Cosas que debes saber sobre la hipertensión y el sexo

La hipertensión puede hacer que el sexo se vuelva una situación compleja.

La hipertensión tiene muchas consecuencias en tu salud, pero pocos saben que también afecta enormemente cómo tienes sexo.

Querer tener sexo es lo más natural del mundo para cualquier hombre, pero padecer hipertensión puede ponerle un freno bastante duro a ese deseo.

Y es que el estudio Los efectos de la edad en la presión arterial en hipotiroidismo, elaborado por el Journal of the American Geriatrics Society, encontró algo interesante.

De 79 casos con hipertensión que se estudiaron, 49 presentaron disfunción eréctil. Esta disfunción sexual masculina es mucho más común de lo que se cree, pero en el caso de la hipertensión la situación se pone más complicada.

¿Cómo funciona una erección?

Seamos sinceros, la disfunción eréctil es un tema que pocas veces se trata abiertamente, incluso dentro de la comunidad gay. Mucho menos cuando se habla en el contexto de la hipertensión y el sexo.

Sin embargo, si queremos entenderla mejor, hay que abordar primero cómo es que se consigue una erección. Porque, aunque no lo creas, no es tan simple como parece.

La punta del pene tiene dos cámaras hechas de pequeñas arterias, venas y tejido elástico en cada lado. Cuando nos sentimos estimulados o excitados, el cerebro envía señales a estas terminales nerviosas que hacen que las arterias se dilaten y permitan el flujo de sangre.

Sin embargo, la presión de la sangre es la que permite que este flujo por el tejido se expanda en las venas. Si la sangre no cuenta con suficiente presión, la erección es casi imposible de alcanzar.

La presión de la sangre es esencial para tener una erección.

Tener sexo con hipertensión

Una vez que entendimos cómo funcionan las erecciones, lo primero que podemos preguntarnos es, ¿pero a mayor presión en la sangre no debería haber erecciones más fuertes o duraderas?

La respuesta es no, el cuerpo no funciona así. El corazón bombea sangre a todo el cuerpo, asegurándose de que cada parte de él tenga suficiente suministro de sangre. Sin embargo, si la sangre corre con mucha presión puede terminar dañando el tejido que la conduce.

Es decir, la próxima vez que pase la sangre por el tejido y no tenga la misma presión que antes, ya no estirará el tejido como debería. Y el problema es que este problema no siempre se arregla con la medicación normal para la disfunción eréctil, así que solo se puede contactar a un profesional.

Muchas personas que sufren disfunción eréctil no saben que la tienen a causa de la hipertensión y puede llegar a ser una señal de alerta. Si en algún momento crees sentirte con alguno de estos problemas, siempre es mejor que consultes a un médico.

Si sientes algún síntoma extraño, es mejor que preguntes a tu médico.

Ahora que entiendes por qué la hipertensión es un problema para el sexo, puedes ser más comprensivo con las personas que lo padecen.

Con información de Journal Of American Geriatrics Society y MedlinePlus

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