VIH

Soy usuario de PrEP en México y esta es mi experiencia

Imagen ilustrativa / Foto: PrEP Access Now

Esta es mi experiencia como usuario de PrEP en México. Sabía que ese momento me iba a cambiar la vida y así fue, jamás volví a ser el mismo.

Soy usuario de PrEP desde hace un año y ocho meses prácticamente. Tomé mi primera pastilla de Truvada un 28 de septiembre de 2018, sabía que ese momento me iba a cambiar la vida y así fue, jamás volví a ser el mismo.

PrEP significa ‘profilaxis preexposición‘. Es una medida para prevenir la transmisión de VIH, la más eficaz que se ha creado hasta el momento, con un nivel de protección del 99%, incluso sin el uso de un condón. Consiste en tomar una pastilla todos los días (Truvada) o cada vez que tienes un evento sexual y además tener un seguimiento médico cada tres meses. No puede existir el uno sin el otro, ambos componentes son esenciales para decir que una persona «está en PrEP».

Foto: PrEP Access Now

¿Cómo empecé a ser usuario de PrEP?

Yo ya sabía todo eso la tarde del 28 de septiembre que recibí mi primer frasco de Truvada de la Fundación México Vivo, uno de los organismos implementadores del protocolo ImPrEP en México. Este esfuerzo internacional busca arrojar resultados para saber si en México es posible implementar PrEP como una política pública. Es decir, que quien deseé pueda acceder a esta medida de prevención. Yo sabía todo esto desde aquella tarde del 12 de septiembre de 2015, cuando un hombre que conocí por Grindr en un viaje a Las Vegas (y con el cual me acosté) me dijo al insistirle que tuviéramos sexo con condón:

—No te preocupes, de cualquier forma estoy en PrEP.

—¿Qué es PrEP? —pregunté.

—Una pastilla que, al tomarla, te protege del VIH en más de un 90%.

En ese entonces, yo tenía una profunda nosofobia: un miedo desmedido al VIH. Por lo cual esa respuesta me explotó el cerebro en mil pedazos.

El hermoso hombre rubio desnudo sobre mi cama, no tenía ni idea del impacto que había causado en mi vida. Mientras lo escuchaba, sonreía como nunca antes. La posibilidad de evitar una transmisión de VIH gracias a un tratamiento médico me hizo muy feliz. Siempre he vivido con gusto mi sexualidad, a pesar del miedo, tratando de cuidar mi salud con las herramientas que tenía a la mano. Pero la idea de plenitud que representaría integrar PrEP a mi vida, simplemente parecía un sueño. Uno muy hermoso.

Y tras unos años, PrEP llegó a México a través del protocolo ImPrEP. Orgullosamente soy uno de los primeros usuarios de ese esfuerzo. Al paso de los meses, yo no entendía cómo todos los gays de México no estaban absolutamente revolucionados por esta noticia. No entendía cómo no habían hecho una investigación previa, cómo las inscripciones al protocolo no se agotaron en minutos, cómo este logro de la ciencia no los estaba conmoviendo hasta lo más profundo de su ser, como a mí.

Peor aún, me causaba (y me sigue causando) una rabia enfermiza escuchar frases sobre PrEP como:

  • «¿Y qué pasa con las otras ITS? PrEP no te protege de eso».
  • «Los que toman PrEP solo quieren coger sin condón».
  • «Los que toman PREP son unos promiscuos».

Y la peor de todas:

  • «PrEP solo te protege del VIH».

Carajo, estamos hablando de una tecnología, de un avance de la ciencia y la medicina que se ha convertido en una herramienta fundamental para disminuir los reactivos a un virus que nos devastó y nos transformó como comunidad gay (sí, en particular la de los hombres gays); un virus que mató a una generación de hombres brillantes, hermosos, que solo estaban viviendo sus vidas al máximo. Si un invento como PrEP hubiera existido antes, toda la fuerza que depositamos en la lucha contra el VIH hubiera estado canalizada en otro lugar, seríamos distintos, quizá mejores.

Pero bueno, PrEP está aquí, ahora, como una herramienta que junto a Indetectable=Intransmisible y una actividad de detección masiva, nos ayudará a ser la generación que comience con el fin del VIH. Repito: «LA GENERACIÓN QUE COMIENCE CON EL FIN DEL VIH».

Algo para reflexionar

A veces me desespera que muchas personas no puedan ver ese objetivo, pero después pienso: ¿cómo diablos vamos a estar preparados para hablar de PrEP si en México jamás se habla de sexo? ¿Cómo vamos a tener conversaciones sobre el sexo con o sin condón si a mucha gente aún se le complica conseguir con condón o les da pena pedirlo o comprarlo? ¿Cómo vamos a hablar de VIH cuando lo que existe allá afuera, sigue siendo miedo y estigma? ¿Cómo vamos a hablar de estas cosas, si lo que nos ha regido desde siempre en este país alrededor de la sexualidad, es el silencio?

Vamos a hacerlo a través de espacios como este. Vamos a hablar de sexo, del sexo que tenemos entre hombres, sin juicios ni prejuicios. Con todas las opciones de frente, con todas las consecuencias que pueden tener nuestros actos. Con empatía, con cariño, con la intención de cuidar nuestros cuerpos y el cuerpo de los otros.

Yo quiero hablar contigo de estas cosas. Cuéntame tus historias, será un honor narrarlas en este espacio.

Quiérete, cuídate, disfruta.

Si eres usuario de PrEP en México, cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

Fuentes: