El condón en México: ¿cómo llegó el globito a la fiesta?

La historia del condón en México no siempre fue color de rosa. / Foto: El Universal

Aunque ahora los podemos conseguir gratis, la historia del condón en México no siempre fue color de rosa. Aquí te la contamos.

En la historia del condón en México, el término ‘provida’ ya tenía una connotación negativa. La discusión no era sobre el aborto sino sobre el uso de condón. El preservativo era considerado por el Episcopado Mexicano como «grotesco e inmoral pues promovía la prostitución y homosexualidad».

La Iglesia Católica rechazaba el condón porque, en palabras del vocero Genaro Alamilla, «motivará al homosexualismo y a la falta de valores». Ante la negativa de la Iglesia de permitir el uso de condones, los ‘provida’ parecían promover la transmisión de VIH y sida.

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El condón no se utilizó hasta finales de los 80, cuando ya había comenzado la epidemia del sida. Y, como muchas cosas, su popularización se debió más al trabajo de distintas organizaciones que al Gobierno mexicano. Es más, fue hasta 1985 que este comenzó a entender que el sida no estaba limitado a la comunidad homosexual, que no era un mito creado por la CIA y que no se importaba de África.

¡Se creía que el sida era inventado por la CIA!

Fue entonces que se empezaron a repartir condones por montón en bares, restaurantes y escuelas. Los anuncios publicitarios implicaban a padres interrumpiendo el cachondeo de sus hijos para instarles a usar preservativos. Las campañas de prevención incluían a luchadores promoviendo condones y caricaturas políticas como las de Arturo Kemchs. TE MOSTRAMOS 11 RAZONES POR LAS QUE DEBES USAR CONDÓN.

Caricatura política de Arturo Kemchs / Foto: MUAC

En 1997 se llegó al epítome de la promoción del condón cuando se presentó un condón inflable de 10 metros de altura frente a Bellas Artes. La instalación incluía también cintos rojos colgando de la fachada y un performance. AHORA PUEDES VER EL CONDÓN GIGANTE EN EL MUAC.

Condón gigante frente a la fachada de Bellas Artes / Foto: Crónica

Finalmente, los condones se empezaron a considerar como un elemento más del placer. Aunque todavía hay personas conservadoras y religiosas que rechazan el uso de condón, ahora la mayoría lo considera necesario a la hora de hacer ‘el delicioso’.

Así que ya sabes, sin globito no hay fiesta.

Con información de Revista de Cultura Científica UNAM, América Latina en Movimiento y El Universal

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