Adultos mayores y LGBTQ+ enfrentan triple vulnerabilidad por COVID-19

Samantha Flores fundó la Casa de de día para adultos LGBTTTIQ+ Vida Alegre/ Foto: Canal 22

Pertenecer a la comunidad LGBTQ+ y ser adulto mayor es de por sí una doble vulnerabilidad, y si a ello se le suma la COVID-19, la ecuación se complica.

Los adultos mayores que forman parte de la población LGBTQ+ han tenido varios retos que superar debido a la COVID-19.

Edgardo Corts se define como «sobreviviente de dos pandemias»: la del VIH y la de la COVID-19. Como él, miles de adultos mayores en América Latina enfrentan una triple vulnerabilidad, pues además de su edad y de la crisis generada por los brotes de COVID-19, pertenece a la comunidad LGBTQ+.

En una entrevista para el portal de noticias LGBTQ+, Agencia Presentes, Edgardo, fundador de la organización Mayores en la Diversidad y del Frente de Personas Mayores de Argentina, retrató la invisibilización a la que se somete a los adultos mayores en aras de «protegerlos en tiempos de pandemia»:

«Cuando las y los adultos mayores salimos del espacio de producción, pasamos a un cono de invisibilidad donde la sociedad empieza a llamarnos “abuelitos y abuelitas” […] Se nos considera sujetos de cuidado y en realidad somos sujetos de cuidado como cualquier persona de la sociedad. Todos los individuos, toda la sociedad, somos sujetos de cuidado. A nosotros se nos pone en este lugar y se nos corre del lugar de sujetos políticos».

Interseccionalidad

El reportaje de Agencia Presentes pone el dedo en la llaga de la interseccionalidad que enfrentan en tiempos de COVID-19 los adultos mayores que pertenecen a la comunidad LGBTQ+. Algunos quedaron privados de oportunidades laborales. Otros tienen que enfrentar la pandemia sin acceso a prestaciones o seguridad social. Y también hay quienes simplemente han visto su economía deteriorarse ante la parálisis de actividades. Pero todos tienen algo en común: son sobrevivientes.

Por ejemplo: Jaime vive en Chile. Tiene 70 y también enfrenta dos pandemias. Vive con VIH e intenta mantener a raya la COVID-19 a través de un riguroso aislamiento que ya supera los tres meses.

Por su parte, en El Salvador, Paty Conde también es sobreviviente de otra epidemia: la de la transfobia. A sus 66 años es de las pocas sobrevivientes de las masacres que realizó el estado contra la población trans durante el conflicto armado de la década de los 80.

Mientras tanto, en Colombia, Norma Castillo —activista que pasará a la historia por haber contraído el primer matrimonio lésbico en América Latina— resalta otra realidad dolorosa:

«Para la gente mayor el aislamiento y la exclusión no son novedad».

Tampoco lo son para la comunidad LGBTQ+. Generaciones vivieron acostumbradas a crecer «en el clóset» para protegerse de la homofobia y la intolerancia.

En deuda

Por lo anterior, la pandemia de COVID-19 confronta a los distintos Estados y a la comunidad LGBTQ+ con una deuda con los adultos mayores.

De hecho, las generaciones que hoy llamamos ‘adultos mayores’ construyeron instituciones de salud y sistemas de seguridad social. Hoy el sistema y las instituciones no les pueden dar respuesta ante la crisis sanitaria y económica. Y quienes en esas mismas generaciones militaron en el movimiento LGBTQ+ abrieron el camino al reconocimiento de derechos para la comunidad.

Ante este tipo de situaciones cobran mayor dimensión iniciativas como la de la mexicana Samantha Flores. Tras sobrevivir a la epidemia de transfobia que causa 55 por ciento de los asesinatos de personas LGBTQ+ en México, esta mujer trans de 87 años creó en 2012 la Casa de Día para el Adulto Mayor. Allí, da albergue a personas LGBTQ+ de la tercera edad.

Lo cierto es que entre historias dolorosas, adversidades y perseverancia, los adultos mayores de la comunidad LGBTQ+ son un ejemplo de que adversidades como la pandemia de COVID-19 se pueden superar.

¿Qué has hecho para ayudar a los adultos mayores LGBTQ+ durante la pandemia de COVID-19?

Con información de Agencia Presentes