino creer que esta tiene que ver con categorías sexuales en las que lo trans es una de ellas. Las personas trans no son las que están matando a 11 mujeres al día, ni quitando oportunidades laborales o espacios. En los hechos, no es el sujeto trans el que está atentando contra ellas».

Frente a este (cis)tema heteropatriarcal, autodefensa transfeminista

Para Leah, el ser feminista implica «tomar un posicionamiento critico respecto a la tradición política». Para esto, es necesario revisar e identificar los posibles ejes violentos que se han mantenido en el movimiento. Considera que la teoría transfeminista ha ayudado a visibilizar, denunciar y desarmar la creencia de que solo hay un feminismo legítimo. Esta corriente de pensamiento y praxis política pone en el centro a la experiencia trans.

Leah Muñoz rescata la potencialidad de la experiencia trans. / Foto: Instagram (@errante)

De acuerdo con Leah Muñoz, la experiencia trans ayuda a ampliar la discusión de quién es el sujeto del feminismo. Permite «conocer los mecanismos del género y problematizar las violencias de los cuerpos más allá de la biología».

Según apunta Muñoz, abrazar e historizar las categorías que se plantean desde los transfeminismos es también una forma de entender «cómo las lecturas de los cuerpos feminizados se traducen en las mujeres diversas» que han sido olvidadas por algunas corrientes del feminismo: las presas, trabajadoras sexuales racializadas, indígenas y mujeres con discapacidad.

«Es importante dejar de decir que el feminismo es uno solo. En el feminismo siempre han existido posturas políticas y filosóficas distintas. No es secreto que algunas corrientes mantienen narrativas hegemónicas como el punitivismo, racismo y fortalecimiento de los sistemas carcelarios. No hay que negar nuestra historia. Es fundamental que pongamos una lupa a cada discurso feminista».

¿Ya conocías a Leah Muñoz, bióloga y futura maestra en Filosofía de la Ciencia?

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