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Cosas que debes saber sobre los cuartos violeta

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Entre 2011 y 2014, los cuartos violeta fueron uno de los temas que mujeres bisexuales y lesbianas discutíamos en redes sociales.

A estas alturas, hablar de cuartos violeta parecería algo arcaico. Podríamos culpar a la pandemia, pero la verdad es que este ha sido un tema que —tanto bisexuales como lesbianas— hemos mantenido al margen.

En su momento, intuimos que se debía a que no contábamos con muchos cuartos violeta en Ciudad de México. Por otro lado, algunas todavía sentíamos temor al expresar y reivindicar nuestra sexualidad. Además, no había mucha información al respecto.

Esto último no ha cambiado tanto, pero ahora —y con mayor frecuencia—abordamos la necesidad de espacios exclusivos para mujeres, así que puede ser una buena oportunidad para recuperar la discusión sobre los cuartos violeta.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de cuartos violeta?

Los cuartos violeta son espacios en los que las mujeres podemos ejercer nuestro derecho al goce y al libre ejercicio de nuestras prácticas sexuales. En ellos, tenemos la oportunidad de interactuar sexual y/o artísticamente.

Lo que distingue a los cuartos violeta de los backrooms gays es la transgresión física y simbólica de la narrativa heteropatriarcal de la sexualidad. Por lo general, estos espacios son nómadas. Como bien lo expresó el colectivo Mamás Les México:

«Empecemos por la cuerpa, sigamos en un cuarto y vayamos por el mundo».

¿Cómo surgen los cuartos violeta?

Si usabas Facebook en 2011, es posible que alguna de tus compas compartiera uno de los contenidos más importantes de la revista Nexos: “¿Por qué no hay cuartos oscuros para lesbianas?“. En dicho texto, la actriz y activista Ana Francis Mor escribió que la opacidad en torno a los cuartos violeta se apoyaba en diversos factores.

Para algunas, el tema no era relevante. Se consideraba una simple ocurrencia. Por supuesto, la dichosa narrativa de la mística de la feminidad también hizo lo suyo. Al crecer bajo un sistema heteropatriarcal, pocas veces nos pusimos a pensar sobre nuestras prácticas sexuales. Además, las abordamos desde un discurso sexista que nos obligó a interiorizar que las mujeres «somos más sensibles y que si no hay amorcito no nos sabe».

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Ella es Ana Francis Mor. / Foto: Enciclopedia de la Literatura en México

Uno de los párrafos más potentes del escrito de Ana Francis Mor es cuando habla sobre la facilidad con la que los gays asisten a los cuartos oscuros y los disfrutan. Para ellos «es como ir a la farmacia», expuso.

La primera reunión

Durante tres años, los cuartos violeta fueron un tema de interés en los círculos under de Facebook. Quienes usábamos Tumblr también llegamos a encontrar un par de compas que estaban en esa sintonía. ¿Recuerdas cuando se armaban los talleres de cómo hacer tu propio cuarto violeta? Ugh, what a time to be alive.

Las pláticas —que creíamos— aisladas dieron pauta a la organización de una primera reunión. Tal y como lo reporta LADO B, el 28 de marzo de 2014 un grupo de mujeres lesbianas se juntó en el entonces Distrito Federal. La convocatoria y asistencia fue muy discreta. Se calcula que la reunión llamada “Cuarto violeta” contó con 15 participantes.

¿En qué consistieron estos encuentros?

Como era de esperarse, la propuesta no se limitó a la reunión. Una de las asistentes contactó a Ana Francis Mor y le contó su experiencia. Acto seguido, la también Reina Chula le ofreció apoyar en la organización de un segundo “Cuarto Violeta”. Esta vez, ella facilitaría el lugar. Los costos de admisión fueron de $25 y $50. Para llevar a cabo el evento “Cuarto Violeta 2.0”, las organizadoras adecuaron las instalaciones del Teatro Bar El Vicio. Montaron paneles de madera y vistieron el lugar con cortinas negras.

En una de las invitaciones en Facebook, las integrantes de Mamás Les México subrayaron que el objetivo era «generar espacios lúdicos, respetuosos e incluyentes» en los que las mujeres pudiéramos explorar nuestra sexualidad.

Desde las primeras publicaciones, se insistió en que la experiencia de los cuartos violeta podía hacerse en compañía de amigas o parejas. También se recordó que las solteras estaban invitadas. Las actividades fueron tan diversas como las asistentes. Se habló sobre el goce y se leyeron algunos poemas eróticos. Durante la velada, algunas participantes tuvieron su primer acercamiento a las formas de sexualidad alternativa. Otras disfrutaron del baile y las proyecciones de desnudos.

¿Ves por qué es importante que retomemos la discusión de los cuartos violeta?

Con información de Nexos, Mamá Les México y LADO B

Ana Flores
latinoameric(ana). fronteriza incendiaria, libre y mía. ella / she / her. as goth as the rainbow. Alérgica a los mariscos y —sobre todo— a este (cis)tema heteropatriarcal.
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