2 armarios: ¿Cómo es ser LGBT+ y tener vitiligo?

Missael Osorio vitiligo LGBT+ México
Missael Osorio, abogado y líder de un grupo de personas con vitiligo en México. / Foto: Especial

Existen personas de la comunidad LGBT+ que viven con vitiligo, tal es el caso de Missael Osorio y Gaby Cordero. Esta es su historia.

Platicamos con Missael Osorio y Gaby Cordero, miembros de la comunidad LGBT+ y personas que viven con vitiligo.

Primero lo primero. ¿Qué es el vitiligo? Es un padecimiento cutáneo de carácter autoinmune que se caracteriza por la pérdida de color (pigmento) en ciertas zonas de la piel. Esto se debe a la falta de función y pérdida de melanocitos, que son las células responsables de la pigmentación en la piel.

En entrevista con Homosensual, Missael Osorio nos contó que existen 3 posibles razones por las que el vitiligo se puede presentar: herencia, estrés y —la explicación médica— cuando tus melanocitos dejan de producir melanina, que es cuando viene la despigmentación.

En el caso de Missael, su vitiligo se detonó cuando tenía 14 años —ahorita tiene 25—, a partir del nacimiento de su hermanito menor. Fue una época de mucho estrés y ansiedad porque su mamá estuvo a punto de morir.

«Ahí fue cuando se me detonó el vitiligo. Empecé con un puntito rosa y en menos de un mes ya tenía un 60% de mi cara llena de vitiligo».

¿Cómo es ser LGBT+ y tener vitiligo? Missael Osorio nos cuenta. / Foto: Cortesía

La soledad que viene con el vitiligo

Durante su adolescencia, Missael Osorio no tenía amigos. No quería tenerlos. No tenía redes sociales, nada. Vivía completamente aislado del mundo.

«Mucha gente que tiene vitiligo así es, no se relacionan con la gente. Hay excepciones, pero cuando es un vitiligo más marcado les cuesta mucho trabajo convivir».

Desde luego que Missael pasó por esa etapa. ¡Estaba en preparatoria! De hecho, no tiene fotos de esos años de su vida, pues no le gustaba convivir. Sin embargo, su familia intentó todo lo que estaba en sus manos para ayudarlo. Fueron con dermatólogos, probaron todo tipo de medicinas y tratamientos, pero la realidad es que el vitiligo —aunque sí se puede controlar o retardar— no puede curarse.

«Inviertes muchísimo en este ánimo de querer curarte. Hasta ahorita no hay cura».

Algunas personas LGBT+ también viven con vitiligo. / Foto: Cortesía

Las personas LGBT+ también pueden vivir con vitiligo

No fue hasta que Missael hizo las paces con el hecho de que tenía vitiligo que, de hecho, su condición empezó a mejorar. Quizá es verdad lo que dicen y el amor propio (de la mano con dejar a un lado la resistencia y el estrés) hacen la diferencia. Pero sí hubo una época en la que incluso quitaron los espejos de su casa para que Missael no se viera y no le afectara su aspecto.

«Cuando estaba en la universidad, me invitaron a una fiesta en alberca. Fue el peor momento de mi vida. Adivina qué hice… recorté curitas y me puse los cuadritos en mis manchas. Me metí al agua ¡y se cayeron todos los curitas!».

Curiosamente, Missael se había imaginado el peor de los escenarios, pero la realidad fue que nadie se inmutó cuando se le cayeron los parches con los que tapaba sus manchas de vitiligo. CONOCE A ESTAS 10 PERSONAS LGBT+ QUE VIVEN CON UNA DISCAPACIDAD.

Missael Osorio / Foto: Cortesía

Saliendo del clóset del vitiligo

Missael le dijo adiós al maquillaje y dejó de esconderse. Él ya pertenecía a un grupo de Facebook para personas con vitiligo en México y Latinoamérica. Actualmente, él es uno de los líderes de dicho grupo que ya cuenta con más de 12 000 miembros.

Salir de 2 armarios: ¿cómo es ser LGBT+ y tener vitiligo? / Foto: Cortesía

Pero además de aceptar su vitiligo, Missael también se comenzó a involucrar más en el activismo. Él sabía que había muchas cosas que decir. Entonces… lanzó un podcast durante la pandemia. Para su sorpresa, el primer episodio de su show —en el que entrevistó a personas con vitiligo de toda Latinoamérica— tuvo más de 60 000 reproducciones en tan solo una semana.

«Pensé en hablar de vitiligo porque a mí en su momento me hubiera gustado escuchar lo que yo voy a hacer».

El éxito de su podcast fue una prueba más de la urgencia que existe con respecto a la visibilización de las personas con vitiligo. En enero de 2021, Missael propuso una pequeña reunión con algunos de los miembros del grupo de Facebook que viven en CDMX.

«Creo que a muchas personas con vitiligo les hace falta juntarse con otras personas que estén en la misma situación. A la primera reunión fuimos 7 personas y ahorita ya vamos 27».

Foto de una de las reuniones del grupo de vitiligo en CDMX / Foto: Cortesía

Todo va a estar bien

A Missael le hubiera encantado tener a alguien a quien recurrir y que hiciera lo mismo que él hace hoy con otras personas. Alguien que te diga que todo va a estar bien y que te ayude a no aislarte.

«Para algunas personas es más difícil salir del clóset del vitiligo que de ser LGBT+. Yo apenas empecé a publicar que tenía vitiligo en junio de 2020. Antes ni lo nombraba. No lo acepté hasta casi 10 años después».

También fue durante la pandemia cuando Missael empezó a conectar con más personas LGBT+ con vitiligo a través del grupo de Facebook LGBTQ+ Multitask. Gaby Cordero es una de esas personas. Sin embargo, también hubo algunas personas LGBT+ que contactaron a Missael Osorio para contarle sus historias, pero que no acudieron a las reuniones porque no querían que se supiera que viven con el padecimiento.

«Hay personas que lo tienen en partes del cuerpo donde no se ve y nadie sabe que tienen vitiligo».

Un chico trans con vitiligo

Gaby Cordero descubrió que es un chico trans hace apenas un par de años. Missael y Gaby se conocieron a través de LGBTQ+ Multitask en Facebook por ahí de enero de 2021. En ese entonces, Gaby no tenía ninguna foto en su perfil de Facebook.

«Era como un ser oculto».

Missael supo desde un inicio que quería ayudar a Gaby, pues a él le hubiera encantado que alguien hiciera lo mismo con él en el pasado. Se reflejó mucho en Gaby.

Por otro lado, Gaby nos contó que decidió iniciar su transición, por lo que acudió a Clínica Condesa, pero debido a la pandemia no ha logrado empezar con su terapia hormonal masculinizante.

«El vitiligo no es mi problema. No me molesta».

Y es que Gaby hizo las paces con el hecho de tener vitiligo desde hace un tiempo, especialmente después de que conoció a Missael y se unió a las reuniones presenciales del grupo de personas con vitiligo en CDMX. Lo que ahorita Gaby necesita es poder empezar a vivirse como lo que realmente es: un chico trans.

Además, un dermatólogo del grupo LGBTQ+ Multitask se ofreció a brindarle de manera gratuita un tratamiento de fototerapia al cual Gaby acude 2 veces por semana.

Gaby Cordero es miembro de la comunidad LGBT+ y vive con vitiligo. / Foto: Cortesía

Desde hace apenas unos meses, Gaby ya tiene amigos, consiguió trabajo y sube fotos a redes sociales. Missael está seguro de que más personas LGBT+ se unirán a su grupo y reuniones de vitiligo, pues se ha dado a la tarea de contactar y reclutar a más personas de la comunidad de la diversidad sexual que viven con este padecimiento.

«Estoy buscando hacer una red de ayuda doble de personas con vitiligo que también son LGBT+ porque viven una doble segregación».

Día Mundial del Vitiligo

Fun fact: el Día Mundial del Vitiligo es el 25 de junio debido a la muerte de Michael Jackson, quien tuvo vitiligo. Antes no existía un día específico para la visibilización y conmemoración de este padecimiento que afecta al 2% de la población mundial.

Missael logró conseguir una colaboración con una cerveza artesanal mexicana, la cual aceptó lanzar una edición especial con una etiqueta de ‘Soy vitiligo’. Esta edición especial la podemos encontrar en Café con Gloria, un restaurante LGBT-friendly de CDMX (Roma Sur).

Edición especial de la cerveza artesanal con etiqueta de ‘Soy vitiligo’ / Foto: Cortesía

«A la gente le impacta mucho cuando estamos juntos. Se nota que todos compartimos esta condición de manchitas».

—Missael Osorio en entrevista con Homosensual

Las personas LGBT+ también viven con vitiligo y es importante que les demos la visibilidad que merecen.

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