Soledad y resiliencia en adultos mayores LGBT+ durante la pandemia 

Norma Ramona beso
Norma Castillo (izq.) y Ramona 'Cachita' Arévalo (dcha.), primera pareja de lesbianas en casarse en Argentina

Los adultos mayores LGBT+ han padecido de soledad durante la pandemia, pero también han demostrado su poder de resiliencia.

¿A qué edad nos convertimos en adultos mayores? Eso me preguntó una amiga mientras escribía esta nota. Los psicólogos que estudian el desarrollo humano han fijado una edad que marca la entrada a esta etapa de la vida (65 años), pero en ese momento no pude recordarla. En cambio, la pregunta que vino a mi mente fue: ¿y si eres gay —o parte de la población LGBT+—, a qué edad te conviertes en un adulto mayor?

Tal vez esta pregunta no es tan absurda como podría parecer. La edad en la que se pasa de una etapa del ciclo vital a otra es, después de todo, arbitraria. Es un convencionalismo. Y en nuestra comunidad parece que el consenso es que pasados los 40 años dejas de existir

Estereotipos comunes sobre adultos mayores LGBT+

Exagero. Sé que no todo el mundo piensa así. Pero es necesario reconocer que, al interior de la comunidad, los estereotipos negativos sobre los adultos mayores abundan. Una imagen que con frecuencia se tiene del hombre gay maduro es la de alguien solitario, deprimido y sin interés por el sexo, o paradójicamente, la de un depredador sexual de los más jóvenes. En inglés, a estas actitudes prejuiciosas se les conoce como agesim‘, un término que no tiene una traducción exacta, pero que sería algo así como un racismo relativo a la edad

En una cultura que valora la belleza y la juventud por sobre todas las cosas, los adultos mayores LGBT+ son invisibilizados. Lo cual los coloca en la desventajosa posición de ser una minoría al interior de una minoría

Por otra parte, la gerontología (disciplina médica que se dedica a estudiar los diversos aspectos de la vejez) sigue siendo en buena medida heterosexista. El modelo que predomina para las personas de la tercera edad es el de ser abuelo o abuela. 

Retos de la vejez en personas LGBT+

Desde la psicología hay todavía mucho por saber. Los investigadores que han estudiado las maneras en que las personas LGBT+ enfrentan los retos de la vejez se han encontrado con que la imagen de soledad y desamparo es incorrecta. Contrario a los prejuicios, la mayoría tiene vidas laboral, social y sexualmente activas.

Kevin y Bill posan para sesión de fotos con The New Yorker.

En el contexto de la pandemia que atravesamos, los adultos mayores de la comunidad LGBT+ tienen mucho que enseñarnos. Muchos de ellos ya se han enfrentado al aislamiento social. Y algunos también son sobrevivientes de otra pandemia, la del VIH. 

Una de las lecciones más importantes es el valor que tienen los amigos y la vida comunitaria. Se dice que la necesidad es la madre de la invención y los adultos mayores LGBT+ han tenido que construir redes de apoyo por fuera de los sistemas tradicionales. En este sentido, muchos de ellos llegan emocionalmente mejor preparados que sus pares heterosexuales para enfrentar los retos de la vejez. 

Otra importante lección es que el sentimiento de soledad es algo distinto a vivir solo. Podemos sentirnos completamente solos cuando estamos rodeados por una multitud, o podemos sentirnos acompañados aun cuando exista una distancia física de por medio. Lo importante es mantener conexiones significativas con otros. 

No estás solx

Es una ironía que en una cultura cada vez más individualista, uno de los mayores miedos es estar solo. No dejarse dominar por este miedo es un ejemplo de lo que desde la psicología se ha llamado ‘resiliencia’. La resiliencia es, en pocas palabras, la capacidad de salir adelante cuando las circunstancias son adversas. 

Desde luego que no es mi intención minimizar las dificultades y los sufrimientos que supone la soledad. Tampoco se trata de poner sobre los hombros de nuestros mayores la carga de tener que envejecer de manera ‘exitosa’. Lo que me interesa destacar es que llegar a viejo sin pareja o hijos no es sinónimo de infelicidad o de aislamiento social.

Kenneth Felts salió del clóset a los 90 años y conmovió a muchos.

Un ejemplo de apoyo en comunidad en nuestro país es la activista Samantha Flores. Ella es el personaje principal del documental La felicidad en la que vivo del director Carlos Morales. Samantha dirige Laetus Vitae, un centro comunitario para adultos mayores de la comunidad LGBT+. Actualmente, el espacio no está abierto debido a la contingencia (siguen en contacto por teléfono y redes sociales). Sin embargo, es posible hacer donaciones en su página

¿Conoces adultos mayores LGBT+? ¿Eres adulto mayor y formas parte de esta población? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

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