Esto fue lo que hice cuando mi ligue gay me pegó

Cuando mi ligue gay me pegó entendí que la violencia es real en las relaciones.

La violencia puede escalar tan rápido que apenas la notamos, por eso les comparto lo que yo hice cuando mi ligue gay me pegó.

‘J’ era mi ligue gay, y aunque ni siquiera me gustaba tanto, permití que la violencia escalara hasta el punto en que me pegó.

Estudié box y he tenido peleas en incontables ocasiones desde que soy adolescente. Y aun así no supe qué hacer cuando su puño cruzó con fuerza por mi cara.

Al escribir esto siento rabia y vergüenza por cómo abordé la situación. Sin embargo, este es un testimonio de que la violencia puede nacer en cualquier relación, pero todavía más importante, que se puede superar.

Un desconocido amigable

Antes de pasar al momento en que mi ligue gay me pegó, sería bueno comenzar desde el principio.

Conocí a ‘J’ en una fiesta. Nada especial, de hecho creí que era heterosexual pues toda nuestra plática había girado en torno al Super Bowl. Pero el alcohol esa noche hizo su magia y terminé durmiendo en su casa.

Dormir, eso fue lo único que aconteció interesante esa noche y hasta los chilaquiles del día siguiente lucían más interesantes que mis recuerdos de nula pasión.

No obstante, seguimos viéndonos, más como una costumbre que como una incontrolable pasión que nos acercaba constantemente. Desde el inicio él fue muy claro: no quería nada exclusivo y cada quien podía salir con quien quisiera. Nunca imaginé que estaría escribiendo sobre cómo mi ligue gay me pegó.

La violencia en una relación puede escalar sin que uno lo note.

Por esa misma razón jamás lo tomé en serio. O quizá fue porque cuando le pregunté cuál era su meta en la vida, solo se quedó pasmado y comenzó a llorar. Y claro, cuando le preguntaron qué era lo que le gustaba de mí, solo recorrió mi cuerpo con lujuria como si fuera un pedazo de carne a medio engullir.

No obstante, al parecer él sí me tomó cariño. O al menos le afectó visiblemente que yo rechazara su invitación a un pinic porque yo ya tenía planes con un estudiante de cine. Pero nada me previno para lo que vendría después.

Una noche larga y dos golpes

Llegó la noche en la que mi ligue gay me pegó.

Había ido al concierto de Steel Panther y ‘J’ me propuso encontrarse conmigo fuera del lugar para invitarme unos tragos. Sin embargo, cuando llegué él ya se había tomado todos y se tambaleaba de un lado a otro sin ningún tipo de control.

Aun así, terminamos en un pequeño bar, bailando y tomando tranquilamente. Eso hasta que a ‘J’ se le ocurrió pedirme que fuera su novio. 

Llevábamos menos de un mes saliendo y cada vez más la idea de estar con él me producía náuseas. Así que lógicamente le dije que no. Fue entonces cuando comenzó a golpear su cabeza con violencia contra la pared, diciendo que era un ‘pen***’. Luego fue a decirle a unas desconocidas que yo era un ‘cul***’ por no querer ser su novio.

Supe que era momento de irme, pero ‘J’ me siguió hasta la entrada. Con lágrimas en los ojos me pidió que le llamara un taxi, porque estaba muy borracho. Por lástima le conseguí un transporte, pero cuando quise subirlo no me lo permitió.

Y ahí mi ligue gay me pegó. Con un derechazo limpió contra la quijada que me hizo retroceder varios metros y casi caer al suelo. Me dolía, pero el orgullo. ASÍ ES COMO DEBERÍAS TERMINAR A TU LIGUE, ANTES DE QUE ALGO SALGA MAL.

Respuesta a ‘mi ligue gay me pegó’

Y a pesar de todo, no hice nada después de que mi ligue gay me pegó. No respondí. Me quedé ahí unos segundo sin saber qué hacer. Finalmente me subí con él al taxi y lo dejé en la puerta de su casa.

O eso quise hacer, porque ‘J’ se tiró al piso sin nada de fuerza y cuando traté de ayudarlo me volvió a soltar un golpe. Pero esta vez fue más torpe y lo esquivé.

La noche continuó así y pasé cerca de otras 3 horas conteniendo sus gimoteos y gritos, aunque esta vez sin ningún puño volando cerca de mi frente.

Alrededor de las 5 de la mañana caminé lentamente hacia la entrada de su departamento, presioné bloquear en mi lista de contactos y jamás lo volví a ver. 

¿Debí haber contraatacado? ¿Haberme ido en el momento? La verdad no lo sé y ya no importa, porque no lo hice. Y aunque aún no entiendo por qué me quedé tanto tiempo con él después del golpe, al menos puedo decir que no permití que sucediera ni una sola vez más. ESTAS SEÑALES TE DIRÁN SÍ EL ‘AMIGA DATE CUENTA’ ES PARA TI.

Es complicado contar la historia de cuando mi ligue gay me pegó, pero al menos sé que jamás permitiré que algo así me ocurra de nuevo.

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