Glorieteras: Historia de tribu gay de CDMX

Te contamos cuál es la historia de las glorieteras. / Foto: José Ignacio Lanzagorta García

A finales de los 90, las glorieteras, tribu mayoritariamente gay, hicieron de la conquista de uno de los espacios más emblemáticos de CDMX una forma de resistencia a partir de la diversión.

La Zona Rosa y la Glorieta de los Insurgentes fueron y siguen siendo sede de las glorieteras, una tribu gay de CDMX que ganó notoriedad en los últimos años del siglo XX. Han sido muchas las investigaciones académicas y periodísticas que han dado cuenta del valor simbólico y político de esta parte de la capital.

Entre dichos trabajos se encuentra Crear un “sí lugar”: Estudio socioespacial de la Glorieta de los Insurgentes en la Ciudad de México, tesis con la que José Ignacio Lanzagorta García (Universidad Iberoamericana y El Colegio de México) se recibió como maestro en Antropología Social. En esta entrega, el especialista ofrece un recorrido teórico sobre la homosexualidad y el espacio urbano.

Como preámbulo, contextualiza a la Zona Rosa como uno de los barrios LGBT+. Es decir, como «un sitio de alto nivel de gasto» que cuenta con «bares, tiendas con productos especializados, discotecas y restaurantes». LEE LA HISTORIA SOBRE LA ZONA ROSA.

Para indagar a profundidad en las dinámicas, características y costumbres de las glorieteras, el antropólogo urbano se acercó a jóvenes gay que frecuentaban la Glorieta de los Insurgentes. Entre sus testimonios se encontró el de Mario, un chico que salió del clóset desde los 18 años. Fue uno de sus amigos el que lo invitó a «hacer ambiente».

La Zona Rosa es uno de los lugares más gay-friendly de Ciudad de México. / Foto: Qué hacer

¿Dónde se reunían y qué hacían las glorieteras?

Si bien el nombre de esta tribu urbana gay deriva de la locación entre la Avenida Chapultepec y la Avenida de los Insurgentes, este no es el único lugar que hacen suyo. Las glorieteras también solían divertirse en el Centro Histórico (especialmente en la calle República de Cuba). MIRA NUESTRA ENCICLOPEDIA DE LAS TRIBUS GAY.

Conforme a la investigación de José Ignacio Lanzagorta García, se sabe que estos jóvenes se reunían más de una vez a la semana para «jotear», palabra con la que los entrevistados se refirieron a «una conducta generalmente histriónica de muchos homosexuales».

Las glorieteras solían comunicarse en femenino. Una de sus características en el habla era agregar una ‘s’ al final de cada palabra. Entre sus actividades favoritas se encontraba el baile. Copiaban o hacían sus propias coreografías de los éxitos pop del momento. Pero en su corazón siempre estarán los temas de Gloria Trevi, Madonna y Shakira.

A finales de los 90 y principios de los 2000, documentó Lanzagorta García, era muy común pasar por la Glorieta de los Insurgentes y ver grupos entre 4 y 10 jóvenes que llevaban cargando una grabadora para sus rutinas de baile. Por ello, las glorieteras también recibían el nombre de «titiriteras», en alusión a los «cabaretitos» (discotecas) de la Zona Rosa.

En esta tribu, la presencia de mujeres lesbianas y heterosexuales también fue relevante. Pero, por lo general, a ellas no se les llamó glorieteras sino «comadres».

Así se veía la Glorieta de los Insurgentes en 1990. / Foto: MXCity

Tardeadas que terminaban en vida nocturna

A pesar de que las y los jóvenes consideraban que «el jotear» era un acto de liberación, no lo hacían en todos lados. La mayoría sufrió ataques físicos, verbales o ambos. Muchos, como lo fue el caso de Marcos, evitaban expresarlo en casa. Pero al llegar el viernes, las cosas eran distintas. La convocatoria de las glorieteras solía darse entre amigos. Al reunirse en la calle Amberes, era muy probable que «otros le fueran cayendo».

Casi todos llegaban en metro. De eso dependía si se unirían a los planes después de las 11 de la noche. Llegaban juntos, pero no siempre se marchaban juntos. Algunos —la mayoría ya mayor de edad— buscaban los bares y las discos que no cobraban cover. Otros se juntaban en grupos más pequeños para inmiscuirse en pláticas más íntimas. Y los que salieron de su casa en busca de la fiesta continúan su trayecto por los rincones de la Zona Rosa.

Los chicos solitarios, por lo general, tenían prendido su Bluetooth para encuentros casuales. Porque sí, la Glorieta de los Insurgentes, así como la Plaza Río de Janeiro, también fue lugar del «sexo homosexual». CONOCE LA HISTORIA LGBT+ DE CALLES Y AVENIDAS DE CDMX.

¿Ya conocías la historia de las glorieteras, tribu gay referente de CDMX?

Con información de Crear un “sí lugar”: Estudio socioespacial de la Glorieta de los Insurgentes en la Ciudad de México