Actitudes tóxicas por las que dejé Instagram

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Instagram puede ser un entorno tóxico. / Foto: YouTube (@Mrhugo)

Si eres usuario de Instagram, seguro te sentirás identificado con estas actitudes tóxicas que te han motivado a dejar la app o al menos a reducir su uso.

El mundo de las redes sociales, tales como Facebook, Twitter y en particular Instagram, puede estar plagado de actitudes tóxicas. Por supuesto que depende de a quién sigas y no se puede generalizar. Sin embargo, Instagram puede ser una red social que fácilmente se vuelve hedonista.

Estas son algunas de las actitudes tóxicas por las que me decidí a dejar Instagram.

El desfase entre las publicaciones de Instagram y la vida real

Una de las razones por las que considero a Instagram como el epítome de las redes sociales con actitudes tóxicas es la gran diferencia entre la vida real y lo que ahí se comparte. La vida por naturaleza suele ser imperfecta, pero ahí todo parece una impoluta fantasía. CONOCE A LAS CELEBRIDADES QUE DEJARON REDES SOCIALES POR ACTITUDES TÓXICAS.

Insisto y recalco: si bien —y como en toda red social— lo importante es a quién sigas, es innegable que esta red está hecha para privilegiar lo visual. No es gratuito que el logotipo de Instagram sea una cámara: se trata de retratar y de compartir lo que el usuario ve.

Desgraciadamente, el uso y abuso de filtros o la obsesión por el encuadre perfecto pueden resultar engañosos. Así como el león no es como lo pintan, me atrevo a afirmar que la vida real no es como la que presenta Instagram. Para mí, la vida real es mejor, precisamente porque es real.

Instagram y su función de ‘egoteca’

Sé que sonará tremendamente anticuado decirlo, pero recuerdo cómo en los inicios esta red social solía usarse para compartir arquitectura o paisajes. Una vez más insisto: se trata de a quién sigas. Pero al menos entre mis contactos gays lo que más priva es la selfie y la pose.

Está bien compartir si te sientes a gusto con tu cuerpo, qué digo bien, FANTÁSTICO. Sin embargo, llega a ser cansina la obsesión por los abdominales marcados, las caras bonitas o las idas al antro. Lo que inició como una red social propositiva como Flickr para compartir el buen ojo fotográfico, pronto devino en una ‘egoteca’.

El mundo de Instagram puede idealizar la realidad gay. / Foto: El Periódico

La obsesión por la cacería de likes: una de las actitudes tóxicas por las que dejé Instagram

Prácticamente todas las redes sociales entrañan ciertas actitudes tóxicas —como Twitter, donde pelear suele ser el pan de cada día— e Instagram no es la excepción. No me consta que todos lo vivan igual, pero para mí Instagram se convirtió en un entorno que disparó mis problemas de inseguridad. LEE CUÁLES SON LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE SALUD MENTAL ENTRE JÓVENES LGBT+.

Recuerdo cómo cada vez que subía una foto experimentaba una especie de ansiedad por ver cuántos ‘corazones’ conseguía con ella. Cuando me di cuenta de que mis contactos gays reaccionaban más a mi torso desnudo o fotos en calzones comencé a subirlas con más frecuencia.

Lo que podría haber sido una muestra de orgullo por una meta alcanzada —obtener un cuerpo tonificado y mostrarlo al mundo— se convirtió en una obsesión tóxica y enfermiza. Ya no se trataba de compartir mis logros, ahora era ver cuántos likes alcanzaba con ellos. Y cuando noté eso opté por dejar esta red.

Cómo mi vida mejoró desde que dejé Instagram y sus actitudes tóxicas

Debo confesarlo: no he dejado la red del todo y mi cuenta sigue activa. Pero subo contenido cada dos o tres meses. Ya no me importa darle seguimiento y con ello muchos de mis problemas de ansiedad disminuyeron. MIRA CÓMO HACER UNA DETOX DE REDES SOCIALES.

Compararte constantemente con publicaciones de Instagram puede afectarte. / Foto: Them

También me di cuenta de que mi vida siempre será mejor vista a través de mis ojos que a través de la distorsión de los filtros. No solo eso: tengo más tiempo para otras cosas, como leer un poco, hacer ejercicio o ver una serie.

Ya no estoy constantemente preocupado por cuántos ‘corazones’ conseguiré y eso ha sido magnífico para mi salud mental. Sigo teniendo una cierta adicción a otras redes sociales —y sus respectivas conductas tóxicas— pero al menos dejar Instagram ya fue un primer paso. Como dirían en AA: un día a la vez.

¿Habías pensado acerca de las conductas tóxicas que suele haber en Instagram? ¿Has pasado por una experiencia similar?

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