3 ‘privilegios’ LGBT chilangos que debería tener todo el país

40 Marcha del Orgullo LGBTQ+ en Ciudad de México, 2018 / Foto: Infobae

En Ciudad de México, las personas LGBTQ+ pueden casarse, obtener el reconocimiento de su identidad de género y registrar bebés con dos padres o dos madres.

En Ciudad de México los integrantes de la comunidad LGBTQ+ también sufren discriminación. Al igual que en otros lugares del país, se cometen crímenes de odio. Y siguen existiendo pendientes legislativos como el reconocimiento de la identidad de género de menores de edad mediante un trámite administrativo o la prohibición de las mal llamadas ‘terapias de conversión’.

Pero a pesar de todo, pertenecer a la comunidad LGBTQ+ y vivir en la capital del país es un ‘privilegio’. Y es que los «chilangos» pueden acceder con mayor facilidad a derechos que gays, lesbianas, bisexuales y personas trans de otros lugares del país tienen restringidos. 

1. Matrimonio igualitario

Legalmente, todas las parejas del mismo sexo tienen derecho a contraer matrimonio en cualquier parte del país. Sin embargo, en algunos estados es más difícil que en otros.

Ciudad de México es una de las entidades que reconoce legalmente el matrimonio igualitario, y otorga mayores facilidades para casarse a las personas LGBTQ+. El 21 de diciembre de 2009 el Congreso de Ciudad de México se convirtió en el primero del país en reformar el Código Civil y el Código de Procedimientos Civiles para eliminar la referencia a «hombre y mujer» del concepto de matrimonio. Así, abrió las puertas a la unión entre parejas del mismo sexo.

La iniciativa no estuvo libre de resistencias. Después de su aprobación, el Gobierno Federal —entonces encabezado por Felipe Calderón— interpuso una acción de inconstitucionalidad. Sin embargo, en 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló la modificación, abriendo paso a reformas similares en otras entidades.

Primeras bodas entre parejas del mismo sexo en Ciudad de México, 2010 / Foto: El País

Actualmente, además de Ciudad de México, otros 18 estados permiten el matrimonio entre personas LGBTQ+ sin ningún tipo de restricción. Sin embargo, sólo en 12 estados está legislado el matrimonio igualitario. En otros 5, los congresos no han aprobado el matrimonio igualitario, pero la Suprema Corte invalidó los artículos que restringían el matrimonio a la unión entre un hombre  y una mujer, por lo que las parejas del mismo sexo pueden casarse. Y en otros dos estados, aunque el matrimonio igualitario no está aprobado en la ley, los gobiernos estatales emitieron decretos para que las parejas LGBTQ+ puedan casarse sin necesidad de amparos.

En cambio, en otros 13 estados, las parejas del mismo sexo tienen que recurrir a la vía judicial para casarse. Esto significa tramitar un amparo ante un Tribunal Federal, lo que implica tiempo y recursos que las parejas heterosexuales no tienen que gastar.

2. Reconocimiento de la identidad de género

Otro ‘privilegio’ del que goza la comunidad LGBTQ+ en Ciudad de México es el reconocimiento de su identidad de género. En 2008 la entonces Asamblea Legislativa reformó el Código Civil para permitir que las personas trans pudieran solicitar una nueva acta de nacimiento tras someterse a un proceso judicial. Posteriormente, en 2014, se realizó una nueva reforma. Gracias a ella dejó de ser necesario el proceso judicial. Ahora, para obtener el reconocimiento de la identidad de género, basta con realizar un trámite administrativo en el Registro Civil.

En contraste, en muchos estados sigue siendo necesario el proceso judicial. Ello implica la intervención de peritos y —para las personas que desean realizar el trámite— gastos de representación legal. Por ello, muchas personas trans prefieren viajar a Ciudad de México que gastar en un juicio en sus estados. Además, la diferencia de tiempo es abismal. Mientras el trámite administrativo tarda aproximadamente 10 días, el juicio puede durar hasta 6 meses.

3. Registro de hijos de parejas LGBTQ+

Finalmente, otro ‘privilegio’ que tienen las personas LGBTQ+ que viven en Ciudad de México es la facilidad para registrar a sus hijos o hijas. En algunos estados, la ley abre la posibilidad de que el Registro Civil se niegue a registrar a dos hombres o dos mujeres como padres o madres de un menor. En esos casos, los jueces suelen argumentar que los bebés sólo pueden registrarse con el apellido de quien sea el padre o la madre biológicos.

Sin embargo, en Ciudad de México, el Registro Civil permite registrar a un bebé con dos papás o dos mamás. Por fortuna, tanto este como los otros privilegios mencionados en este artículo no son exclusivos para personas que viven o nacieron en la capital del país. Cualquiera puede acceder a ellos.

Por ejemplo: a finales de junio una pareja de madres lesbianas viajó desde Chihuahua hasta la capital del país para registrar a su bebé. En su estado de origen, el Registro Civil les negó la posibilidad de realizar el trámite. Por ello, tuvieron que viajar y vivir una odisea de 6 meses para poder hacerlo en Ciudad de México.

Sin duda, estos tres aspectos deberían dejar de ser ‘privilegios’ de quienes viven en Ciudad de México y convertirse en derechos para las personas LGBTQ+ de todo el país.

Con información de La larga marcha: Memoria política y legislativa por la lucha de los derechos de la comunidad LGBTTTI. Libro editado por el Congreso de la Ciudad de México.

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