“Voug”: 1497 (México)

VOUG: 1497

El cuento “Voug” es uno de los finalistas del Concurso de cuentos LGBTQ+ en tiempos de pandemia por coronavirus, convocado por Homosensual. ¡Léelo aquí!

Habían sido pocas las ocasiones en que me había interesado por la vida de mi hijo desde que nos confesó eso. En realidad no sabía cómo abordar el tema, por eso mismo prefería evitar las conversaciones que se acercaran mínimamente a aquello de lo que yo mismo huía.

Confieso que me escudaba diciendo que no tenía tiempo, pero con la crisis sanitaria y todo el mundo en cuarentena, ahora lo que más me sobraba era eso, tiempo, mucho tiempo. 

Descubrí que L, mi hijo, tenía una rutina bastante ordinaria. Nada de agendas gay buscando erradicar la heterosexualidad en todo el mundo o algo que tuviera que ver con ‘convertir’ a la mayor parte de la población en homosexuales. Creo que mi imaginación había volado demasiado inventando esas fantasías y especulando sobre sectas inexistentes y maquiavélicas. 

Cada día, L, a modo de ejercitarse a causa de no poder salir de casa, se encerraba por un tiempo en su habitación. Colocaba música en las pequeñas bocinas que le había regalado por su cumpleaños y bailaba usando tacones. Lo de los tacones lo supe porque escuchaba cómo repiqueteaban en el suelo mientras las canciones sonaban. El ritmo de esa música era pegajosa, y con el paso de los días comencé a preguntarme en qué consistiría ese baile que practicaba con tanto empeño toda la semana. 

Así que, una noche, durante la cena, me armé de valor y le pregunté acerca de esa rutina que practicaba. Como no tenía ni la más mínima idea de cómo decírselo, hice la pregunta directamente. Mi esposa se quedó atónita, resguardando su bocado entre los labios. Supongo que no esperaba que yo me interesara así por la vida de nuestro hijo.

L, por otro lado, se quedó estático y en silencio, y después de unos segundos que parecieron no encontrar fin, dijo una palabra: ‘voug’*. Rebusqué ese término por toda mi mente, pero no encontré relacionarlo con nada, así que solo me quedó preguntar qué era. 

L se levantó de la mesa al escuchar esa segunda pregunta. Por un instante pensé que se había enojado por lo que había dicho o que simplemente no quería contarme, pero al cabo de unos instantes, lo vi regresar con su celular en la mano. 

Me miró sonriente. Mi esposa finalmente pasó el bocado y L me dijo que esperara un momento, que la mejor manera de explicar en qué consistía el baile, era enseñándome algunos vídeos. 

Al principio se me hizo algo raro. Pero conforme escuchaba el ánimo con que L me contaba acerca de los orígenes del baile y el modo de usarlo para exteriorizar y expresar lo que se lleva en el interior, comprendí que me había estado cerrando a un mundo que me negaba a explorar para conocer mejor a mi hijo. Después de algunos vídeos, lo dije sin pensarlo mucho. Le pedí que me enseñará ese baile. De nuevo hubo un silencio, pero L aceptó gustoso. A partir del día siguiente comenzamos a practicar en la sala de la casa. 

Al comienzo parecía un baile sencillo. Comencé aprendiendo rutinas de manos. Mis muñecas y mis dedos descubrieron movimientos y posiciones que jamás imaginé que podían hacer. Con el paso de los días, los movimientos se volvían más complicados, hicimos catwalk, duckwalk, hasta llegar a los movimientos en el suelo y algunas caídas coreografiadas que parecían algo peligrosas para mis desgatadas rodillas de señor, así que decidí quedarme con los paso básicos. 

Admito que quedé impresionado con el modo en que mi hijo bailaba usando los 
tacones.
Descubrí que más que un baile, era una disciplina total que exigía dar lo mejor en cada paso, y me sentí orgulloso por la dedicación que L le ponía al realizar ‘voug‘. La cuarentena sigue, y seguimos practicando todos los días. He mejorado bastante en comparación con mis primeras veces, pero nunca podré igualar a mi hijo.

L me ha contado sobre una especie de encuentros entre practicantes de ‘voug‘, y le prometí que una vez pasada la crisis, estaría ahí para apoyarlo y animarlo. Pues quién más que él podría poner en alto el nombre de la familia bailando del modo en que lo hace

*Vogue.

LEE OTROS CUENTOS FINALISTAS AQUÍ.

CONSULTA LAS BASES DEL CONCURSO ACÁ.

*Homosensual se pondrá en contacto con los finalistas por correo electrónico en el transcurso del mes de mayo.

**Este cuento formará parte de la compilación digital Cuentos LGBTQ+ en tiempos de pandemia por coronavirus, que estará disponible para descargar gratuitamente a mediados de mayo de 2020.

¿Te gustó “Voug“, cuento finalista de nuestro Concurso de cuentos LGBTQ+?