Cristina Peri Rossi, escritora lesbiana, es ganadora del Premio Cervantes

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Te contamos la historia de Cristina Peri Rossi. / Foto: Vozpópuli

Cristina Peri Rossi (Uruguay, 1941), autora de La nave de los locos y Los museos abandonados, poeta lesbiana y profesora, ganó el Premio Cervantes 2021.

«He luchado mucho para vivir fuera del armario», introdujo Cristina Peri Rossi, escritora lesbiana, poeta y ganadora del Premio Miguel de Cervantes 2021, en una entrevista con la Fundación Reflejos de Venezuela en 2009. Sea desde su natal Montevideo o desde las esquinas de su fiel Barcelona, a la Rimbaudcita (apodo con el que la solía llamar el crítico Ángel Antonio Rama Facal) se le reconoce por hacer de los géneros literarios un vaivén.

El exquisito brebaje entre lucidez, ironía, humor y ternura es lo que la llevó a convertirse en la sexta mujer que se lleva las palmas de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Las escritoras predican y con el pulso bocetan los nombres de quienes seguirán cada uno de sus trazos. Antes de Cristina Peri Rossi, el Premio Cervantes se le otorgó a María Zambrano, Dulce María Loynaz, Ana María Matute, Elena Poniatowska e Ida Vitale.

A Cristina, así como a muchas otras mujeres poderosas, se le considera un puente. La metáfora no tiene que ver únicamente con el intercambio entre los imaginarios que circundan a Latinoamérica y Europa. Los puentes, más que un elemento arquitectónico, son el tejido de sensibilidades y sentires.

La escritora siempre ha tenido presente que el cuerpo es el mayor y más honesto lienzo. Sus malestares han dibujado gran parte de su anatomía. El reconocimiento como ganadora del Premio Cervantes 2021 no fue la excepción, pues Cristina Peri Rossi recibió la noticia durante uno de los episodios en los que se manifiesta su «mala salud de hierro».

Un acercamiento a su vida

Al ser cercana a las condiciones de migración y exilio, la viajera autora de La nave de los locos fue consciente de los límites desde una edad muy temprana. Sin embargo, nunca tuvo la intención de respetarlos. Aprendió a lidiar con los episodios coléricos de su padre y la frustración verbal de su madre. Su tránsito por el mundo es uno de los grandes regalos que nos dan las 248 páginas de La Insumisa (2020).

Se sabe que, aún con afecciones respiratorias, quiso ser el aliento de su madre. Vivió muchos años en el campo. Eso le ayudó a aprender sobre todo lo que se puede cosechar. La transgresión fue su mejor cultivo. En sus primeros poemas hablaba de erradicar la violencia sexual y de amar a otras mujeres.

Durante su adolescencia, Cristina Peri Rossi salió del clóset como una escritora lesbiana. Cuando cumplió 25 años y aún vivía en Montevideo invitaba a sus amigas a su casa. Más allá de platicar sobre el plebiscito o las derrotas y victorias partidistas, Cristina hacía de su habitación el lugar más íntimo y poderoso. En una de sus paredes tenía un cartel pegado con la leyenda: «No tengo prejuicio por los heterosexuales, ni los discrimino».

El recorrido por la alcoba era para Cristina Peri Rossi la esperanza de que algún día los sectores conservadores dejarían de discriminar a otras jóvenes que, como ella, se sentían orgullosas de la palabra ‘lesbiana’. ESTOS SON 6 LIBROS LÉSBICOS ‘MUST READ’ QUE TODA LENCHA AMARÁ.

El urgente viaje en barco

Para 1963, Cristina tenía más que claro que su habitación no sería el único espacio en donde expresara su sueño por ser escritora. A la par de sus clases universitarias, se ponía de acuerdo con editores de medios locales de Montevideo. Escribió para El Popular y Marcha. Así, empezó a emprender el vuelo con el Partido Comunista Uruguayo, facción política en la que conocía a jóvenes que también habían crecido en el seno de una familia obrera.

Como en otros países de la región, en Uruguay la tinta de la poesía y narrativa revolucionaria empezó a llenar los expedientes de persecución. Cristina conocía el color, el aroma y la durabilidad de la tinta. Incluso, una de sus alumnas (Ana Luisas Valdés) se escondió en su casa. La refugió, pero en una de las salidas a las calles no volvió a saber de ella.

El retrato entre un Estado de guerra, las constantes desapariciones de sus estudiantes, el pánico del profesorado y las dificultades para abordar un barco fueron las pesadillas que moldearon el destierro de Cristina Peri Rossi a Génova, Italia, y posteriormente a Cataluña, España.

Cuando llegó a España, Peri Rossi se dio a la tarea de buscar un tejido que la suturara a América Latina y a Uruguay. Una de las venas que le permitió que su corazón bombeara sangre fue su amor por el futbol. La escritora tenía un especial cariño por el Club Atlético Peñarol.

Su amistad con Julio Cortázar

Para los 60 y 70, el terreno político era un campo minado. Aun así, Peri Rossi lo exploró a partir de los canales más radicales: el amor y la sexualidad. A España también le incomodó escucharla hablar sobre las críticas a los gobiernos represivos. Así que la escritora creyó en el potencial de los encuentros a través de la correspondencia. Se mandaba cartas con un amigo que le escribía bajo el nombre de Julio Cortázar.

Se reunieron en París y varias de sus experiencias quedaron en las entrelíneas de la novela Rayuela. Aunque estuvieron bajo el mismo techo, nunca dejaron de imaginar que se encontraban a millas de distancia. Conservaron la tradición de escribirse hasta el día en el que falleció Cortázar por complicaciones relacionadas con el VIH, como aseguró la escritora.

Cristina Peri Rossi vio morir a la fotógrafa, activista y escritora Carol Dunlop, quien también fue compañera sentimental del escritor. Durante mucho tiempo, los autonautas de la cosmopista vivieron con VIH sin saberlo. Este fue uno de los datos que brindó Cristina Peri Rossi años después. MIRA ESTOS 10 CLÁSICOS DE LA LITERATURA LÉSBICA LATINOAMERICANA.

Su amistad duró hasta que Julio Cortázar falleció. / Foto: De otros mundos

Legado

«Mi literatura y yo somos la misma cosa» es una de las frases que más nos acompañan al enterarnos que Cristina Peri Rossi pasará a la historia como la sexta mujer en ganar el Premio Cervantes. Su puño sobre el papel siempre estuvo apoyado en la honestidad.

Cuando pasó el ataque del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Cristina revisaba los borradores de lo que sería su próxima obra de poesía: Erótica.

«Tu placer es lento y duro / viene de lejos / retumba en las entrañas / como las sordas / sacudidas de un volcán / dormido hace siglos bajo la tierra».

Horas después se enteró de las personas heridas y fallecidas en las Torres Gemelas. Cristina Peri Rossi estaba haciendo el amor mientras la política internacional colapsaba. No fue la primera vez en la que colocó a los afectos en el centro del caos.

Los cruces entre la autobiografía y las realidades políticas en el trabajo de Cristina Peri Rossi son una aproximación a la experiencia de ser lesbiana en atmósferas hostiles. Para poder compartir la cama con quien quisiera, ella huyó de Uruguay. Alguna de sus parejas se cuidó las espaldas del régimen franquista.

Esa es Cristina Peri Rossi, poeta, pionera, rebelde y lesbiana que ganó el Premio Cervantes 2021. ¿Ya conocías su historia?

Con información de Fundación Reflejos de Venezuela, Chicago Tribune, El Español y El Mundo

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