Activista trans Jacinta Almeida falleció en Día del Orgullo LGBTQ+

María Jacinta Almeida, activista trans integrante del colectivo Coccinelle / Foto: Twitter @inredh1

La activista trans Jacinta Almeida falleció antes de ver coronada su lucha con el acceso a la justicia para integrantes de la comunidad LGBTQ+ en Ecuador.

Hasta 1997, la homosexualidad era considerada un delito en Ecuador. Incluso se sancionaba con privación de la libertad. Y si ese año se logró la despenalización de las orientaciones sexuales diversas, fue en parte gracias a la labor de María Jacinta Almeida, una reconicida activista trans ecuatoriana.

Este fin de semana, en pleno contexto de las celebraciones por el Día del Orgullo LGBTQ+, María Jacinta falleció debido a problemas pulmonares. Sin embargo, dejó tras de sí un legado que, precisamente, llena de orgullo a la comunidad LGBTQ+.

Una lucha histórica

María Jacinta Almeida fue una mujer trans que se convirtió en activista desde los 18 años. Formó parte del Colectivo Trans Coccinelle, una organización que luchó durante más de dos décadas por la despenalización de la homosexualidad en Ecuador.

Su lucha se vio recompensada el 25 de noviembre de 1997 con la derogación del artículo del Código Penal ecuatoriano que tipificaba la homosexualidad como delito.

Sin embargo, su labor no se detuvo allí. En busca de justicia y reparación del daño, María Jacinta presentó junto a otros integrantes del colectivo Nueva Coccinelle una denuncia contra el Estado ecuatoriano por crímenes de lesa humanidad cometidos durante el periodo en que la homosexualidad estuvo penada, en particular en las décadas de los 80 y 90.

Legado por concluir

Como producto de la denuncia presentada por Nueva Coccinelle, el Estado reconoció que entre 1984 y 2008 se cometieron violaciones a los derechos humanos de la comunidad LGBTQ+. Sin embargo, la activista trans María Jacinta Almeida falleció antes de que los responsables de esos crímenes de odio pudieran ser judicializados.

Ilustración sobre el fallecimiento de María Jacinta Almeida elaborada por la Asociación ALFIL

Tras la muerte de la activista, la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH) emitió un comunicado recordando que hasta el momento, los avances en la judialización de los casos denuncados son «ínfimos»:

«Murió experimentado un sistema de justicia nulo. Murió sin el reconocimiento de la verdad de los hechos. Sin que los responsables sobre las vejaciones a sus derechos sean judicializados y menos aún sancionados».

Por ello, las mejor forma de rendir homenaje a la activista trans María Jacinta Almeida será continuando la lucha que dejó inconclusa.

Con información de La República

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