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Así fue para mí crecer siendo gay en un ambiente rural

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Ser gay en un ambiente rural puede ser complicado, sobre todo en los primeros años. Ser LGBT+ y expresarse plenamente se vuelve todavía más difícil fuera de las grandes ciudades.

Hablar de ser gay en un ambiente rural es importante porque a menudo pensamos en la comunidad LGBT+ solo desde las experiencias urbanas. Nos olvidamos de cómo se vive y experimenta la diversidad en pueblos, rancherías u otros lugares.

Ese fue mi caso: yo crecí en un pequeño pueblo donde todos se conocen, a las faldas de la montaña Iztaccíhuatl. Y fue realmente difícil poder aceptarme como gay en un ambiente rural y cerrado, con creencias e ideologías opresivas.

Salir del estereotipo de «feo, fuerte y formal»

Si bien estamos acostumbrados a que a la educación masculina nos demande ciertas expectativas emanadas de la heteronorma, esto se multiplica en la ruralidad. En mi pequeño pueblo, principalmente agrícola, tenías que mostrar fortaleza física desde pequeño. Yo debía ayudar a sembrar el campo, alimentar animales y acarrear agua cuando hacía falta.

Desde muy pequeñito sabía que era diferente. No tenía idea lo que era ser gay, pues en ese ambiente rural esta palabra ni siquiera se pronunciaba. Pero sí sabía que algo dentro de mí no correspondía a los modelos de masculinidad que estaban a mi alcance.

Para un gay en crecimiento dentro de un ambiente rural los únicos modelos de masculinidad alternativa venían de la TV. Y no eran positivos. Se usaban para herir y para hacer chistes a costa de ellos. Gracias a la tele, mi única ventana al mundo, supe que ser ‘maricón’, ‘rarito’ o ‘volteado’ era un motivo de vergüenza y no de orgullo. CHECA EL LADO HOMOFÓBICO DE CHESPIRITO Y EL CHAVO DEL 8.

La religiosidad: uno de los problemas para un desarrollo sano de las personas gay en un ambiente rural

Como una persona que ha tenido la oportunidad de vivir en el campo y luego en la ciudad, puedo afirmar que el ambiente rural es mucho más religioso que el urbano. En los pueblitos —al menos en el mío— se nos enseña primero el Padre Nuestro o la Letanía de la Virgen que a leer o escribir.

Uno de los grandes sucesos en la vida de los niños del campo es hacer la primera comunión. Y uno los requisitos para tomar este sacramento es confesarse. Ese puede ser un momento de verdadero terror para los niños gay en un ambiente rural. MIRA EL LEGADO DE ODIO DEL CARDENAL NORBERTO RIVERA CONTRA LOS LGBT+.

Si bien la palabra ‘gay’ aún no figuraba en mi diccionario, sí sabía —o al menos pensaba— que había algo ‘malo’ en mí. En un ambiente rural, esa religiosidad, aun antes de saberte gay, te enseña a odiarte y a pensar que solo por el hecho de ser tú mismo irás al infierno.

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Y, a pesar de la heteronorma, crecimos fabuloses. / Foto: Twitter: (@_feeminista__)

La ciudad: un paraíso de anonimato

Para los jóvenes gay que crecimos en un ambiente rural, cambiarnos a una ciudad en un momento de nuestra vida puede ser un alivio tremendo. Como reza el dicho, «pueblo chico, infierno grande». Pasar de un pueblo donde todo se sabe a una ciudad donde nadie te conoce es un pase a la libertad. CONOCE LAS COSAS QUE ENFRENTAN LAS PERSONAS LGBT+ MIGRANTES.

Tal vez esta sensación no la experimentan quienes han pasado toda la vida en megaurbes como la CDMX, pero créanme: ser ‘nadie’ a veces tiene sus ventajas. En un pequeño pueblo todo se rumora y se comenta. Se vive con el miedo constante a que, a punta de golpes, algún vecino nos muestre que ser ‘joto’ es indeseable.

Ingenuo como era, pensaba que la ciudad sería como la veía en la TV, como si a la vuelta de la esquina fuera a aparecer alguna celebridad. Al final no fue así, pero fue mejor: había libertad.

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Expectativa y realidad / Foto: Twitter (@_rojaslll)

Amo a mi pueblo, por supuesto, pero caray: cambiaría mucho de las mentalidades que me hicieron pasar llorando mis primeros años.

¿Te habías imaginado cómo es la experiencia de ser gay en un ambiente rural? ¿Tú creciste en un lugar parecido?


Pável Gaona
Comunicólogo por formación, escritor por convicción y DJ de música kitsch por diversión. Vivo públicamente con VIH y he asumido como misión que otros también lo hagan con responsabilidad, información y sin ser discriminados. Apasionado defensor de las identidades trans.
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