Soraya Jiménez sufrió acoso por su orientación sexual

Soraya Jiménez fue cuestionada por su orientación sexual porque creían que era lesbiana
Soraya Jiménez durante los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, donde obtuvo una histórica medalla de oro / Foto: Infobae

Detrás de la medalla olímpica de Soraya Jiménez hay una historia de lucha contra los estereotipos de género.

Ninguna mujer en la historia de México había ganado una medalla de oro en los Juegos Olímpicos hasta que en el año 2000 Soraya Jiménez se coronó como reina de la halterofilia, no sin antes tener que enfrentarse al machismo en el deporte y a las especulaciones sobre su orientación sexual.

Nacida el 5 de agosto de 1977 en Naucalpan, Estado de México, Jiménez soñaba con dedicarse al baloncesto. Sin embargo, su estatura —de apenas 1.53 metros— no le ayudaba en un deporte donde la altura suele ser importante para destacar. Entonces, por recomendación de un entrenador, Soraya dedicó más tiempo al gimnasio y empezó a levantar pesas para ganar masa muscular.

Al final, el levantamiento de pesas se convirtió en la pasión de Soraya Jiménez, quien dejó de lado el baloncesto para abrirse camino en la halterofilia, en medio del machismo que rodea al deporte. CONOCE LA HISTORIA DE LA MEDALLISTA OLÍMPICA YULIMAR ROJAS.

Soraya Jiménez en el podio de halterofilia femenil de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 / Foto: El Sol de México

Un deporte apto para mujeres

Cuando empezó a destacar en la halterofilia, Soraya se decidió a emular los pasos de su tío, Manuel Mendívil, medallista en equitación durante los Juegos Olímpicos de Moscú 1980. Para lograr su sueño, la atleta solicitó entrenar en el gimnasio del Comité Olímpico Mexicano (COM).

No obstante, el machismo y los estereotipos de género se interpusieron en su camino. René de la Serna, quien presidía la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas (FMLP), se opuso argumentando que «las pesas no son un deporte apto para mujeres».

Sin importarle lo anterior, Soraya Jiménez se decidió a demostrar lo contrario. Durante un tiempo trabajó sin entrenador. Luego consiguió que la empresa donde trabajaba su papá le diera un patrocinio y logró contratar al entrenador Georgi Koev. Gracias a su esfuerzo consiguió clasificar a los Juegos Olímpicos de Sídney 2000. MIRA CUÁLES HAN SIDO LOS EPISODIOS LGBT+ EN LA HISTORIA DE LOS JUEGOS OLÍMPICOS.

El día que hizo historia

Una vez en los Juegos Olímpicos, Soraya puso en alto el nombre de México. La atleta de 1.53 metros de estatura y menos de 58 kilos de peso logró acumular un peso levantado de 222.5 kilos durante la final de halterofilia femenil.

El último levantamiento de Soraya Jiménez fue épico. La mexicana levantó las pesas desde el suelo y se colocó la barra en el pecho. Luego tomó aire y dio un salto para elevar la barra y colocarla por encima de su cabeza. Permaneció así algunos segundos y dio algunos pasos temblando por el esfuerzo. Finalmente, con la misión cumplida, soltó las pesas, las cuales rebotaron sonoramente sobre el piso. Soraya dio brincos de alegría y se abrazó con su entrenador. Había hecho historia. Era la primera mujer mexicana en ganar una medalla de oro en los Juegos Olímpicos.

El triste adiós de una leyenda

Tristemente, tras los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, la carrera de la atleta decayó por problemas físicos y emocionales.

En 2002, Soraya Jiménez dio positivo a consumo de bupropión en una prueba antidopaje. Se trataba de una sustancia que formaba parte de su tratamiento contra la depresión. Aun así, fue suspendida. Posteriormente, al reintegrarse a las competencias no obtuvo buenos resultados. Tras no lograr clasificar a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, anunció su retiro prematuro.

Y es que Soraya tenía graves problemas físicos. En los años posteriores a su retiro tuvo que someterse a 14 cirugías, incluidas una para retirarle un tumor de medio kilo en la clavícula y otra para quitarle un pulmón. A la par, Jiménez luchaba contra la depresión. Falleció de un paro cardiaco en su departamento el 28 de marzo de 2013.

Acosada por su orientación sexual

Antes de fallecer, Soraya Jiménez dejó el mensaje de que la orientación sexual no es relevante en el deporte. En 2012, la medallista olímpica concedió una entrevista a la revista TV Notas y contestó a los cuestionamientos sobre su vida privada. ENTÉRATE DE QUÉ ATLETAS LGBT+ HAN GANADO MEDALLAS DE ORO EN JUEGOS OLÍMPICOS.

«Con los medios solo hablo de deporte. Si quieren indagar o poner en duda mi forma de ser o mi sexualidad, no me importa».

Durante toda su carrera, Soraya Jiménez fue llamada «marimacha» y enfrentó cuestionamientos sobre su orientación sexual solo por practicar un deporte que, según los estereotipos, «no es apto para mujeres». Sin embargo, ella nunca habló sobre su orientación sexual porque sabía que no era relevante en el deporte. Eso sí, en aquella entrevista con TV Notas aceptó que estaba enamorada:

«Existe una persona, aunque nada más somos amigos. Por desgracia no ha pasado a más. Hace mucho que no tengo pareja, ya ni me acuerdo cuánto».

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Con información de Astoria y TV Notas

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