¿Ser lesbiana y mamá?

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¿Lesbiana y mamá? / Imagen ilustrativa.

¿Ser lesbiana y mamá? «Tenía millones de dudas, miedos e incertidumbre… sabía que todo en mi vida cambiaría… pero mi decisión era firme».

Ser mamá no es, ni será, una decisión fácil de tomar por una mujer en esta sociedad. Al menos para mí no fue así. Algunas mujeres han sido madres a veces sin quererlo, pero poco a poco la información va llegando a muchos espacios y hoy sabemos que ser madre es una elección. Pero ¿puedo ser lesbiana y mamá? ¿Cómo podría cuidar a mi hijo? ¿Sola o en pareja? ¿Y si me pregunta por su papá biológico? 

Cuando tomé la difícil decisión de ser mamá tenía millones de dudas, miedos e incertidumbre. Era muy joven, sin estudios, mucho menos trabajo y sobre todo con autoestima baja. Sabía que todo en mi vida cambiaría drásticamente y eso me daba mucho miedo, pero mi decisión era firme.

En aquel momento, la relación con mi madre y padre no era buena pues tenía poco tiempo que les había dicho que me gustan las mujeres. Curiosamente a mi papá no le causó mayor problema. Mejor dicho: no le importó.

Por otro lado, mi mamá buscaba convencerme para casarme con alguien, fueron momentos violentos. Cuando me armé de valor para decirles que estaba embarazada fue diferente: mi papá quería que me fuera de la casa. Teníamos peleas muy fuertes hasta que dejó de hablarme por mucho tiempo.

Pero mi mamá olvidó que estaba molesta conmigo y me apoyó en la decisión que ya había tomado. Por supuesto que muchas cosas han cambiado desde entonces.

Lo mejor para nuestres hijxs

Ser una mamá lesbiana me ha brindado la oportunidad de tener una visión distinta de lo que no quiero que mi hijo pase. Por supuesto, no quiero que mi hijo viva en un ambiente de discriminación. No quiero que mi hijo viva con imposiciones por su género. No me gustaría que no confíe en mí, que tenga miedo de que lo regañe por decirme algo que no me guste oír.

Y citando una frase muy comercial: «Queremos lo mejor para nuestres hijxs y que no pasen lo que nosotres pasamos». La cuestión es: ¿cómo podemos lograrlo? ¿Y cómo podemos hacer el intento?

A través de mi andar como mamá, me he dado cuenta de que lo mejor ha sido vivirme visible como lesbiana ante mi hijo. Eso no quiere decir que en las juntas de la escuela mi presentación sea: «Hola, mi nombre es María, soy la mamá de Juanito y soy lesbiana». ¿Quién hace eso? ¿Por qué hacerlo? 

Cuando mi hijo era peque y vivíamos en familia (mi pareja, mi hijo y yo), la sociedad me hacía dudar mucho sobre si estaba bien o no llevar de esta manera la crianza de mi hijo. Sin embargo, opté por vivir mi relación y su crianza de una manera que me hacía sentir feliz con la familia que habíamos decidido formar. 

«Opté por vivir mi relación y su crianza de una manera que me hacía sentir feliz con la familia que habíamos decidido formar».  Foto: Adobe Stock

Una niñez feliz

Siempre estuve pendiente de preguntar cómo se sentía o si tenía alguna curiosidad. Me di cuenta de que era por el miedo que me habían hecho sentir otros por vivir mi maternidad como lesbiana, pues mi hijo vivió su niñez feliz.

Sabía que mi pareja era la persona a quien yo amaba y que ella también le amaba. Ellxs formaron su propia relación –aún la tienen– y juntxs formábamos una familia cariñosa y con confianza.  

Siento que lo más importante para no dejarse guiar por los miedos es que una se acepte a sí misma y no dudar, pues eso es lo que transmitiremos a nuestres hijxs. Una vez pasada la aceptación propia no debería de haber marcha atrás por buscar un ‘bienestar’ para nuestros hijxs. 

Poniendo el ejemplo

Lo que intenté fue mostrarle a mi hijo que el amor tiene distintos rostros. Y que nos vinculamos amorosamente con quienes compartimos gustos y placeres, personas que no necesariamente son de géneros distintos al propio.

Siento que a través del ejemplo, ahora él es una persona segura y franca que puede expresar lo que siente.

Inculcando respeto, construimos un cambio en la vivencia de nuestres hijxs. Si hacemos esto estaremos aportando a que en un futuro las personas puedan vivir en una sociedad donde se sientan realmente libres y abramos el panorama a un mundo de posibilidades. 

Como parte de la estructura social con la que compartimos aire, lo que es adecuado para una persona no lo es para otra. Siento que, si enseñamos a nuestres hijxs que las demostraciones de amor son eso, sólo expresiones de amor y que estas se dan entre amigues, familia y parejas, ayudamos a que nuestres hijxs no repriman sus sentimientos

A mi hijo le decía: «Una persona llora si quiere llorar, al igual que ríe si quiere reír. Siempre intenta expresar con palabras lo que sientes». Ahora él me ha recordado esto muchas veces.

En mi aprender diario y al ser una mamá lesbiana creo que no me equivoqué con esto. Mi hijo es una persona empática con la comunidad y eso me hace sentir bien.

Cuando alguien le hace la pregunta obligada —«¿Y tu papá?»—, no duda en decir que solamente tiene mamá y que es lesbiana. Hasta el momento no me ha comentado de alguna baja en su lista de amigues por esto.

La verdad

Cuando mi hijo decidió preguntarme cómo llegó al mundo, también tuve miedo. Pensé en contarle la historia de una tal María y un José de Nazaret, pero antes de contestarle cualquier cosa le pregunté, fingiendo demencia: «¿Qué es específicamente lo que deseas saber?». Y, como era de esperarse, realizó sus preguntas de forma más específica.

Esto me permitió contestar sus dudas al respecto y no suponer de más. Por supuesto que me costó trabajo, pero fui honesta y le conté la verdad sobre lo que deseaba saber.

He aprendido a no sobreproteger a mi hijo por pensar que vive en una condición diferente a la de lxs demás. A escucharle atentamente cuando me dice algo, sin juzgarlo ni involucrar mis propios prejuicios. A apoyarlo en todo, TODO, lo que decida, respetando sus decisiones. Al final es su vida y, así como yo, la vivirá como él decida.

 Ser una mamá lesbiana no fue, ni será una decisión fácil de tomar pero lo más importante es que mi hijo vivió una niñez feliz. Con eso, me doy por bien servida.

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