Ari Vera, activista trans y presidenta de Almas Cautivas

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Ari Vera es una activista trans y presidenta de la asociación Almas Cautivas. / Foto: Instagram (ari.vera.morales)

Ari Vera Morales es una mujer y activista trans que trabaja en pro de los derechos de las personas LGBT+ privadas de su libertad a través de la asociación Almas Cautivas A.C. ¡Checa nuestra entrevista con ella!

Al crecer a las orillas del mar, Ari Vera Morales siempre supo que «su vida se desarrollaría entre el ir y venir de las olas». Originaria del puerto de Veracruz, Ari es activista por los derechos de las personas LGBT+ en situación de cárcel.

Su agenda de lucha es muy robusta y es tan amplia y potente como su voz: una voz que ha resonado en todos los rincones de Latinoamérica y en algunos países europeos como Alemania y Suecia. Su título como ganadora del premio de las Hermanas Mirabal no es en vano. Revolotea con el mismo deseo de reivindicar la libertad que las mariposas.

Ari Vera creció en el puerto de Veracruz. / Foto: Héctor Bócker Cortés

A lo largo de su vida, Ari se ha especializado en temas relacionados con la garantía del derecho a la educación y el acceso a la justicia. También ha trabajado con organizaciones que abogan por deudas históricas como lo son el respeto a la comunidad trans y las condiciones dignas de trabajo. ELLAS SON LAS ACTIVISTAS TRANS MEXICANAS MÁS CHINGONAS.

Actualmente, Ari es integrante de la Asamblea Consultiva del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) y colabora con la Federación Mexicana de Empresarios LGBT+.

Ari Vera Morales: una figura referente para el activismo LGBT+ de América Latina

Desde muy pequeña, Ari Vera identificó los actos cotidianos que causan fisuras en los sistemas hegemónicos: hablar, acuerpar y sentir desde otras posibilidades. En entrevista exclusiva con Homosensual, Ari asegura que «su activismo comenzó con su nacimiento», pues abrazó su «diferencia a una edad muy temprana».

«Fue en mi infancia cuando me di cuenta de que no encajaba en las normas. Puse la cuerpa ante mi familia, mis compañeros del kínder y, posteriormente, los espacios de trabajo».

Ari está convencida de que la vida no se planea. «Sabía que una persona como yo tenía un futuro incierto», afirma. Si bien considera que su «activismo comenzó al nacer», este tomó un rumbo más comprometido cuando —por una situación de injusticia— fue privada de su derecho a la libertad.

«Me di cuenta de lo que podía aportar. Pocas veces me he sentado a reflexionar lo que puedo enseñar. Entendí la importancia de la conciencia colectiva».

Desde pequeña, Ari Vera supo que dedicaría su vida al activismo. / Foto: Twitter (@Avera21)

Después de una temporada, Ari pudo regresar a las calles. Su «tránsito en la vida ya no sería individual». Al abandonar su celda, hizo una promesa a sus compañeras: luchar por y con todes.

«Ya no podía internalizar las violencias como parte de la cotidianidad de personas como yo. Prometí que regresaría a la cárcel, pero con una idea y práctica distinta de lo que es el activismo. Jamás pensé en regresar con un activismo para mí. Esta vez sería por mis compañeres LGBT+».

Un desplazamiento forzado

Ari creció en Veracruz, uno de los estados más violentos contra la comunidad LGBT+. Las desapariciones forzadas, la fuerza de los cuerpos policiales, la persecución y los crímenes de odio la obligaron a arrancar sus raíces y a cultivarlas en un lugar en donde pudiera florecer como lo que es y ama: una mujer trans que se hermana con otras disidencias para hacer de este mundo un lugar más fértil y seguro.

«A la fecha, Veracruz es un estado en el que difícilmente se ha avanzado en el reconocimiento de acciones afirmativas para el colectivo LGBT+. En lo personal, puedo decir que Veracruz significó un periodo de mucha discriminación. Reconozco la labor de las y los activistas que quieren cambiar la situación de la entidad».

Ciudad de México fue un oasis para Ari. Quería estudiar, trabajar y tomar de la mano a su pareja. «Tenía que buscar un espacio de salvaguarda», declara. Al mudarse a la capital, Ari retomó sus estudios; se recibió como licenciada en Mercadotecnia por parte de la Universidad Insurgentes y, tiempo después, logró hacer una maestría en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Se tituló en la promoción y defensa de los derechos humanos.

La especificidad de las personas LGBT+ en los centros penitenciarios

En junio de 2013, Ari Vera y Daniela Esmeralda Vázquez Matías (Frente Ciudadano Pro Derechos de Transexuales y Transgénero) crearon Almas Cautivas, una asociación que trabaja por los derechos de la población LGBT+ en situación de cárcel. Asimismo, la labor de Vera, Vázquez y las colaboradoras de Almas Cautivas —Lia Nereida García Barreto, Frida García, Jolette Moreno Galindo, Nicole Solís— se basa en desmontar las narrativas hegemónicas y violentas respecto a los centros penitenciarios. CONOCE 7 ORGANIZACIONES QUE APOYAN A PERSONAS TRANS.

«Como sociedad nos han vendido la idea de que el tener cárceles nos brinda seguridad. También solemos creer que estamos muy lejos de estar en esa situación, pero eso no es verdad».

Aunque Ari afirma que «los sistemas carcelarios están muy cerca de todas las personas», reconoce que un gran porcentaje de la población LGBT+ se encuentra en condiciones que vulneran con mayor incidencia su derecho a la libertad y la convivencia. Entre ellas se encuentran la precariedad económica, el limitado —o nulo— acceso a la justicia, la persecución y la discriminación. De acuerdo con la activista, tan solo en los 10 centros penitenciarios de Ciudad de México, 450 personas LGBT+ están en prisión. Al menos el 30% está representado por mujeres trans. MIRA CÓMO ACTIVISTAS DENUNCIARON A CÁRCELES EN YUCATÁN DE ENCUBRIR TRANSFEMINICIDIOS.

Además de problematizar la situación de discriminación y desigualdad, Ari considera que los sistemas carcelarios son una vía mediante la cual se puede criminalizar a las disidencias sexogenéricas:

«Cuando analizamos estas circunstancias vemos cómo los centros penitenciarios se vuelven espacios de limpieza social, de disciplina a los cuerpos y de castigo social por ser diferentes. Lo que se busca es que las personas LGBT+ se mantengan en la oscuridad y tras las rejas, no en las calles. La mayoría de la gente que realmente comete infracciones de la ley está afuera y bajo el paraguas de la impunidad».

«Para abolir el sistema carcelario hace falta una perspectiva reformista»: Ari Vera

Al igual que muchas, Ari reserva el término «abolicionismo» para los sistemas carcelarios. En este rubro, la apuesta de Almas Cautivas es fortalecer la perspectiva reformista en todos los ámbitos sociales. Para lograrlo, es necesario abogar por el derecho a una educación que nos permita deconstruir «lo que sabemos respecto a la familia y los roles de género».

A su vez, Ari enfatiza la urgencia de que las organizaciones LGBT+ incluyan a las personas privadas de su libertad en las agendas de trabajo y de movilización social. Debemos seguir articulando nuestras luchas con y para todes. Al respecto, Ari Vera Morales concluye:

«Hay que esforzarnos mucho, tanto en la creación de organizaciones que atiendan a las necesidades de las personas LGBT+ en centros penitenciarios como en el cambio de narrativas propias. Visitar a alguien en prisión puede redirigir la expectativa de quienes están privades de su libertad. Debemos acompañarles. Hay que luchar para que las personas LGBT+ en situación de cárcel no sean violentadas por su identidad y expresión de género. No podemos ser violentades por ser quienes somos».

¿Ya conocías la labor de Ari Vera Morales, activista trans y presidenta de Almas Cautivas, quien lucha por los derechos de las personas LGBT+ privadas de su libertad?

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