LGBTQ+ Lupilla Xiu pasó 7 meses en una prisión varonil de CDMX

Lupilla Xiu pasó 7 meses en una prisión varonil de CDMX

Lupilla Xiu presa en prisión varonil
Lupilla Xiu llegó a CDMX buscando ayuda, pero solo sufrió más violaciones a sus derechos humanos. / Foto: Twitter (@emearoko)

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Desde hace 5 meses, Lupilla Xiu mantiene un plantón frente a la Secretaría de Gobernación exigiendo reparación del daño por las violaciones a sus derechos humanos.

«Cuando me preguntan cómo me identifico respondo que simplemente como mujer y punto», dice Lupilla Xiu, quien pasó 7 meses recluida en una prisión varonil de CDMX.

Originaria de Oaxaca, Lupilla llegó a la capital del país el 30 de abril de 2019 tras ser víctima de agresiones y violaciones a sus derechos humanos. Sin embargo, en CDMX solo encontró promesas vacías.

Prometen y se olvidan

Lupilla Xiu instaló hace 5 meses un plantón frente a la Secretaría de Gobernación (Segob) buscando una reparación por el daño que asegura haber recibido por parte de los gobiernos de Oaxaca y CDMX. Sin embargo, todo lo que ha recibido son promesas rotas. También se ha manifestado frente a la jefatura de Gobierno y la Fiscalía de CDMX sin respuesta alguna:

«Un funcionario de la Secretaría General de Gobierno me dijo que iban a ver la posibilidad de apoyarme con un programa de vivienda. Dijo que íbamos a revisar eso, pero ya pasaron dos meses y ni siquiera responden. Cuando hago una manifestación, prometen. Termina la manifestación y se olvidan».

Además de la reparación del daño, lo que Lupilla Xiu exige es ser incluida en los programas sociales del Gobierno. No obstante, en entrevista con Homosensual, comenta que ha sido ignorada porque se le exige un acta de nacimiento con la que no cuenta. Para hacerse escuchar ya llevó a cabo una huelga de hambre frente a Segob. También se roció de gasolina y amenazó con prenderse fuego si no recibía ayuda de las autoridades.

Pero ¿qué podría llevar a una persona a tomar medidas de protesta tan radicales?

Lupilla Xiu en una manifestación frente al Monumento a la Revolución. / Foto: Twitter (@SaraPantolaF)

Ciudad violentadora

Lupilla Xiu inició su protesta en Segob tras salir de prisión acusada por un delito que no cometió. Ella cuenta que caminaba hacia el albergue donde vivía cuando se detuvo a descansar afuera de un domicilio que tenía la puerta abierta. Alguien se robó una bicicleta del domicilio, los dueños la acusaron a ella y la policía la detuvo.

En ese momento, Lupilla tenía en su posesión varios celulares. Sin embargo, explica que se trataba de teléfonos viejos e inservibles que planeaba reparar. Los llevaba consigo porque en el albergue donde dormía las pertenencias personales solían desaparecer.

Pero más allá de las circunstancias de la detención, lo más grave ocurrió después. Lupilla Xiu fue enviada a una prisión varonil, aunque dejó en claro que se identifica como mujer:

«Desde el momento en que percibí que iba a ser recluida, se lo dije al Ministerio Público. Pero hicieron caso omiso de todo. Lo asentaron en el expediente y en la carpeta de investigación, pero no le dieron seguimiento. En la audiencia inicial se lo comenté al juez. En la puesta a disposición para vinculación a proceso, el juez ordenó al director del reclusorio que yo no podía y no debía estar en áreas varoniles como hombre. Sin embargo, la autoridad, durante los 7 meses, me tuvo como hombre».

Al respecto, Lupilla Xiu resalta la incongruencia de las autoridades. Antes de ser recluida, ella vivía en un albergue del propio Gobierno de CDMX. Allí se le permitía dormir en la sección femenil. En cambio, fue enviada a una prisión varonil donde asegura haber sufrido abuso sexual.

«Dicen que CDMX es una ciudad innovadora y de derechos. No es cierto. CDMX también es una ciudad violentadora de los derechos. La ciudad de México me ha agredido. Ahí están las denuncias en la Fiscalía y no avanzan».

Ni refugio ni protección

Por si fuera poco, en el caso de Lupilla Xiu la ironía es doble. Ella ya había estado en prisión en su natal Oaxaca, donde sí respetaron su identidad como mujer en lugar de enviarla a una cárcel varonil.

«Incluso en Oaxaca, que está catalogado como un estado más retrasado, cuando estuve presa, a pesar de los temas políticos y represiones, me tuvieron en áreas femeniles. Un estado considerado indebidamente como retrógrada resultó ser, al menos en la prisión, más respetuoso que CDMX».

De acuerdo con la propia Lupilla Xiu, su encarcelamiento en Oaxaca se debió a temas políticos. Pasó 5 años encerrada y en un periodo de 6 meses incluso la tuvieron incomunicada. Ella asegura que logró demostrar violaciones a sus derechos humanos por parte de un juez y el director de una prisión en Oaxaca. Tras quedar en libertad, sufrió una agresión que la trajo a CDMX.

Alguien ‘levantó’ a Lupilla, le clavó un picahielos en la mano y le amputó un dedo. Ella estuvo a punto de perder la mano, por lo que se trasladó a CDMX. Una vez en la capital, logró salvar su extremidad gracias a una operación. Tras ello, intentó buscar refugio y protección en la capital. Sin embargo, no encontró ni uno ni lo otro:

«Llegué aquí buscando refugio y buscando protección y nada de eso sucedió. Simplemente me mandaron a un albergue que, valga la expresión, es un albergue que está de la verga».

Ahora, Lupilla Xiu exige reparación del daño por el tiempo que estuvo privada de su libertad. También pide que la Fiscalía General de la República atraiga los casos de violaciones a sus derechos humanos tanto en Oaxaca como en CDMX.

Para hacerse escuchar, Lupilla Xiu ya hizo una huelga de hambre, se bañó en gasolina y dice estar dispuesta a pintar las puertas de Segob con su propia sangre. ¿Sabrán las autoridades escucharla y atenderla?

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