Cómo la música disco empoderó a la comunidad LGBT+

Sylvester, uno de los artistas de música disco más prolíficos y miembro de la comunidad LGBT+.

La música disco suele ser tomada a la ligera y solo como una pequeña anécdota de lo que fueron los años 70, pero no para la comunidad LGBT+.

La música disco es mucho más importante para la comunidad LGBT+ de lo que crees. Pero también para las mujeres, las personas afrodescendientes y las latinas.

Este género de música surgió a la par de una revolución sexual que apelaba a muchas cosas. Por un lado a la libertad, pero también a la lucha por los derechos civiles.

Y aunque estaba bajo un halo de excesos y opulencia, el disco fue el escenario perfecto para las identidades de la diversidad sexogenérica.

La gran importancia del disco

La música disco tiene la fortuna de ser un producto multicultural y no tener un solo punto de origen. Fueron muchas las influencias que este género tuvo antes de convertirse en el boom mediático que fue.

Además, el marco histórico en el que se desarrolló fue muy interesante, pues llegó justo después de que los Estados Unidos perdieran la Guerra de Vietnam y los disturbios de Stonewall hicieran eco en toda una generación de chicos LGBT+.

En una entrevista para BBC, el DJ Nicky Siano recordó lo que fue crecer como un joven gay y queer en las calles de Nueva York, entendiendo la música disco como esa esencia que lo guió en sus más difíciles años:

«Parecía haber demasiado tumulto, y la única respuesta era amarse los unos a los otros. En el principio, todas las canciones eran sobre repartir amor, estar juntos, hacer del mundo un lugar mejor».

Años más tarde, Siano terminó como DJ residente de Studio 54, una de las discoteques más reconocidas de esos años. Curiosamente, además de ser el escaparate de miles de celebridades, se convirtió en un lugar idóneo para la comunidad LGBT+. En especial porque su dueño era abiertamente gay.

Andy Warhol y Debbie Harry en la inauguración de Studio 54.

Disco LGBT+

La música disco le otorgó una plataforma a las personas que antes no tenían nada, en especial a mujeres y miembros de la comunidad LGBT+.

Artistas como el legendario Sylvester o el icónico grupo Village People vivían con total libertad su orientación sexual e identidad de género, explotando su propia cultura para atacar al mercado de consumo.

Así también la comunidad descubrió himnos como “I Will Survive”, la icónica canción de Gloria Gaynor que hablaba de dejar el pasado atrás y levantarse airoso contra la adversidad. Un tema que los LGBT+ habían vivido toda su vida.

Al mismo tiempo, surgieron varios grupos que iban en contra de la música disco, que criticaban al género como una forma de insulso comercialismo que iba en contra de todo lo que representaba el rock & roll.

No obstante, Siano revela una triste verdad: todo este movimiento fue una forma en la que el mundo patriarcal y heterosexual quiso combatir a las nuevas minorías empoderadas, que eran de color, femeninas y queer:

«Las reacciones negativas eran antigay, pero también antimujeres y anticolor […] Era un llamado que decía: “Hombres, tomen de nuevo el poder”».

Una libertad que nunca termina

La música disco no solo fue una estampa del pasado, al menos no para la comunidad LGBT+.

Por ejemplo, James Hillarde, fundador de Horse Meat Disco, redescubrió el género en los años 90, a través de varios álbumes que su padre coleccionaba. En entrevista para BBC, comentó:

«Fue alrededor de este tiempo que me di cuenta de que era gay y que la música disco representaba la cultura gay que yo encontraba inspiradora».

Así, comprobamos que el género no está muerto y que los guiños de artistas actuales continúan haciendo de la pista de baile un lugar diverso y repleto de libertad. MIRA CÓMO ABBA AGRADECIÓ A LA COMUNIDAD LGBT+ POR SU ÉXITO.

La música disco fue uno de los terrenos más importantes para la comunidad LGBT+ y la empoderó como ningún otro género de música antes.

Con información de BBC y Sylvan’s Life

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