VIH

Gustavo Salazar: Uno de «los guerreros» detrás de ConVIHvencia

Él es el activista Gustavo Salazar. / Foto: Especial

En noviembre de 2019, Gustavo Salazar, coordinador del grupo de apoyo ConVIHvencia e integrante de El Clóset “Sé tú mismo”, recibió su diagnóstico de VIH. Ahora se encuentra en la primera línea de apoyo para este sector de la población.

Sin saber que él sería uno de «los muchos guerreros» que combaten al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), Gustavo Salazar creó el grupo de apoyo ConVIHvencia a principios de 2019. Cuando ofreció acompañamiento a uno de los chicos de El Clóset “Sé tú mismo” —un sitio que visibiliza la agenda LGBT+ desde una mirada local— no conocía su diagnóstico.

Su única motivación era contar con un espacio en el que, de manera segura y respetuosa, se combatiera la desinformación respecto a lo que es vivir con VIH.

Meses después, «el sentido de hermandad» salvó al propio Gustavo y a quienes considera «un ejército de personas que dan luz y esperanza». MIRA LO QUE PIENSA VÍCTOR LEÓN RÍOS SOBRE LA IMPORTANCIA DE LAS REDES CUANDO VIVES CON VIH.

Su historia

Desde hace un par de años, Gustavo Salazar se asume como parte de la comunidad LGBT+. Sus experiencias y el deseo de contar con «un sitio en el que las y los demás se sintieran libres» fueron el pilar de El Clóset “Sé tú mismo”. Entre las y los integrantes de esta iniciativa se encontró un chico que vivía con VIH.

Para hacerle saber que no estaba solo, creó el grupo ConVIHvencia. En ese mismo año, Gustavo empezó con malestares estomacales y una repentina pérdida de peso. Atribuyó las molestias a circunstancias que lo mantuvieron en una situación emocional complicada.

Uno de sus amigos murió a causa del cáncer, Gustavo y su pareja no estaban en su mejor momento, y la presión en el ámbito escolar rebasaba lo que podía soportar. En varias ocasiones acudió al servicio médico. Le dijeron que se trataba de una infección. CONOCE LA HISTORIA DE EFRAÍN MURO, FUNDADOR DE CAVA.

A través de su activismo en ConVIHvencia, Gustavo Salazar da acompañamiento a quienes lo necesitan. / Foto: Cortesía

Lo que sucedió cuando recibió sus resultados

Pero ese diagnóstico no duró mucho tiempo. Durante un trayecto en metro, Gustavo tuvo problemas para respirar. El grado de sofocación lo orilló a pedir auxilio a uno de sus amigos. Pese a la ocupación del metro, las y los pasajeros hicieron un espacio en el vagón.

Una vez que lo ayudaron, se dirigió de inmediato a una clínica del sistema público de salud para una valoración. Tan pronto lo canalizaron al área de infectología —esto después de una cita con el gastroenterólogo—, el especialista llevó a cabo las preguntas rutinarias.

A lo largo de la charla, el coordinador de ConVIHvencia detalla que ni él ni su familia contaban con la posición económica para solventar los gastos en el sector privado. Por ello, cuando le confirmaron su diagnóstico, regresó al hospital para solicitar el tratamiento.

Al asesorarse con otras personas de ConVIHvencia supo del apoyo que brindaba la Clínica Especializada Condesa. En ese periodo, Gustavo estaba a punto de entrar a fase sida. Debía atenderse lo antes posible.

El activismo le ayudó en un momento difícil

Así como otras y otros activistas que viven con VIH, Gustavo Salazar admira la resiliencia del activista Alaín Pinzón, fundador de VIHve Libre. Sabía de su labor, del respeto y agradecimiento que tiene entre este sector de la población. ENTÉRATE DE LA TRAYECTORIA DE ACTIVISMO DE ALAÍN PINZÓN.

Lo conoció en 2020. Para ese entonces, Gustavo no había hecho público su estado serológico. No obstante, recuerda que las palabras de Pinzón lo inspiraron para buscar su tratamiento y, posteriormente, para ayudar a personas que lo necesitaran.

Después de plantar cara a algunas situaciones que atravesó en el entorno escolar, Gustavo Salazar se aferró a las razones por las que abrió el grupo de apoyo para personas que viven con VIH, ConVIHvencia. Sabía que su historia podía ser un parteaguas para hacer del silencio una costumbre que abandonar.

Lo que aprendió del activista Alaín Pinzón

Al tener presente que las redes de apoyo son tan diversas como las personas que forman parte de ellas, Gustavo se dio cuenta de que la organización no obedecía límites geográficos. Desde ConVIHvencia fue consciente de que su historia resonaba en otras latitudes. ConVIHvencia formalizó su labor local y, en paralelo, se fortaleció a través de la alianza con activistas de Ecuador, Argentina, Colombia y Alemania.

La razón de existir de ConVIHvencia tiene que ver con la forma en la que las personas se reconcilian con su diagnóstico. Al respecto, el joven activista señala:

«Los médicos pueden ayudarte con el seguimiento clínico. Te mantienen actualizado sobre cómo va tu organismo, pero muchas veces no te pueden ayudar a sentirte comprendido».

Las palabras de Gustavo son un recordatorio para sí mismo. Cuando alguna persona lo busca para hablar «de lo que siente por dentro», consuela e inspira a quien esté atravesando una etapa de duelo.

Sin importar su edad —pues señala que en ConVIHvencia también se encuentran madres que viven con VIH—, Gustavo Salazar les escucha y se hermana a través de una historia que lo hizo involucrarse de manera más activa en el acompañamiento. «En cada relato hay partes que entiendes y sientes», comenta. «Sabes que esa persona llega con tristeza, rabia y muchas preguntas. Nadie está en posición de juzgar cómo se sienten», convence.

A lo largo de los  3 años que lleva ConVIHvencia, Gustavo Salazar ha aprendido a tomar el liderazgo. Eso no significa que haya abandonado «su parte apapachadora». Sin embargo, sabe lo importante que es marcar y respetar límites.

Día con día se compromete para ser un primer contacto de confianza. Por la historia de una chica embarazada que suspendió su tratamiento, Gustavo tiene presente «lo peligroso que es compartir información desacertada a una persona recién diagnosticada». Por ello, subraya que una de las implicaciones de ser líder es aceptar que los grupos de apoyo deben seguir las dinámicas de una red.

«Habemos muchos en la primera línea. Escuchamos, acompañamos y ayudamos hasta donde nos es posible. Pero es fundamental que tengamos en cuenta que merecemos asesoría de profesionales. Y no se trata de demeritar el trabajo y el compromiso. Pero he aprendido que debemos reconocer cuando no contamos con las herramientas necesarias. En el activismo siempre hay alguien con quién canalizar. Todos trabajamos por una idea en común: vivir con VIH no es una condena».

Las palabras de su madre

La experiencia propia y la labor de coordinación en ConVIHvencia han dejado en Gustavo Salazar una gran enseñanza: «No abandonar a las personas en el limbo». Cuando habla del acompañamiento no solo se refiere a quienes recibieron un diagnóstico de VIH. Desde su perspectiva, la contención emocional y el acompañamiento «también deben estar dirigidas a la pareja, la familia y las amistades».

Por eso Gustavo siempre se describe como «un guerrero» dentro de «un grupo de guerreros» que, como diría su madre:

«Dan vida y esperanza a las y los demás».

Su mamá ha sido un pilar para Gustavo Salazar. / Foto: Instagram (@convihvencia)

¿Ya conocías a Gustavo Salazar, activista que vive con VIH, coordinador de ConVIHvencia e integrante de El Clóset “Sé tú mismo”?