¿Qué es la vaginoplastia? Todo lo que debes saber

Conoce qué es la vaginoplastia y todo lo que tienes que saber sobre este proceso. / Foto: Pinterest

La vaginoplastia es una cirugía con diversos propósitos. Si estás pensando en recurrir a una en tu proceso de transición, esto es lo que debes saber.

Antes de empezar, es importante aclarar algo: existen dos tipos de vaginoplastia diferentes. Por un lado, se encuentra la operación de reparación anterior y posterior que se realiza en mujeres cisgénero. Este proceso solo es recomendable para mujeres que hayan perdido firmeza en el suelo pélvico luego de haberse embarazado. Consiste en un ‘cierre vaginal’ a través del cual las mujeres vuelven a obtener un soporte firme de los órganos. Además, también les ayuda para controlar la incontinencia en caso de tenerla.

Aquí, por el contrario, hablaremos de la llamada vaginoplastia por inversión peneana. A diferencia del proceso hecho en mujeres cisgénero, esta operación busca abrir una cavidad en la pelvis para poder crear una vagina funcional y estética.

El proceso cuesta alrededor de 10 210 y 13 920 dólares estadounidenses. Además, requiere un ingreso hospitalario mínimo de una semana para que la paciente pueda tener los cuidados y la observación adecuada por parte de médicos y enfermeras.

Requerimientos y preparativos previos

Como con cualquier proceso de reasignación de sexo, es con un examen médico elaborado por un cirujano especializado con lo que se decide si la vaginoplastia es la mejor alternativa a seguir en cada paciente. Eso sí, existen requerimientos físicos mínimos. Para poder hacerla, es necesario que el pene de la paciente tenga un largo mínimo de 12 centímetros estirando la piel del miembro. Igualmente, es necesario tener buena calidad de la piel peneana ya que este será el material principal para crear la nueva vagina.

Para practicar la vaginoplastia, es necesario que la paciente tenga un pene de mínimo 12 centímetros, para que así el médico cuente con suficiente material para trabajar. / Foto: Mejor con salud

Si la paciente decide que la vaginoplastia es el mejor camino para ella y el médico concuerda, entonces es necesaria una preparación de más o menos dos meses en caso de que se estén consumiendo hormonas. De ser así, la paciente deberá ir reduciendo su dosis de hormonas gradualmente hasta que las pueda dejar de tomar por completo. APRENDE AQUÍ CÓMO INICIAR O CONTINUAR CON TU TRANSICIÓN DURANTE LA PANDEMIA.

El tratamiento hormonal entonces será suspendido por cuatro semanas como preparación para la vaginoplastia. Es importante recordar que entre más paulatino sea el proceso de reducción de hormonas, menos molestos serán los efectos secundarios para la paciente. Este requerimiento existe debido a que los estrógenos en la sangre pueden aumentar el riesgo de sufrir una trombosis venenosa profunda, con todas las dificultades que esta conlleva en caso de supervivencia.

¿Qué pasa en una vaginoplastia?

El ingreso hospitalario se da un día antes de la operación. Esto con el fin de realizar una limpieza del intestino grueso a partir de laxantes y preparados antibióticos. La limpieza se efectúa debido a que este órgano queda en un lugar de peligro durante la cirugía, por lo que es preferible que esté lo más limpio que sea posible de bacterias.

La operación, sin contar los tiempos de preanestesia y de recuperación inmediata, dura alrededor de 3 a 5 horas. Comúnmente se utiliza anestesia general, a menos de que sea un caso excepcional que requiera solo de anestesia local. Para comenzar, el pene se corta a la mitad exponiendo los cuerpos cavernosos a la vista. La uretra es acortada y redirigida por encima de la apertura vaginal. La mayor parte del tejido eréctil que rodea a la uretra es desechado para evitar posibles inflamaciones en la apertura vaginal.

En la vaginoplastia, el primer paso es cortar el pene para exponer la uretra y el tejido cavernoso con los que se trabajará. / Foto: Alba Vara

Esta apertura se encuentra entre la vejiga urinaria y el recto. Abrir este espacio es uno de los procesos más complejos debido a que, por su proximidad al recto, existe un peligro de que este sea perforado. La piel peneana es el elemento principal para formar las paredes de la vagina. Esta piel se coloca invertida para recubrir las paredes vaginales. El tamaño de la cavidad vaginal depende de la piel peneana disponible en la paciente; sin embargo, el tamaño mínimo para cualquier cavidad ronda los 15 centímetros.

Abrir espacio para la cavidad vaginal es uno de los procesos más complicados debido a su cercanía con el recto, lo cual lo pone en riesgo de ser perforado. / Foto: Mi brújula

La parte final de la vaginoplastia consiste en la creación del clítoris. Este se realiza utilizando el glande, así se conservan las terminaciones nerviosas de la paciente para que pueda continuar sintiendo placer durante el acto sexual. Si la piel escrotal es suficiente, se utilizará para crear un capuchón al nuevo clítoris. Además, es esta piel la misma con la que se construyen los labios mayores. Este último proceso podrá ser hecho dentro de la primera cirugía si la inflamación de la paciente no es excesiva. Si lo es, entonces el proceso tendrá que dividirse en dos cirugías diferentes. DESCUBRE SI LAS MUJERES TRANS PUEDEN TENER HIJOS.

Proceso posoperatorio

La paciente estará mínimo una semana en el hospital con una sonda vesical. El último día de estancia, el doctor realizará la primera dilatación vaginal. La frecuencia con la que se lleven a cabo los ejercicios de dilatación dependerá de cada paciente y de lo recomendado por el médico. Lo mismo sucede con el tamaño de los dilatadores a usar, así como la frecuencia con la que estos irán aumentando de tamaño.

Algunos riesgos comunes en la vaginoplastia son la infección, el sangrado o hematomas, además de la retención vaginal. Asimismo, en el periodo posoperatorio pueden aparecer trombosis venosa y embolias, así como estenosis (estrechamiento) uretral, del meato, vaginal o del introito, entre otras cosas. Por protocolo, antes de que la paciente termine su estancia en el hospital, un miembro del personal médico tendrá que explicarle cómo prevenir las posibles complicaciones y qué hacer en caso de que surjan.

Los chequeos médicos posoperatorios serán, normalmente, a las tres semanas, a los tres y seis meses, y al año de la vaginoplastia. / Foto: Pinterest

Una vez que termine la estancia hospitalaria, la paciente podrá volver al tratamiento hormonal. Sin embargo, es muy recomendable que la paciente regrese con el endocrinólogo que supervise el tratamiento para que la dosis a tomar sea la adecuada. Las revisiones posoperatorias normalmente se realizarán tres semanas luego de la operación, luego a los tres meses, a los seis, y por último al año. Asimismo, los ejercicios de dilatación se deben hacer de manera continua —dependiendo de lo que el médico recete— durante un año o un poco más si es necesario.

¿Resolvimos tus dudas acerca de la vaginoplastia?

Con información de AARP, Diario libre y Clínica Iván Mañero

error: Alert: Ya te vimos pillín, mejor comparte.