No quiero ser mamá y sigo siendo una mujer válida

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Narayana Santiago es una mujer que dijo: «No quiero ser mamá». / Foto: Instagram (@Nara__Santiago)

Decir «no quiero ser mamá» en países latinoamericanos puede atraer una serie de problemas, pues rompe con ciertas expectativas sociales.

«No quiero ser mamá», más allá de una frase, es una declaración de disidencia que puede llevar a la exclusión en ciertos ámbitos, tales como la familia o la pareja. Sin embargo, las mujeres que no quieren ser mamás existen y son tan válidas como cualquier otra.

Para conocer más acerca de los problemas y la presión social que experimentan estas mujeres, en Homosensual platicamos con varias de ellas y esto fue lo que nos contaron.

Un matrimonio que no se concretó por la decisión de no tener hijos

Narayana Santiago Balmaseda es psicóloga y tiene 32 años. No tiene hijos ni planea tenerlos. Su decisión por la no maternidad no es algo nuevo: tiene más de la mitad de su vida con este pensamiento.

Narayana Santiago / Foto: Cortesía

Ella nos dijo:

«Nunca tuve interés en ello. De hecho, nunca me gustaron las muñecas, prefería los peluches. Pero así que pudiera asegurarlo y mantenerme en esa decisión consciente, [llevo] más o menos desde los 15 años».

A pesar de que no sufrido presión social por parte de su familia, sí la tuvo por parte de parejas, a quienes desde el principio les manifestó que no tenía deseos de ser mamá. Sin embargo, no tomaron en cuenta esta convicción y creían que sería algo pasajero.

«Tuve un novio con el que me iba a casar y no lo hice porque él quería hijos y yo no. Le había dicho desde el principio, pero pensó que iba a cambiar de parecer».

Preguntas incómodas ante una decisión personal

Las mujeres que en algún momento de su vida dicen «no quiero ser mamá» en mayor o menor medida tienen que pasar por presión social que deriva en preguntas incómodas. Al igual que Narayana, Ximena Pernas tampoco quiere ser mamá. Tiene 35 años y durante su vida adulta ha lidiado con preguntas recurrentes:

«Me dicen cosas como “estás enojada con el mundo”, “te vas a arrepentir en algunos años”, “vas a estar sola cuando seas mayor”, “eres muy egoísta”, “aunque sea ten uno”, “¿qué vas a hacer si llega una pareja que sí quiera tener hijos?”».

Ximena Pernas / Foto: Cortesía

Sin embargo, está segura de su decisión:

«Mi círculo cercano ya sabe bien de la decisión que he tomado y la respeta. Sí, hay gente que me ‘rechaza’ por pensar así y esa gente no es ‘mi gente’. A esto le llamo ‘costo de oportunidad’. Y lo asumo y lo pago».

El mito del ‘instinto materno’: una herencia patriarcal

Paola García es una psicoterapeuta de 31 años quien también dijo: «No quiero ser mamá». Para ella, la educación heteropatriarcal es la que hace que exista la presión por la maternidad. Y no solo genera eso. Considera que de ahí emanan todos los roles que se esperan de la mujer dentro de la sociedad. LEE ESTAS VENTAJAS PARA LOS LGBT+ SI SE CAE EL HETEROPATRIARCADO.

«Todo se debe a la cultura patriarcal que nos otorga un rol reproductor y de subordinación. Se considera que las mujeres solo nos podemos dedicar a los cuidados de las otras personas y no podemos salirnos de la norma. De ahí emana el mito del llamado ‘instinto materno’».

Paola García / Foto: Cortesía

Sostiene que estamos muy atrasados en las sociedades conservadoras latinoamericanas, no solo en materia de maternidad. Decir «no quiero ser mamá» es algo mal visto, así como lo que tiene que ver con la libertad del cuerpo. CHECA CÓMO ESTA HIJA DE MAMÁS LESBIANAS LE DIO UNA LECCIÓN A TÍOS CONSERVADORES.

«Es algo que pasa, no solo con la maternidad sino también con la identidad sexogenérica y con los vínculos erótico-sexuales. Cuando permitamos vivir a cada una como le plazca, sin meternos a opinar, será todo distinto».

Las cosas comienzan a cambiar

María Eugenia Espinosa es licenciada en Psicología por la UNAM y maestra en Bioética por la Universidad Panamericana. Tiene 42 años y cuenta cómo tuvo una grata experiencia cuando dijo: «No quiero tener hijos».

Ella no siempre lo supo. Cuando se dio cuenta de que su prioridad era su carrera profesional le contó su decisión a su esposo. Ella pensaba que él iba a terminar con la relación, pero su respuesta la sorprendió para bien:

«Fue una sorpresa muy linda escuchar sus palabras: “Tú eres mi familia y, con hijos o sin ellos, yo deseo estar contigo”».

María Eugenia Espinosa / Foto: Cortesía

Cuando dijo más fuerte y claro «no quiero tener hijos», su familia también lo aceptó:

«Nadie en el resto de la familia ha querido opinar sobre mi decisión y lo agradezco mucho».

La importancia de rodearse de la gente correcta

Cuando Tania Arroyo, una emprendedora de 31 años, decidió afirmar «no quiero ser mamá», también vinieron los cuestionamientos. No vinieron de parte de su familia, sino de sus parejas. Sus relaciones sentimentales terminaron por su decisión de no tener hijos. Pero se mantiene firme y resalta la importancia de rodearse de la gente indicada.

«Si ustedes son mujeres que no quieren tener hijos les diría, si hay amistades o parejas que las presionan, ¡que las cambien! Rodearte de gente que te apoya, te respalda o al menos no te juzga, te empodera».

Tania Arroyo / Foto: Cortesía

Ella sostiene que las mujeres que dicen «no quiero tener hijos» son igualmente válidas y están cambiando las cosas. Una decisión personal como esta es una oportunidad para desaprender ciertas conductas y abre camino para otras mujeres. CHECA CÓMO LA DECONSTRUCCIÓN DEBE LLEGAR AL FEMINISMO TRANSFÓBICO.

¿Qué opinas de estas historias? ¿Has conocido a una mujer que haya decidido no tener hijos o eres una de ellas?

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