Mentiras que me dije cuando estaba en una relación tóxica

Las mentiras son lo más dañino en una relación tóxica./ Foto: La Vanguardia

Lo más peligroso de estar en una relación tóxica es que pocas veces tenemos el valor de admitirlo y nos inventamos mentiras que nos lastiman cada vez más.

Las relaciones tóxicas duelen, pero las mentiras que nos decimos para no reconocerlas nos lastiman más. 

Esta no es una historia de reclamos a terceros. No soy nadie para juzgar cómo es que los demás han decidido conducir su vida. Sin embargo, esta sí es una reflexión a un tiempo en el que el amor no me permitió ver cosas que estaban enfrente de mí y terminé con heridas que ni siquiera me esperaba. 

Les comparto aquí algunas mentiras que me dije a mí mismo para evitar darme cuenta de que estaba envuelto en una relación muy tóxica.

Me regaña porque me porto mal

Mi exnovio y yo teníamos una relación muy tóxica, por lo que tuve que decirme muchas mentiras a mí mismo. Solía darme unas regañizas monumentales por las cosas más triviales. En una ocasión tiré las palomitas en el cine y no me habló hasta que estuvimos en casa. Al llegar, me acusó de ser descuidado a propósito y que cómo podía confiarle su futuro hijo a alguien así.

Yo jamás dije nada. Poco a poco me convencí de que yo era el que estaba haciendo las cosas mal y que si él se molestaba era solo porque yo lo provocaba. Ahora sé que los novios no son nuestros papás y no tienen derecho a regañarnos, menos por situaciones tan triviales. Esta era una de mis mentiras favoritas para disimular mi relación tóxica.

Yo soy el único culpable de sus celos

Durante nuestra relación me dije muchas mentiras. Mi exnovio se molestaba mucho cuando subía fotos de mí a las redes sociales. Esta actitud era muy tóxica. En una ocasión subí una historia de Instagram sin playera después de ir al gimnasio. De inmediato me envió un mensaje que decía: «DEJA DE QUERER LLAMAR LA ATENCIÓN». Me sentí muy triste y la borré.

Ni siquiera así pude darme cuenta que mi exnovio estaba controlando cada unos de mis movimientos . Sin embargo, yo me convencí de que sí me estaba exhibiendo de más y jamás volví a subir una selfie sin él. Estas mentiras no me llevaron a nada y me hicieron sufrir mucho en mi relación tóxica.

No tiene malas intenciones

Uno de los pasatiempos favoritos de mi exnovio era decir que mis amigos o compañeros de trabajo eran «unas destalentadas» y solía hacer chiste machistas y transfóbicos contra gente muy cercana a mí. En particular, contra una amiga mía que estaba viviendo su transición como persona trans y a quien mi ex no dejaba de llamarla por su nombre pero en masculino.

Por dentro solo se me ocurrían más mentiras para encubrirlo. Sobre todo, siempre pensé que sus comentarios eran inocentes y que no dañaban a nadie. No fue sino hasta que lo dejé que me di cuenta de lo horribles que eran sus críticas contra las personas que más me querían y de que estaba envuelto en una relación tóxica.

Se burla de mí porque me quiere mucho

Mi exnovio tenía la costumbre de imitarme como si yo padeciera de una discapacidad al hablar y hacía chistes con sus amigos al respecto. También incluía bromas que daban a entender que yo era tonto y simple. Sus amigos comenzaron a usar las bromas por su cuenta y ninguno me respetaba.

Yo interpretaba esto como un gesto lindo y sentía que los chistes solo eran indicios de que mi novio me quería mucho. Jamás caí en cuenta de lo nocivo que podían ser sus chistes y cómo consiguió que todos en su círculo tuvieran una idea errónea de mí.

Revisa mis cosas solo para sentirse seguro

Digamos que mi exnovio tenía el hábito de revisar constantemente mis conversaciones en Facebook, mi historial de Internet e incluso qué apps tenía instaladas en mi celular. En una ocasión me despertó a las 4 de la mañana porque estaba seguro de que había descargado Grindr. Tuve comprobarle que no era cierto mil veces antes de poder regresar a la cama.

En mi cabeza nada de esto estaba mal, él solo estaba reafirmando su seguridad. Si no era seguro entonces yo así lo había provocado, por lo que permitía que estas situaciones pasaran constantemente. Siempre tenía que justificarme cada que él encontraba algo ‘sospechoso’.

Afortunadamente aprendí de mis mentiras y hoy no extraño ni un poquito esa relación tóxica.

Con información de Revista GB

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