Santiago Cancinos: cierran causa de chico trans desaparecido

Santiago Cancinos, chico trans
Santiago Cancinos en 2017 / Foto: Clarín

Santiago Cancinos era un chico trans de 14 años que vivía en la ciudad de Salta, Argentina. Salió de su casa hacia el Colegio Belgrano el 16 de mayo de 2017 para ir a una clase por la tarde, pero desde ese día no se supo nada más de él. Santiago vivía con su madre, padre y hermano en esa ciudad y no contaba con tanto apoyo familiar respecto a ser trans.

En ese momento estaba empezando su transición a través de las redes y se identificaba como Santiago o Nicolás. Como toda persona trans, Santiago Cancinos soñaba con poder vivir su identidad. Seguía a personas trans famosas y tenía un grupo de amigos en internet, siendo la virtualidad ese espacio donde podía ser él.

Investigación con problemas desde el principio

La última vez que se vio a Santiago Cancinos fue en el parque Bicentenario, en el norte de la ciudad de Salta. Ahí, se sacó la ropa del colegio y se puso otra. Para ese entonces no podía vivir su identidad libremente porque no tenía el apoyo de su entorno. Por eso, expresaba quién era solo en redes sociales con otras personas trans y sus amistades.

Tenía más de 10 perfiles en redes donde hablaba de él en masculino. Sin embargo, tardaron más de 2 años para agregar el tema de su identidad a las líneas de búsqueda y al expediente de la investigación. A pesar de tener conocimiento de quién decía que era, se siguió sin respetar su identidad al buscarlo como una mujer.

La investigación de la desaparición de Santiago Cancinos no fue la mejor. En un principio se realizaron rastrillajes, pero ni siquiera los hacían según su identidad. Como pasa siempre cuando los casos no son mediáticos, al tiempo las autoridades dejaron de indagar y por más de 4 años no lo encontraron.

Lo peor es que la justicia y los medios no respetaban sus pronombres y sus nombres. Toda la causa fue llevada adelante hablando de él en femenino y con su deadname. Incluso muchos medios titularon su desaparición y muerte como las de una chica. Apenas en el último tiempo la familia empezó a hablar de él como él. Uno de los grandes problemas era que buscaban a alguien que no era. Partiendo de eso, ¿cómo buscar a una persona si ni siquiera lo hacen bajo su identidad real?

Respeto a la identidad de Santiago Cancinos

Cuando se trata de personas trans, el problema no solo es la desaparición en sí, también es que las mismas personas que en teoría están buscando no respetan la identidad. Habitar en un mundo donde ni los buenos ni los malos te respetan se hace difícil.

No importa que Santiago Cancinos —o cualquier persona trans— haya o no cambiado su documento de identidad. El simple indicio de que diga que usa otro nombre y pronombre es suficiente para respetarle. Sin embargo, esto se hace más difícil cuando las familias en medio del dolor no entienden y les cuesta respetar, pues la justicia y los medios usan eso de excusa. MIRA NUESTRA GUÍA PARA HABLAR DE PERSONAS TRANS EN MEDIOS DE COMUNICACIÓN.

Aunque al principio la familia no lo respetaba, en los últimos días de la investigación el padre dijo:

«Me dijeron en las redes sociales que la [sic] busque como Santiago. Entonces prefiero llamarla [sic] así para ver si lo encuentro . Igual a mí hoy no me importa si se quiere llamar Santiago, Juan, o como sea. Solo quiero que aparezca, que me diga que está bien y nada más».

Lamentablemente, parece que su familia comenzó a respetarle un poco en los días más recientes gracias a activistas de derechos humanos y trans que se acercaron a la búsqueda. Por eso, es importante que se entienda que la identidad que hay que usar para una persona no es la que a cualquiera le gusta, sino la identidad con la que esa persona se reconoce.

Santiago Cancinos usaba pronombres masculinos en redes sociales. / Foto: Infobae

¿Qué sucedió?

El 4 de junio de 2021, Eduardo Gallo, un hombre que iba camino a la gruta de la Difunta Correa junto a su hijo, encontró los restos de Santiago Cancinos en la ruta al lado del río Wierna. La justicia nunca lo buscó bien, ya que estaba a solo unos metros del lugar de su desaparición. Lo encontró alguien de casualidad. Allí estaban las pertenencias de él entre la vegetación y una soga atada en un árbol.

Los fiscales y la jueza interina de Garantías de 5ª Nominación, María Edith Rodríguez, el 5 de julio de 2021 cerraron la causa de su desaparición determinando que se suicidó. Sin embargo, lo hicieron bajo su deadname. Ni siquiera muerto aclararon cómo se llamaba en realidad. Si estaba al costado de la ruta, tan cerca como para que un vecino que pasaba caminando lo encontrara tan fácilmente, significa que nunca les interesó demasiado el caso. Toda la investigación fue muy lenta. Se tardaron 2 años en entender que era trans y 4 en encontrarlo.

Por eso ahora no investigan más. Les resulta más fácil cerrar la causa de Santiago Cancinos bajo el título de ‘suicidio’ que ver qué pasó en realidad o determinar qué o quién —en todo caso— lo llevó a hacer eso. Que sea un adolescente trans le permite a la sociedad seguir con el estereotipo de que los adolescentes trans están confundidos y sufren, entonces hacen algo así. No es así. Ningún adolescente ni persona trans se ‘suicida’ sola, es un asesinato por parte del sistema y siempre hay responsables.

Una triste realidad

Hay poca información sobre suicidios de personas trans porque las estadísticas son muy bajas, pues no se respeta su identidad. Según un estudio de Fundación Huésped junto con la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (Attta), se estima que la mitad de los hombres trans tuvo ideas suicidas y un tercio de las mujeres trans pensó también en eso. CONOCE EL CASO DE TEHUEL DE LA TORRE.

No hablar de este tema y de lo que nos hacen vivir a las personas trans muestra que no hay interés por lo que le pasó a Santiago. Se le toma como si fuera un número más. Es necesario aprovechar la oportunidad para hablar sobre la violencia sistemática que sufre alguien trans y tomar medidas para poder cambiarlo.

Lo peor: ni siquiera cerraron la investigación con su identidad. Es como si Santiago Cancinos nunca hubiera existido para ellos, como si las vidas e identidades de las personas trans les importaran menos. Cerrar la causa así no solo es una falta de respeto para Santiago y su vida, para quien era y quiso ser. Es una falta de respeto para toda la comunidad trans y para la lucha por el derecho humano a la identidad.

Tenemos mucho que aprender del caso de Santiago Cancinos, no permitamos que quede en el olvido.

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