Academia de Música Yamaha corre a chica por ser trans

Miriam es una joven que aguantó los insultos y las agresiones de sus profesores y directivos hasta que, finalmente, se le negó totalmente su derecho a la educación. / Foto: elvein.t

Al saber que Miriam es una mujer trans, la Academia de Música Yamaha en Monterrey hizo hasta lo imposible para evitar que esta chica terminara sus estudios.

Miriam es una chica cuya pasión es la música. Por esta razón, decidió estudiar en el Centro de Educación Musical (CEDEM) Yamaha de Nuevo León. Desafortunadamente, cuando supieron que esta alumna es trans, los directivos y profesores de la Academia de Música Yamaha en Monterrey la hostigaron e insultaron hasta que lograron prohibirle su reingreso a la institución. Homosensual habló directamente con Miriam y ella nos contó sobre los abusos que vivió.

A través de redes sociales, Miriam, con apoyo de la asociación trans elvein.t, hizo pública su denuncia. Ahí, esta joven contó que en enero del 2019 acudió al centro educativo de Yamaha. La chica notó que, por hacer un solo pago anual, podría obtener hasta el 50% de descuento en su colegiatura y sus libros de estudio de manera gratuita. Al ver esta gran oportunidad, Miriam no la desaprovechó y se inscribió.

En junio del mismo año, cuando estaba a punto de terminar su primer semestre, la alumna fue a la coordinación de la escuela para notificarle sobre la modificación de sus documentos de identidad. A pesar de saber que ella es una mujer trans cuyo nombre es Miriam, las autoridades escolares la ignoraron y le entregaron su certificado de estudios con los datos incorrectos. De acuerdo con la alumna, la única excusa que le dieron es que «esto (una mujer trans dentro de la institución) no había sucedido antes y que iba en contra de sus principios». CONOCE TAMBIÉN A LA UNIVERSIDAD QUE OBLIGÓ A SUS ALUMNOS A ESCUCHAR UN DISCURSO HOMOFÓBICO.

Este es el CEDEM Yamaha de Monterrey, Nuevo León, donde todo sucedió. / Foto: Google Maps

Las cosas fueron de mal en peor

Pocos meses después de este incidente, en septiembre, la escuela contrató a Miriam para repartir volantes. Ella acudió a trabajar con el profesor Jaime Suárez y otros dos académicos. En esa ocasión, Suárez le hizo preguntas invasivas e irrespetuosas sobre sus genitales y su identidad. Miriam le explicó a Homosensual que, cuando levantó una queja frente a la coordinación escolar, esta la ignoró por completo.

La joven continuó teniendo problemas para actualizar su nombre en las listas y en el registro de entrada de la academia. Durante un mes tuvo que insistir pero, finalmente, logró que su identidad fuera reconocida. Desafortunadamente, esto solo enojó más a los directivos. En su post en Facebook, Miriam contó:

«El día 10 de diciembre del 2019 me llamaron de la dirección para informarme que la entrada y uso del sanitario de mujeres de la escuela quedaba prohibida para mí debido a supuestas quejas de padres de familia. El director de la escuela, José Luis Tamez Treviño, y el abogado de la academia, Luis Villavicencio, me argumentaban que mi expresión y la forma en la que me visto “no son los de una mujer” y que eso me ayudaba menos para poder entrar al baño».

Él es el maestro José Luis Tamez Treviño, director del CEDEM Yamaha en Monterrey. / Foto: CEDEM Academia de Música Yamaha

Miriam le contó a Homosensual que ella solo tenía dos compañeros de clase. Ellos siempre la trataron bien y se mostraron en desacuerdo ante los actos de los directivos de la academia. Asimismo, la joven aseguró nunca haber escuchado de boca de los otros alumnos que sus padres se hayan quejado por su presencia en la escuela. MIRA ESTOS TERRIBLES VIDEOS DE LOS ESTUDIANTES HOMOFÓBICOS DE LA UNIVERSIDAD DE MONTEMORELOS.

Llegaron las amenazas

Los hombres continuaron violentando psicológicamente a Miriam al decirle que ellos «le habían hecho un favor» al actualizar sus datos en el registro escolar. También le aseguraron que ella no tenía ‘derecho’ a «incomodar a otras personas». Los insultos de los directivos fueron escalando hasta que amenazaron a Miriam con no permitir que se inscribiera el semestre siguiente. De acuerdo con ellos, la identidad de esta mujer «rompía el contrato de compromiso de regirse por las ‘buenas costumbres’».

«Toda esta conversación se mantuvo de una forma irrespetuosa y denigrante hacia mi identidad y mi valor como persona. Jamás se me llamó por mi nombre ni pronombres, los cuales son de su conocimiento. Me sentí agredida, menoscabada, denigrada y degradada».

Aquí está Miriam sosteniendo su denuncia ante Conapred. Por cuestiones de seguridad, Miriam nos pidió no mostrar su rostro. / Foto: Facebook (elvein.t)

Al final, el director encontró una forma de hacer que Miriam no regresara a la escuela

En noviembre, cuando el año escolar estaba a punto de terminar, Miriam pidió la cotización de su anualidad. Los directivos de la academia le dieron diversas excusas para no entregársela hasta que, el 23 de diciembre, la chica por fin obtuvo una cita para evaluar el precio de su pago anual. No obstante, antes de decirle cuánto costarían sus clases, el director de la academia le dijo que tendrían que implementar un baño exclusivo para ella.

«Me negué, no permitiría ser segregada. La respuesta del director fue que, de no aceptar, yo ya no podría ser parte de la escuela, ya que no me alineo al reglamento y a las buenas costumbres de la academia. Acepté a la condición de asignarme un baño exclusivo y solo así me dieron mi cotización».

Cuando Miriam vio el costo de sus clases, se dio cuenta de que ninguno de los beneficios que había obtenido por pagar la anualidad el año anterior se le aplicaron en esta ocasión. Por consecuencia, la colegiatura de esta chica subió de poco menos de 18 mil pesos a casi 35 mil. Asimismo, se le advirtió que tendría que comprar una nueva guitarra Yamaha, porque no se le permitiría presentar los exámenes con el instrumento que ella tiene. Y, encima de todo eso, le dijeron que su fecha límite para pagar era el 24 de diciembre, un día después de haber recibido la cotización.

Esta es la cotización que recibió Miriam cuando ingresó a la escuela vs. la que le dieron luego de terminar su primer año en la academia. / Foto: Cortesía

El incremento de precio sin explicación fue lo que causó que Miriam tuviera que dejar la academia. Por esta razón, la joven decidió levantar una querella ante el Gobierno de Monterrey y también ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Posteriormente, con ayuda de la asociación El Clóset LGBT, Miriam levantó una demanda de amparo. También interpuso una denuncia ante el Consejo Para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Hay esperanza de que los directivos de la academia sean castigados

Homosensual contactó a la abogada Alehlí Ordóñez, directora de Ledeser, organización dedicada a proteger los derechos LGBT+, para conocer cuáles son las opciones legales que tiene Miriam.

«El caso de Miriam tiene una particularidad y es que es una escuela privada. Lo que suele ocurrir con estas instituciones es que consideran que están más allá de la normas constitucionales. Muchas de estas escuelas particulares se consideran como ‘clubes privados’. O sea que se reservan el derecho de admisión y siguen ese tipo de discursos que tanto permean la iniciativa privada […] Por privada que sea la escuela, no puede saltarse el mandato constitucional».

Ledeser es una organización especializada en proteger los derechos sexuales y reproductivos de la comunidad LGBT+. / Foto: Facebook (Ledeser)

El Código Penal de Nuevo León califica a la discriminación como un delito

Ordóñez nos dijo que, además de las medidas cautelares que puede dictar el Conapred, Miriam tiene la posibilidad de que estos actos sean castigados con cárcel o con una multa, ya que el Código Penal de Nuevo León tipifica la discriminación como un delito.

«Aunque la institución no haya dicho “te hacemos todo esto porque eres una mujer trans”, lo hace. El retardamiento de los procesos en la inscripción, en los requisitos y en inventarle requisitos que no tenían antes, aunque digan que no es por esa razón, lo es. Siguiendo una línea lógica, lo único que cambió en la vida de Miriam fue que transicionó y lo hizo público.

Una vez que sales y ocupas el espacio público como una persona trans, es ahí cuando empiezan los problemas. Esa resistencia de la institución que constituye la discriminación es un tipo de violencia estructural que sostiene la discriminación contra las personas trans».

Esta es la parte del Código Penal de Nuevo León que tipifica la discriminación como un delito. / Foto: Gobierno de Nuevo León

Además de las quejas mencionadas anteriormente, Miriam ya levantó una denuncia ante el Ministerio Público contra los directivos de la Academia de Música Yamaha en Monterrey por discriminarla debido a que es trans. Por otro lado, la chica le comentó a Homosensual que su futuro educativo es incierto, pero que seguirá estudiando música por su cuenta hasta poder encontrar una forma de regresar a las aulas.

Homosensual contactó al CEDEM Academia de Música Yamaha de Monterrey para obtener una declaración sobre lo ocurrido con la estudiante trans. No obstante, hasta la publicación de esta nota la institución no ha emitido ningún comentario. Por otro lado, agradecemos profundamente a Miriam por compartirnos su historia y a la abogada Alehlí Ordóñez por su apoyo en la realización de esta nota.

¡No importa la orientación sexual o identidad de género de una persona, todos y todas merecemos una educación de calidad!

Con información de elvein.t

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