Chico gay destapa homofobia de escuelas adventistas

Gabriel es un joven de 29 años que, de la primaria hasta la carrera, tuvo que sufrir la homofobia de diversas escuelas adventistas. Este es su testimonio. / Foto: Instagram (@kzgabriel)

Gabriel es un joven gay que decidió alzar la voz y denunciar el abuso y la homofobia que vivió toda su vida asistiendo a escuelas e iglesias adventistas.

Gabriel es un joven de 29 años que vive en Monterrey, Nuevo León. Él, cansado de la terrible homofobia que impera en el estado, decidió contar los diversos abusos que vivió por ser un chico gay en diversas escuelas adventistas. Homosensual habló en exclusiva con el joven y él nos contó lo difícil que fue enfrentarse a las creencias de su iglesia, su escuela y su familia para poder aceptarse tal y como es.

Todo comenzó cuando Gabriel vio dos videos grabados dentro de la Universidad de Montemorelos, Nuevo León. En ellos, tanto maestros como estudiantes expresaban su rechazo a la diversidad sexual y su extrema fe en el matrimonio tradicional. Al ver tantas opiniones conservadoras, Gabriel decidió compartirles a sus seguidores de Twitter el gran daño que sufrió a lo largo de toda su niñez.

«Los dos videos que están a punto de ver fueron grabados en la universidad donde estudié mi carrera. Una escuela de la religión adventista, una asociación que, utilizando a Dios, se justifica para rechazar y atacar a la comunidad LGBT+. Abro hilo para contarles mi experiencia».

Él es Gabriel, el joven que decidió sacar a la luz la homofobia de las escuelas adventistas. / Foto: Instagram (@kzgabriel)

En uno de los videos aparece el pastor Pablo Partida, profesor de la Universidad de Montemorelos. Ahí, él habla sobre cómo los adventistas respetan a la diversidad sexual aunque «no seamos compatibles con ese estilo de vida porque va en contra de los principios que la palabra de Dios enseña». Y Gabriel no tardó en exponer la hipocresía de este hombre. DA CLIC AQUÍ Y VE LOS INFAMES VIDEOS DE LA UNIVERSIDAD DE MONTEMORELOS.

Gabriel sabe por experiencia propia que ese discurso es más dañino de lo que parece a primera vista. / Foto: Twitter

Este joven nació y creció en una sociedad adventista que lo rechazó siempre

Gabriel conversó en exclusiva con Homosensual que su primaria y secundaria las vivió en el Instituto Soledad Acevedo de los Reyes, luego estudió en la Preparatoria “Profesor Ignacio Carrillo Franco”. Posteriormente, estuvo un año en la Facultad de Ciencias Administrativas y luego hizo una carrera en la Escuela de Artes y Comunicación, ambas de la Universidad de Montemorelos. A pesar de estar en diversas instituciones, este joven explicó que todas se concentran en un mismo lugar.

«Estudié en escuelas adventistas desde 1º de primaria hasta terminar mi carrera. La iglesia adventista tiene un sistema educativo a nivel mundial, con presencia en tres estados de la república. La zona más importante en el país es Montemorelos, Nuevo León, lugar donde yo crecí. Familias adventistas de todas partes del país, e incluso de otros países, envían a sus hijos a estudiar a la Universidad de Montemorelos. Aunque estudié en distintas instituciones adventistas, todas están dentro del campus de la universidad».

Es en la Universidad de Montemorelos, donde se concentran todas las escuelas adventistas de la ciudad. / Foto: Inter-American Division

Ni los fines de semana Gabriel podía descansar de tanta intolerancia

En su hilo de Twitter, Gabriel habló sobre las crueles escenas que tuvo que ver a la edad de 8 años. La presión por no cometer ningún ‘pecado’ llevó al joven a tener ataques de ansiedad constantes.

¿Te imaginas lo duro que fue presenciar todo esto? / Foto: Twitter

La homofobia reinaba en todas las escuelas adventistas a las que asistió y, desde muy temprana edad, aprendió que ser gay no era algo bien visto dentro de su comunidad. Aunque él no estaba consciente de que era gay, Gabriel fue objeto de burlas y ataques por parte de sus compañeros y maestros en diversas ocasiones. CONOCE QUÉ UNIVERSIDAD OBLIGÓ A SUS ALUMNOS A ESCUCHAR UN DISCURSO HOMOFÓBICO.

Su familia no fue el mejor apoyo

Gabriel contó a Homosensual que, cuando sus compañeros lo amenazaban con golpearlo o herirlo, ninguno de los docentes hacía nada por ayudarlo. Además, su familia llegó a recibir llamadas de sus maestras, quienes estaban preocupadas por el ‘comportamiento’ del joven. El chico nos platicó de una ocasión en la que su abuela le comentó lo que le había dicho su profesora durante una de sus visitas.

«Les dijo a mis abuelos que estaba muy orgullosa de mi desempeño en la escuela, pero que le preocupaba que yo solo me juntaba con niñas y que tenía comportamientos algo femeninos. Cuando mi abuela mencionó eso, comencé a tener un ataque de ansiedad. Más tarde se sentó conmigo a solas y me dijo que la biblia dice que los homosexuales no heredarán el reino de los cielos […] El tema siempre fue un tabú en mi familia, me angustiaba mucho pensar que en algún momento se darían cuenta. Temía que me corrieran de la casa».

Además de la ansiedad, Gabriel sufrió una fuerte depresión. Y fue uno de sus maestros de la carrera quien le recomendó ir a un psiquiatra. Aunque, desafortunadamente, este no le ayudó a sentirse mejor, sino que solo lo medicó y le recomendó más lecturas adventistas.

Los discursos de odio pueden tener consecuencias horribles. / Foto: Twitter

La salvación: ir a terapia

El joven nos relató que su familia tampoco lo ayudó a salir del estado emocional en el que él se encontraba. Cuando veían que estaba mal, sus padres o abuelos lo invitaban a orar para que se «curara». Sin embargo, Gabriel sabía que rezar no lo ayudaría en nada. Por eso se dio a la tarea de buscar un psicoanalista que lo pudo guiar y ayudar.

«Fue muy difícil para mí contarle que soy gay, pero cuando lo hice comencé a liberarme. Cada semana en la terapia hablábamos del tema y de cómo me había afectado. Mi familia quería saber qué tanto hablábamos en consulta, pero era mi secreto. La terapia me salvó. Renuncié a la iglesia adventista, me acepté, comencé a quererme, conocí personas fuera del círculo adventista que me aceptaban y los ataques desaparecieron».

A pesar de haber encontrado un camino que lo hace feliz, Gabriel admitió que muchas personas LGBT+ quedan marcadas de por vida gracias a esta educación religiosa. MIRA CÓMO ESTA ESCUELA EXPULSÓ A UNA ALUMNA POR LLEVAR UN PASTEL DE ARCOÍRIS.

No todos tuvieron la misma suerte que Gabriel. / Foto: Twitter

La representación lo es todo

Homosensual le preguntó a Gabriel cuál creía que era la diferencia entre él y las otras personas LGBT+ adventistas que no han podido vivir su verdad. El joven nos contó que gran parte de su liberación tuvo que ver con las narrativas LGBT+ en donde se refugiaba.

«Figuras pop y personajes de televisión me hacían darme cuenta de que yo no era un bicho raro, que había otras personas exitosas que representaban a la comunidad. El tener arquetipos que puedas tomar de ejemplo me sirvió mucho en mi proceso de aceptación. Por eso es que considero muy importante la visibilidad LGBT+. Hay personas que necesitan guías que los ayuden a salir del hoyo».

Aquí están Gabriel y sus amigos junto al exitoso comediante gay Manu NNa (de cabello azul), luego de ver Mentiras: el musical. / Foto: Instagram (@kzgabriel)

Todo está bien ahora, pero eso no significa que Gabriel dejará de luchar

Afortunadamente, hoy todo está bien en la familia de Gabriel. Él nos relató que salió del clóset con su familia poco después de haber comenzado a ir con el psicoanalista. Y, aunque les tomó un tiempo aceptarlo y poder hablar de ello, poco a poco fueron aceptando que la diversidad sexual es algo natural que va más allá de cualquier sistema de creencias. ASÍ FUE COMO UN CHICO SALIÓ DEL CLÓSET FRENTE A TODA SU UNIVERSIDAD CRISTIANA.

«Me gusta creer que he sido un agente de cambio en mi familia, no solo en el tema LGBT+, sino también en las convicciones que tenían acerca de muchos temas como adventistas. También he podido ser un agente de cambio con personas adventistas que he conocido. Aunque la mayoría me dio la espalda o me juzgó, hay algunos que me conocieron y han cambiado la perspectiva que tenían de la diversidad. Hoy en día se han convertido en buenos amigos y me alegra saber que ahora son más abiertos al tema».

En la denuncia que hizo en Twitter, Gabriel confrontó a la Universidad de Montemorelos asegurando que, aunque es una institución religiosa, está en un país laico. Por esta razón, aceptar o no la identidad y los derechos de las personas no deberían ser temas de consulta ciudadana. Porque, «así como existe libertad religiosa, existe libertad de ejercer tu sexualidad libremente».

Agradecemos profundamente a Gabriel por compartirnos su historia. Y, al igual que él, deseamos que la difusión de su testimonio ayude a empezar una conversación en torno a la intolerancia que existe en la comunidad adventista. Porque, sin esta conversación, no habrá forma de evitar que otra persona gay, lesbiana, bi o trans sea víctima de la homofobia de las escuelas e iglesias adventistas.

Nunca te quedes callado ni callada. Tu testimonio puede darle valor y esperanza a los demás.