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Dan golpiza a joven gay por romper cuarentena

Golpiza gay cuarentena
Rostro de Jorge, después de recibir una agresión por ser gay en Santa Cruz, Argenrina / Foto: Mediática Digital

Jorge fue detenido por violar la cuarentena obligatoria, pero cuando los oficiales se percataron de que es gay, lo insultaron y le propinaron una golpiza.

Un maxilar fracturado, fisuras en las costillas y hematomas en el cuerpo fue el saldo de la golpiza recibida por Jorge, un joven gay que había sido detenido por violar la cuarentena obligatoria en Argentina.

Los hechos ocurrieron el 1 de mayo en la ciudad de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. Sin embargo, el caso adquirió notoriedad mediática apenas este fin de semana, cuando el joven finalmente denunció la agresión ante la prensa por la inacción de las autoridades.

Jorge, joven gay que sufrió una golpiza en Santa Cruz, Argentina / Foto: Mediática Digital

La víctima, quien se identifica como Jorge, contó al medio argentino Mediática Digital que la agresión ocurrió alrededor de las 3:00 horas. El joven, de 27 años, había acudido a casa de su madre enferma para cuidarla. Y cuando se disponía a regresar a su domicilio, ubicado a cinco cuadras, fue abordado por elementos de la Infantería de la Policía:

«Fue un abuso de poder, totalmente. Yo pregunté por qué me estaban deteniendo. Y uno de los de infantería dice: “Mirá cómo habla este maricón, este puto”. Y empezaron a propinarme patadas, trompadas y a pegarme brutalmente y también me esposaron. Todo eso sucedió hasta que me llevaron a la Comisaría Sexta».

Crimen homófobo

Si bien Jorge sí rompió las reglas de la cuarentena obligatoria en la ciudad, los insultos y la golpiza que recibió posteriormente tendrían como motivación su condicón de hombre gay:

«Todo el tiempo me denigraban por ser gay. Me decían “maricón”, “puto de mierda”, “troll”, «mirá cómo te vestís”».

El joven relata que, una vez en la Comisaría, recibió golpes en el rostro y las costillas por parte de los uniformados, que lo mantenían esposado. Además, le negaron su derecho a hacer una llamada. Y por si fuera poco, lo obligaron a firmar un documento sin informarle sobre su contenido:

«Me querían hacer firmar unos papeles, a lo cual yo me negaba. No sabía qué era y no me dejaban leerlo tampoco porque me decían que yo no tenía derechos, que miraba muchas películas. Pedí ir al baño y también me lo negaron. Me dijeron que me haga encima».

Jorge, en proceso de recuperación luego de recibir una golpiza en la Comisaría.

El personal de la Comisaría también se negó a brindarle atención médica a pesar de la golpiza. E incluso lanzó intimidaciones homófobas en su contra:

«No aguanté más y le dije que sí iba a firmar esos papeles. No sé que firmé. De ahí me llevan al calabozo y me amenazaban que me iban a llevar con los demás presos. Y me decían: “Espero que tengas la cola preparada porque acá te van a hacer mierda”. Me amenazaban con que me iban a violar».

Cuando finalmente lo liberaron, seis horas después de su detención, Jorge se fue a casa a descansar, pues tampoco se le permitió dormir. Más tarde acudió al médico, donde a través de una tomagrafía y placas se confirmó que la agresión le causó la fractura del maxilar izquierdo y fisuras en las costillas.

Impunidad

A todas luces, la Policía usó el tema de la cuatentena para detener a Jorge y le propinó una golpiza por el solo  hecho de ser gay. Cuando acudió a denunciar a la misma Comisaría donde fue golpeado, le informaron que por romper las reglas de aislamiento social a lo mucho correspondía que se le levantara un acta.

Además, el encargado de la Comisaría dijo no estar al tanto de lo ocurrido y se comprometió a investigar el caso. Sin embargo, Jorge comenta que más de un mes después, sus agresores siguen impunes:

«Después de ahí no tuve más respuestas. Yo sé que los efectivos que estuvieron ahí y los de infantería siguen trabajando normalmente y que no tuvieron ningún tipo de sanción. Ni siquiera les hicieron un sumario. Todo esto quedó en la nada, como pasa siempre en la policía».

Por lo pronto, el joven sigue acudiendo a terapias para recuperar la movilidad en la boca luego de la golpiza que le propinaron por ser gay, usando la cuatentena como pretexto.

Con información de Mediática Digital, Grupo La Provincia y La Izquierda Diario

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